Raúl Lavié visitó Tandil
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Si bien se sabe que en Tandil Lavié tiene muchos amigos y ha estado en reiteradas oportunidades actuando, siempre es un placer tener un artista de su talla en la ciudad: “De vez en cuando me llego por estas serranías porque además de tener gente amiga de hace muchos años es una ciudad muy hermosa y la disfruto porque aquí descanso y salgo de la vorágine de Buenos Aires”, señaló.
Sobre sus actuaciones en Tandil recordó que: “Hace bastante que no vengo a cantar, creo que la última vez fue con Rubén Juárez y Guillermo Fernández que hicimos ´Los mosqueteros´. Esto no significa que no venga a actuar en cualquier momento si se dan varias circunstancias”.
El artista también se refirió a sus inicios en el mundo artístico: “Soy un tipo de muchos años en el tango y siendo pequeño, era la música que consumíamos todos en nuestros hogares a través de la radio, entonces conocíamos todos los títulos, los cantábamos, los grandes nombres e ídolos eran los cantores y los directores de orquesta; de modo que me crié emparentado desde el nacimiento con el tango. Por supuesto que cuando nació mi vocación, era muy chico, cantaba tangos, pero eso también me sirvió como para encarar después otras cosas. Busqué la posibilidad de actuar, de trabajar como actor e hice una carrera importante y extensa en el cine y sobre todo en el teatro y la televisión, y todo eso amalgamado a la canción que siempre estuvo conmigo, desde el principio”, agregó.
Versatilidad artística
“Puedo cantar tangos o lo que sea, trabajar en una obra teatral ya sea musical o no, porque tengo hasta premios ganados en una comedia que no tiene nada que ver con la música. Y con Tango Argentino, allá por 1983 que fue un espectáculo que colocó al tango en todas partes del mundo, fuimos premiados en Broadway y gracias a ese momento después las compañías comenzaron a viajar todos los años a distintos lugares de Europa y Estados Unidos y la compañía que abrió esa posibilidad fue Tango Argentino.
Nosotros habíamos ido a París por una semana y prácticamente durante diez años seguidos recorrimos Europa y América hasta esa gran actuación en Broadway, que es la cuna del espectáculo que luego se difunde a todo el mundo. Fue muy aceptada y recibimos cuatro nominaciones para el Tony que es el Oscar para el espectáculo teatral. Nos relacionamos con las grandes figuras que nos iban a ver, conozco a todos, me hice muy amigo de Anthony Quinn, Liza Minelli, Plácido Domingo, entre otras figuras con las que congeniamos y éramos tratados como pares. No nos miraban con suficiencia; por el contrario, se acercaban, nos pedían sacarse fotos con nosotros y de ese modo con algunos nos hicimos muy amigos”, rememora sonriendo.
Alcanzar la fama
“Nunca se llega -señala Lavié- siempre existen posibilidades, tengo sesenta años de mi relación con la música en este caso y con la actuación posteriormente y todavía no sé hasta dónde puedo llegar porque cada día que pasa tengo alguna novedad, ofrecimiento o posibilidades de hacer cosas. No creo que haya un parámetro para decir “ya hice todo”. El que piensa así no tiene posibilidades; en cambio, tengo millones de proyectos por hacer, de modo que en definitiva es lo que te mantiene joven, activo y con la mente muy abierta”
Se le preguntó sobre cuánto su niñez había marcado su carrera, a lo que se apresuró a responder: “No sé, puede ser, no lo he pensado, pero no creo que demasiado, mi carrera de artista se inició tal vez sin querer y como jugando y después se fueron dando las circunstancias para poder seguir creciendo. Cuando alguien me pregunta ¿´desde cuándo sos famoso?´ contesto que desde que comencé, porque cuando tenía 14 años hice dos o tres cosas, a los 15 ya me pagaban en Rosario por lo que hacía y actuaba en grupos musicales, ya sea en esa ciudad o en los alrededores, donde iba a Alvarez a cantar con una orquesta, a unos cuarenta kilómetros de Rosario, y me pagaban por mi trabajo y con eso ayudaba a la familia, a mi abuela sobre todo, de modo que prácticamente viví de mi profesión desde chico. Estando en Rosario en una orquesta muy importante en los bailes y en la radio, en una oportunidad el director artístico consideró que no servía para cantar… tenía 17 años y no fue un golpe en absoluto que me haya dado vuelta la historia, lo tomé con filosofía o inconciencia y pensé que de ahí en más tendría que trabajar. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta que hay una causalidad en las cosas, porque al estar libre de compromisos viajé a Buenos Aires acompañando a la familia de quien luego fuera mi primera mujer. Estando allí me comunico con gente con la que había trabado amistad, artistas, cantantes, músicos y acompaño a un cantante muy conocido en aquellas épocas del ‘55 a radio Belgrano y le comento que me habían separado de la orquesta porque no servía para cantar y se sorprendió diciendo: ´Te escuché cantar, sé lo que sos´. En las radios se hacía música en vivo durante el día de distintos géneros musicales, jazz, tango, boleros, solistas, me tomaron una prueba y fue maravilloso porque inmediatamente me ofrecieron trabajo. Al día siguiente vamos a radio El Mundo porque me llaman a través de este amigo y allí me encontré con Carrizo, que era director artístico, di una prueba y cuando terminé de cantar ya tenía el contrato preparado, de modo que lo firmé. Ellos buscaban un determinado cantante y caí yo, por eso le agradezco a este querido amigo Hugo Cayetano Vargas (quien le dijera que no servía para cantar), que hizo que pudiera trasladarme con libertad para poder llegar a Buenos Aires debutando tres meses después con 18 años recién cumplidos”.
