Recayó en el Juzgado de Faltas la denuncia por la menor que quedó internada en coma alcohólica
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Tras el resonante caso de la menor de 13 años que debió ser hospitalizada al presentar coma alcohólico, desde la comuna su puso las barbas en remojo en pos de buscar mayor rigurosidad no sólo en los controles, sino en las eventuales sanciones que las cabe a los responsables de comercializar bebidas alcohólicas.
La situación preocupó y preocupa, siendo que las propias autoridades del Hospital, integrantes del mismo gabinete lunghista, alertaron sobre lo que está ocurriendo con los jóvenes y la nocturnidad.
Dentro de la necesidad de ejercer mayor rigor en los controles y buscar una “medida ejemplificadora”, este Diario confirmó que el municipio, a través de su Secretaría de Legales, realizó la denuncia por el caso de la menor de 13 años, contando con indicios vehementes de donde se produjo el hecho (léase el boliche) para que se aplique una dura sanción que iría desde una multa a una clausura, según resuelva a criterio la Justicia interviniente.
Cabe consignar que la causa recayó en el Juzgado de Faltas 2, a cargo del doctor Vicente Oliveto, quien deberá expedirse una vez consustanciada la investigación del hecho que tomó estado público.
Disyuntivas
Bajo aquel suceso pero en una coyuntura que no sorprende (ver aparte), durante los últimos pasados fines de semana, se procedieron a realizar controles más exhaustivos que, de hecho, trajeron aparejado clausuras varias, procedimientos que llamativamente la propia comuna los propició pero no dio a conocer oficialmente sobre los resultados.
Se trató de procedimientos en boliches y comercios habilitados para venta de alcohol. En los primeros, hubo sanciones por la presencia de menores como la venta de bebidas. Para los segundos, por la comercialización en horarios no permitidos.
Lo concreto es que hubo controles y sanciones, al menos clausuras provisorias que serán ahora materia de la justicia de Faltas u ordinaria determinar los alcances de las medidas aplicadas.
Está aquí la complejidad de la problemática -redundan en explicar los funcionarios-, a partir de los “grises” que denotan las normas a la hora de aplicar los procedimientos, más precisamente las sanciones a peticionar.
Según se indicó, hay normativas municipales que rigen para reglamentar el funcionamiento de los locales bailables como aquellos comercios habilitados para la comercialización de alcohol, como así también leyes provinciales que atañen a la misma problemática de la nocturnidad y, por momentos, de acuerdo a los procedimientos se tropiezan o colisionan normas que terminan frustrando un control efectuado.
Al respecto, se esgrime que en varios de los sucesos registrados, el comerciante termina apelando en el Juzgado Correccional y se resuelve levantar la clausura al observarse fallas en la aplicación de las normas que se aplicaron.
En efecto, hay entonces un código de faltas provincial y otro municipal, más allá que en la realidad a la hora de los controles la inspección siempre se delega al Municipio, cuyo inspector sale a infraccionar pero luego se topa con la dualidad del procedimiento.
Diferencias de plazos, desacoples con la Justicia Correccional, que es la instancia de apelación, generan un jeroglífico difícil de desentrañar incluso para el agente que debe aplicar el control como la autoridad que debe luego resolver.
Se dijo, al respecto, que si bien las leyes son claras, ese berenjenal de normas y sus respectivas jurisdicciones proponen una rara mezcla entre la permanencia de los menores en los lugares de esparcimiento como la comercialización de bebidas alcohólicas.
Así las cosas, desde la comuna igualmente están decididos a aportar elementos que sustancien una prueba tal que no de margen a dudas cuando el juez interviniente deba resolver. El tiempo será testigo hasta dónde en verdad se pretende aplicar un rigor tal que ayude a combatir un flagelo que ya las autoridades sanitarias habían alertado.
(Secundaria)
El caso
Vale reseñar que el hecho se conoció tras la confirmación de la propia directora del Hospital de Niños, Marta Brea, quien había detallado sobre el ingreso al centro de salud una menor de 14 años con un alto nivel de ingesta de alcohol.
Bajo ese contexto, la funcionaria adelantó que “no es la primera vez” que ocurre e indicó que “entró una chiquita en estado de coma alcohólico, de 13 años y 10 meses, acompañada por amigos. Ingresó al shock room, se trabajó sobre ella y permaneció internada unas diez horas”.
Brea señaló que “la ingesta no había sido accidental; había sido por estar en un lugar público tomando. Supuestamente en un boliche, por lo que comentaban los compañeros”.
En cuanto a los detalles del cuadro, confirmó que se trató de un coma alcohólico que implica “riesgo de vida. Es importante, esta chiquita no tiene 14 años. No podemos decir dónde ingirió el alcohol porque viene con un grupo de amigos. Esto puede ser en una casa familiar, una fiesta, un boliche, no sabemos, pero sí el estado en el que ingresa”.
La doctora añadió al respecto que “esto no es algo tan extraño. Diría que con alguna frecuencia se suele ver. Un coma alcohólico no es tan común, llegan con una alcoholemia”.
Además, aseguró por aquellos días que “he visto en los últimos siete meses tres casos de coma alcohólico que han ingresado, por ejemplo”.
Brea remarcó que “cada vez estamos viendo más chicos con alcohol. Hay que pensar que en el Hospital de Niños ingresan chicos menores de 15 años y así y todo, con esa edad tan baja, se están viendo niños que entran alcoholizados los fines de semana”.
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