Recargado
Iluminada por los fuegos de artificio, especialidad de la casa lunghista, la ciudad recibió 2010 y dejó atrás un año en el que la puja entre el Gobierno y los municipales se transformó en noticia omnipresente.
La demanda salarial de los trabajadores utilizó a la inflación como caballito de batalla y al sueldo de los funcionarios políticos como filosa espada. Así se sucedieron las asambleas, marchas y medidas de fuerza, frente a la recurrente negativa oficial.
Pero aún con la lucha en tránsito, la cúpula gremial comprobó cómo se bifurcaban los senderos de su tropa. Roberto Martínez Lastra volvió a sentir en carne propia un internismo que conoce desde hace años, siempre amenazante pero nunca llevado a fondo.
Quizá por eso, esta vez, decidió cortar por lo sano, redoblar la apuesta y desafiar a los fantasmas. Visceral como nunca, anunció el adelantamiento de las elecciones y prometió una victoria abrumadora en las urnas.
El 29 de diciembre de 2009 iba a ser el Día D para la actual conducción, y especialmente para el verborrágico barbado, con 11 años al frente del sindicato.
Más del 60 por ciento de los votos de los afiliados le dieron el espaldarazo que esperaba, como para acallar voces y calmar aguas.
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