El nombre del padre
Hay un tema en la vida de este artista que no hace demasiado salió a la luz: la identidad de su padre biológico. Se le preguntó sobre esta situación y moviendo la cabeza de un lado a otro respondió: “Supe quién era recién el año pasado, a los 74 años. Había ciertas cosas en las familias de antes, un respeto, un código que no se quebraba y cuando mi mamá, soltera, queda embarazada, es como que se dijo ´de esto no se habla´ y nunca se habló. Mi mamá jamás hizo ningún comentario, también respeté ese código de silencio y así fueron pasando los años y cuando fallece, pensé que debía haberme animado a preguntarle porque quedaba poca familia y pensé que me iba a quedar con esa incógnita acerca de mi historia.
Mis hijos me preguntaban si nunca se me había ocurrido averiguar las razones, porque para ellos también era una falta, la mitad de la historia. Cuando me junté con mi primo hermano en Rafaella en un momento de la charla le pregunté si sabía quién había sido mi padre y me dijo: se llama Raúl Ferreyra, abogado de Rosario. Lo dijo con tanta seguridad que me sorprendió, comentándome que toda la familia lo sabía. ´Sucede que nunca te lo conté porque no lo preguntaste, hoy lo hacés y te respondo´. Y así fue en un principio la sorpresa. Después no quise continuar averiguando porque no quería molestar a la familia, no podía presentarme y decir soy el hijo de Raúl Ferreyra. Todo esto fue escuchado por una persona que hace genealogía en Rosario, le interesó porque lo comenté en el programa de Chiche y comenzó a buscar el apellido y apareció la historia. Esta persona averigua mi teléfono y me llama diciéndome que me podía quedar tranquilo ´no va a molestar a nadie con las averiguaciones, porque el padre se casó ya grande pero no tuvo descendencia. Eran seis hermanos, ninguno se casó, tampoco las hermanas, solteras hasta su muerte… entonces era el único descendiente que quedaba de esa familia Ferreyra. Cuando aparece todo esto chateamos, me cuenta que mis ancestros tuvieron algo que ver con el primer croata que llega a la Argentina -hablo de los albores de la Independencia prácticamente- y me voy enterando de una historia rica, maravillosa, porque se emparentan con los Ferreyra a través del tiempo, casándose con un croata perseguido por Rosas. Me entero también de las luchas en la provincia de Santa Fe. Los Ferreyra se casan con una Nikolorich… y aparecen mis primos segundos descendientes de los Nikolorich y se ponen en contacto conmigo y nos reunimos en Rosario. Ya conozco toda la familia y ahora estoy haciendo los trámites para cerrar la historia con un ADN”.
Siguiendo huellas…
“Conseguí unir a mi papá y a mi mamá, porqué circunstancias sabe uno mamá no aceptó casarse con él, supongo que por algún pedido de esa familia que estaba educada de una forma muy severa en sus principios, gente relacionada con la justicia. Mi padre fue jefe de policía de la ciudad de Rosario, mis abuelos militares y sus restos están en el panteón militar de Villa Mercedes, donde fui a visitar la tumba de mi abuelo.
Mamá no aceptó casarse con mi padre y cuando él dijo que quería reconocerme tampoco quiso. Dijo ‘no’. Pero me puso el nombre de él. Allí evidentemente muestra que hubo un amor, que quién sabe porqué circunstancias no llegó a entrelazarse, porque si hubiera pasado así… hubiera sido abogado… tal vez no el artista que soy hoy, o sí. Eso es lo fantástico de esta historia, muchas circunstancias alrededor que no interfirieron en lo que soy hoy como artista”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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