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Ajenjo, 41 años con la música
Estará tocando en Golden Bar, Pinto y 9 de Julio, desde las 00.15. Cuatro generaciones bailaron con Ajenjo en las pistas más diversas; desde clubes de barrio hasta discotecas de moda, pasando por fiestas multitudinarias y los inolvidables bailes de campo. El conjunto integrado en la actualidad por Oscar Ekeroth, Miguel Di Rado, Juan Pizzati, Daniel Román y Rubén Aiello sigue trajinando escenarios, sobre los que reinterpreta su colección de clásicos de las décadas del ‘60, ‘70 y ‘80.
También emociona con un programa de radio los fines de semana, en el que el hilo conductor de la música se ve aumentado con anécdotas de la banda e historias de vecinos de distintas épocas con Ajenjo Show como denominador común.
A lo largo de los años la banda ha ido renovándose, aunque se mantienen algunos de los integrantes originales. La primera formación incluyó a Juan Pizatti, Raúl “Chiquito” López, Alberto Pascual, Oscar Lazarte y Miguel Díaz. Con las letras de aquellos nombres formaron la palabra Ajenjo, con que se presentaron aquel 19 de diciembre de 1971, quizá sin intuir que estaban poniendo la piedra fundacional de un grupo que sería parte indisoluble de la historia de la cultura local. Luego, la banda quedó conformada por Juan Pizatti, Raúl López, Alberto Pascual, Eduardo Bedascarrabure y Eduardo Rodríguez. Más tarde entraron al grupo Oscar “Chirola” Ekeroth y Daniel Román, conformando la sociedad musical más exitosa y de mayor duración en la historia de Ajenjo.
“Así de alegre”
El nuevo unipersonal de Pepo Sanzano podrá verse hoy a las 21 y el domingo a las 20 en el Club de Teatro.
Se trata de una autobiografía de Pepo Sanzano atravesada por anécdotas muy personales e íntimas que nos identifican absolutamente a todos. Así veremos los grandes momentos e hitos que nos emparejan y nos dejan, como a cualquier hijo de vecino. Desde el nacimiento hasta el día en que “amanecemos que no amanecemos” y nos vamos a tomar un café con La Parca.
Nuestro nacimiento y el inmediato bautismo en donde somos bañados por un fulano disfrazado; la niñez, con los escalones de escolarización del jardín de infantes, en donde quedamos al mando de una señora que habla todo el tiempo en diminutivo, y la escuela primaria en donde la nueva señora nos rigorea y sargentea; la traumática adolescencia en donde somos estigmatizados y se nos aclara que estamos viviendo la “edad del pavo”, como para que nos quede bien clarito; el primer amor y como nos encargamos, con todo lo que hacemos, de espantarlo como para que salga corriendo; nuestra juventud en donde perseguimos a la que nos haga sentar la cabeza y formemos la familia standard; la madurez, en que nos llega el objeto a estigmatizar: nuestro hijo; y el lento camino hacia la impuni-edad, la impunidad que nos da la edad y en donde ya no nos importa casi nada. Sólo esperar el momento en que nos toque devolver el DNI, el último corte de pelo en lo de Portela y darle cuerda al reloj un par de veces a lo sumo. El balance final y el esperar haber sido lo que uno esperó ser.
Toda una biografía auto-confesional tamizada por el humor. El humor que desacraliza y deforma; que hace que nada parezca tan grave, pues nada lo es, si se puede contar.
Una hora y cuarto para reírnos sin parar de nosotros mismos, como para reconocernos y asumir que somos lo que somos, y que está bien que así sea.
“Días contados”
Días contados, la comedia dramática escrita por el reconocido actor y autor argentino Oscar Martínez, sube nuevamente a escena en el Club de Teatro –Chacabuco 517, hoy a las 21 y mañana domingo a las 20- con las actuaciones de Marcela Juárez, Beatriz Troiano, Pablo Moro y Gustavo Lazarte; y la dirección general y puesta en escena de Marcelo Jaureguiberry.
La obra, una comedia dramática, en la que Ana,-Marcela Juárez-, cuenta los difíciles días en que nos convertimos en padres, tutores o encargados de nuestros (mayores) propios padres, una inversión biológica que tiene un costo altísimo para cualquiera de las partes.
En este caso, Carmen –Beatriz Troiano-, madre de Ana y de Javier –Gustavo Lazarte-, está internada en terapia intensiva, atravesando un serio problema de salud física y metal. Es precisamente en ese momento indeseable: cuando los grandes se infantilizan, que nos volvemos más intolerantes, en vez de, paradójicamente, ser más comprensivos con ellos. Ana se verá obligada a replantearse momentos pasados y a cuestionarse hasta qué punto ella está repitiendo los mismos errores que le achaca a su madre; a revivir situaciones que creía olvidadas con Agustín, su ex marido –Pablo Moro- y la hija de ambos, y comprobar la distancia entre lo que soñó y en lo que se convirtió. ¿Quién no peleó y se fastidió ante la decadencia de los padres amados? ¿Quién no deseó por un rato que el hermano querido desaparezca de la faz de la tierra? ¿Quién no se aborreció sintiéndose débil e incapaz de manejar una situación límite? ¿Quién no luchó por diferenciarse de sus mayores para comprobar que cada día se parecía más a ellos?
En paso de comedia, con situaciones que escapan del drama y del golpe bajo, Martínez teje una trama escénica signada por lo absurdo y lo cómico de situaciones límites que nos llevan a una reflexión profunda sobre cómo transitamos esos momentos vitales en los que tenemos que hacernos cargo de nuestros padres.
Para agendar
Entradas en venta, anticipadas y con descuento en Yrigoyen 560 hasta el mediodía de hoy.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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