Raúl Pérez Roldán ratificó las graves falencias del Hipódromo y afirmó que estaría mejor cerrado
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Citado como uno de los testigos en la causa que investiga presuntas irregularidades en el Hipódromo de Tandil y si funcionarios municipales incumplieron con su obligación de controlar, este Diario mantuvo una extensa entrevista con Raúl Pérez Roldán, propietario de caballos de carrera desde hace más de cuatro décadas y una voz autorizada en el mundo del turf, que conoció el circo de carreras en su etapa de esplendor.
Si bien es conocido por su trayectoria en el tenis, conoce en profundidad la historia del Hipódromo de esta ciudad y consideró que “de todo lo que pasó para atrás, nada se puede solucionar. De ahora en adelante algo se tendría que corregir. Se puede corregir un porcentaje, estoy seguro porque no hace falta mucho; se puede corregir un 50 por ciento o un ciento por ciento. Es una cuestión de toma de decisiones, nada más”.
Y aclaró que para quienes disfrutan del turf “sigue siendo motivo para que uno invierta, que uno realmente tenga expectativas, esperanzas; algunos lo hacen con todo y algunos lo hacen con lo que pueden”.
Describió que hubo muy buenos cuidadores en Tandil, algunos ya fallecidos y otros que emigraron, y expresó que “en mi opinión, hubiese sido mejor, antes que lo que pasa ahora, que hubiera seguido cerrado el Hipódromo”.
-¿Se ilusionó cuando el Municipio anunció la reapertura?
-Nunca me entusiasmé con la apertura, jamás, porque sabía cómo iba a ser o intuía cómo iba a ser. Para manejar una actividad tan particular hay que tener conocimiento muy profundo y muchas veces con toda esa profundidad no alcanza. Entonces, el Hipódromo, que esté abierto, es simplemente una cuestión que hace a un pequeño movimiento.
Lo que hace Tandil lo hace bien, o casi todo bien -todo espectacularmente bien no lo puede hacer nadie-, pero creo que el Hipódromo es algo que no lo ha hecho bien y mucho menos, controlarlo bien. Entonces el Hipódromo está caminando sin control en beneficio de alguno que otro y nada más.
Punto por punto
Pérez Roldán sostuvo que “tiene que controlarlo la Municipalidad y no tiene, o no encuentra, o no ha ido a buscar, o no sé qué, a quienes correspondería. Está Helena Berestain controlando concesiones. No es lo mismo controlar una concesión de El Centinela, que hace muchos años que viene peleando, desde que estaba a cargo de Turismo y que eso lo ha hecho muy bien, y de repente, le dan un hipódromo, de lo que no sabe absolutamente nada”.
Además, remarcó que “a mí normalmente se me ubica en el sector del tenis. Cuando en el año ‘71 ó ‘72 dije que Tandil iba a ser una colonia tenística, y me acompañó Duggan Martignoni como presidente del club Independiente, tenía una pasión tan grande que ya ven lo que es Tandil tenísticamente y lo que es desde hace muchísimos años”.
Estableciendo una comparación, indicó que “el cuidado de una cancha de tenis de polvo de ladrillo es exactamente el mismo mantenimiento que tiene que tener una pista y sobre todo cuando es de tierra, y no de arena, como ésta. Esta pista no tiene ni siquiera riego”.
Y reparó en “las empalizadas, que son las barras de contención, protecciones para el animal y para la persona que va arriba del caballo. Acá son unos cañitos de PVC, que lógicamente ya hubo más de una muerte de caballos a consecuencia de que se llevan por delante eso y si hubiera una empalizada, no pasaría nada”.
También, describió que los cuidadores que están permanentemente en el Hipódromo “viven en condiciones infrahumanas. Bastaría ir a controlar un baño como para darse cuenta en qué condiciones viven y esas personas creen que si no estaría la concesión el Hipódromo se cerraría y ellos no podrían vivir en ningún lado, pero para eso pagan un importe mensual, un alquiler por vivir ahí”.
La pista
Volviendo a las condiciones de la pista, explicó que “la práctica de la actividad debe ser sobre una superficie que no lastime a los caballos, y no es lo mismo que un caballo entrene sobre una superficie húmeda o mojada”.
En ese sentido, tomó como ejemplos a los hipódromos de Palermo, San Isidro y La Plata, donde entre las carreras –máxime en verano- tienen riegos permanentes, al igual que pasadas de rastras y rodillos.
Por el contrario “Tandil se expone a que en las carreras del simulcasting, del polvo que se levanta por no estar regado, no estar afirmado, no estar rastreado, prácticamente la ambulancia que viene detrás de los caballos no se ve. Parece un malón el que viene, y pisa sobre cualquier superficie. El caballo es sangre pura de carrera, hay veces que es hasta ciego en su afán de querer correr, ha sido creado para eso”.
Como propietario, confió que “muy lamentablemente, porque me gusta ver los caballos diariamente o cada dos o tres días, me los llevé de acá. Tuve un tiempo de espera para ver cómo funcionaba, después compré y después dije ‘acá no se puede cuidar’”.
Y contó que “después nos juntamos algunas personas que realmente entendemos de esto y que son muchos más de los que se piensa, que directamente ni pisan el Hipódromo, toda gente de Tandil que ya tiene sus hijos que mantienen la pasión, pero una pasión que no se puede cotejar con esto, entonces llevan sus caballos a San Isidro, a Palermo, a La Plata como mínimo”.
En ese sentido, reconoció que “un caballo de carrera puede costar nada o puede valer mucho, depende de su actuación, de lo que hace. Un caballo que cuesta regular o bastante no puede cuidarse acá. Y uno que no vale nada pero tiene una expectativa de la pasión y de todo eso, para ese propietario también vale mucho, entonces hace lo que puede”.
Falta de seguridad
Cuestionó que en esta pista no existen horarios de entrenamiento, durante los cuales debería contar con un equipo médico. “Yo no conozco cómo es el pliego de licitación, así que mal puedo objetar si esto está como para exigirlo o no. Lo único que sé es que de las cuestiones esenciales no se cumple ninguna”, dijo.
Y enumeró que “tendría que haber horarios de trabajo, que no los hay porque cada cual entra a la cancha cuando quiere, y no hay control médico, no hay una ambulancia. Los vareadores no varean con casco, que es elemental. Uno o dos, quizás tres; los demás no. Y a cualquier hora. Eso no va contra el que yo conozca o no la letra chica, mediana o grande que pueda tener un convenio o que pueda tener una concesión. Es el sentido común”.
Trabajadores
“sometidos”
“Para mejor, la gente que está trabajando ahí, que le alquila al concesionario, vive muy al día, entonces muchas veces están sometidos a que (les digan) ‘firmá acá que la cancha está en buenas condiciones’ y estos muchachos, algunos firman. Yo conozco uno, que fue mi entrenador, que no firma. Se llama Julio Urtiaga, es una persona de bien, es una persona trabajadora y no varea, prefiere no correr y esperar a que llueva y que después rastreen la cancha”, manifestó.
Por otra parte, consignó que “en las gateras algunas puertas no abren, con lo que significa para una competencia. En una oportunidad de un simulcasting, o sea una carrera televisada para todo el país, no se abrió una gatera. Inmediatamente, se anuló la carrera y después se la volvió a dar como válida. Eso pasó acá. Esa carrera se anuló, como corresponde, y se ‘desanuló’, como no corresponde”.
Menos de cien caballos
Pérez Roldán aseveró que “acá en el término de media hora nos podemos juntar al menos 25 personas que entendemos y hacer una organización de trabajo, pero no estamos dispuestos a ser papel volátil para ser manejados por el concesionario, la Intendencia”.
-¿Alguna vez fueron convocados para alguna consulta?
-No, jamás.
-Son quienes estarían en mejores condiciones de poder utilizarlo…
-Pero aparte, de poderle dar a Tandil lo que nosotros somos porque nosotros vivimos en Tandil. El concesionario no tiene un caballo en Tandil, los tiene todos en Mar del Plata, que es un hipódromo que está cerrado y por una conducción malísima y está por salir a remate. Por algo debe ser. Está cerrado y lleno de pastizales. Sin embargo, el Hipódromo de Mar del Plata tiene 300 caballos; el Hipódromo de Azul, que tiene concesión, tiene 300 caballos, y el Hipódromo de Tandil no llega a cien caballos.
En cada reunión que se hace, a veces participan diez caballos de Tandil; los demás vienen de afuera.
-¿Los propietarios acceden a correr en la pista de Tandil?
-Yo, no. Algunos no tienen otra opción. Y como yo, hay otras personas que no corren acá y que entrenan cuando se puede o se fueron. Hay varios que se han ido.
POR LOTERIAS Y CASINOS DE LA PROVINCIA
“Hay muchas cosas que son
permitidas aun sabiéndolas”
Con respecto a las carreras, el propietario de pura sangre afirmó que “cuando los caballos empiezan a nominarse como participantes de determinada carrera, acá no se sabe el importe que van a pagar los boletos de cada caballo al que se le apuesta. Cosa que es un imposible”.
-¿Loterías y Casinos de la Provincia lo permite o no lo sabe?
-Sí lo sabe. Hay muchas cosas que son permitidas aun sabiéndolas. Hay que ser ingenuo sino para darse cuenta que no pueden ser así. Yo estuve reunido por otros motivos y por éste también, con los directivos del Hipódromo de Palermo, con los de La Plata y con gente de primer nivel en el manejo de hipódromos, y no se lo explican.*
Mientras en tenis “son todas loas,
esta actividad está muy mal”
Evaluó que la situación del Hipódromo “es una lástima, porque Tandil es un lugar equidistante, un lugar donde querrían venir muchas empresas dedicadas a la cría y al pre training por los costos y están a 400 kilómetros de Capital Federal, que no es ninguna historia. Podría ser un excelente lugar de entrenamiento de esos haras con un costo mucho más reducido. Vienen acá, miran la pista, la pisan, se llenan de polvo y dicen ‘esto está durísimo’”.
-Desde su punto de vista, ¿habría personas idóneas que puedan y estén dispuestas a tomar la concesión del Hipódromo?
-Yo creo que habría muchas.
-Además, se paga un canon de sólo 7 mil pesos mensuales…
-Es una cosa que ni se habló porque nadie quiere llevarla adelante en el medio de una cuestión que está concesionada. Helena Berestain, a la cual conozco de jovencita, es una señora con la cual es bastante fácil hablar de cualquier tema, pero es bastante difícil poder tener más de tres o cuatro oraciones en el medio de su auto alocución permanente. Es una máquina de hablar que no permite que alguien pueda poner un bocadito. Creo que si a mí me preguntan de fútbol, puedo decir dos cosas; pero a Helena Berestain yo la vi muy bien haciendo de directora de Turismo, de turf no sabe nada. El inspector (César) Bayerque me lo ha confiado, ‘yo no sé nada’. Ellos son los contralores.
Si nosotros nos juntamos veinte personas de Tandil y con conocimiento, sería muy fácil decir quién o cómo, o integramos un equipo o lo que sea. Eso no se ha contemplado. Vinieron y dijeron porqué no forman una comisión de notables ustedes que son los que saben. Yo sé de visitas a casas particulares para que la conformaran.
-Es decir que fueron convocados…
-No, pero es otra cosa. Es la Comisión de Carreras, que está por debajo del concesionario.
-No tiene poder de decisión…
-Tal es así que en la Comisión de Carreras del Hipódromo de Tandil no hay un miembro de Tandil, son todos de otros lados y vienen exclusivamente. Entonces eso te marca.
Mi cuidador es muy respetuoso y sabe bien que hay un dicho: hay que conformarse con el mantenimiento y el cuidado a lluvia (de la pista). Cuando he ido a algún hipódromo me han dicho: ‘Vimos el simulcasting. Es increíble, ¿corren en el medio del campo? No se ve nada’. Esa es la imagen que se da de Tandil. Mientras en mi otra actividad son todas loas, esta actividad está muy mal.*
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La época dorada
“He sido citado para ser testigo de las cosas que han pasado en el Hipódromo de Tandil, el cual conozco desde hace muchos años, desde la época de Juan Trama, donde todo esto era una cosa muy linda, para mejor, Tandil todo es lindo”, explicó Raúl Pérez Roldán antes de hacer un diagnóstico sobre el circo de carreras.
-¿Cómo eran las cosas antes del cierre?
-Era una cosa seria, que manejaba el club Hípico y donde había gente que realmente conocía y tenía muchísimas relaciones en todo el país, porque en todo el país se crían caballos de carrera. Argentina es uno de los países que cría muchos caballos de carrera, aproximadamente 8 mil al año.
De esos 8 mil, hay un treinta y pico por ciento que no llega a correr, hay otro 35 por ciento que corre pero no llega a salir de perdedor, hay otro porcentaje que gana y un porcentaje mínimo que gana carreras importantes. Esos caballos normalmente son mirados y son comprados por gente del extranjero porque toman un valor muy importante.
-Pero en Tandil fue una época de…
-De oro, dorada, exactamente. En ese momento la tribuna oficial era exclusivamente para socios e invitados, se almorzaba muy bien y era realmente una fiesta.
-¿Generaba movimiento en la ciudad?
-De un sector, porque hay gente apasionada en esto porque sino, no comprarían caballos de carrera, porque contar con un porcentaje tan pobre de llevar adelante algo exitoso, tiene que haber bastante de pasión para poder hacerlo.
-¿Tandil estaba bien posicionada con respecto a otros hipódromos del país?
-Muy bien posicionada. Acá se corría un clásico de iniciación, donde venían todos los mejores haras, studs y jockeys del país. Era el ‘60 y pico y ‘70, hasta esa época la cosa estaba así.*
LA FALTA DE DIPLOMACIA
Cuenca “tiene razón en el
90 por ciento de las cosas”
En una parte de la entrevista, Pérez Roldán aclaró que fue citado como testigo en la causa que se instruye a partir de la denuncia del criador y cuidador Jorge Cuenca, a quien conoce muy bien.
“Fue un contratado mío. Y lo hizo con una gran eficacia, con una gran honorabilidad. Cuenca no tiene puntos destacados dentro de su diplomacia, si bien es un tipo preparado, es veterinario. Es un trabajador increíble. Yo reconozco que no tiene valores diplomáticos que lo lleven a ser tomado en cuenta y seguro que tiene razón en el 90 por ciento de las cosas, pero se lo toma como ‘el loco’ Cuenca”, explicó.
Reiteró que lo conoce personalmente porque estuvo contratado y viviendo en su campo durante algunos años. “Me ha preparado caballos y hemos ganado en Palermo y en San Isidro y en un montón de lados. El hacía pre training en Mar del Plata, cuando el hipódromo estaba abierto, y directamente se los llevaba a La Plata donde los cuidaba un excelente señor que se llamaba Antonio Derli Gómez”, puntualizó.
Para finalizar, remarcó que Tandil tiene historia en el turf, sumado a que es un lugar hermoso y tiene el hipódromo más antiguo del país. “Es una lástima, una tristeza tremenda”, remató.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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