Recordando el pasado
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Fue el recambio de una generación que marcó una etapa brillante en el básquetbol tandilense, estamos hablando de los años 1948 a 1953, donde el torneo de primera división contaba con ocho equipos y se jugaba, a excepción de Ramón Santamarina, en canchas abiertas con numerosa cantidad de espectadores.
Estamos hablando de Eduardo “Petardo” Llorente, a ese pibe espigado y nervioso que le imprimía al juego la vivacidad y los chispazos que rompían la monotonía de fórmulas preestablecidas. La afición lo bautizó “Petardo”, que lo pintaba de cuerpo entero.
Se formó en las divisiones inferiores de Ramón Santamarina, junto a Luis Alonso, Juan C. Cantarelli, Héctor Otero, Horacio Castagnino, Hugo Gallego, Guillermo López, Patita Simón, los hermanos Fuente, Bautista Rizzardi, Oscar Cúcaro, el “Alemán” May y el “Negro” Quinteros, entre otros.
Hizo sus primeras armas en la primera división con aquellos jugadores que hicieron historia en el aurinegro: Juan Martinelli, Argimiro Pacheco, Oscar Di Matteo, Rómulo Richieri, Edgardo Pedernera, Angel Marzorati, Jorge De Miguel. Conformaban el “banco” con Luis Alonso y “Cacho” Cantarelli.
Ganar un torneo organizado por la Asociación en aquellos años no era tarea fácil. Los éxitos se repartían entre Independiente, Boca Juniors y Gimnasia y Esgrima. Sin embargo, Santamarina terciaba en esa puja, donde “Petardo” imponía su ritmo demoledor, acompañado por Cantarelli, que contaba con gol exterior a través de su lanzamiento “sostenido”, y Alonso que imponía respeto en el tablero defensivo.
Llorente integró con la misma pasión la selección de básquet cuando fue convocado. En el torneo regional de 1957, llevado a cabo en Benito Juárez, en una final memorable se le gana a Olavarría, el equipo de los hermanos Casemayor, por 50 a 46. Llorente, junto a Gino Pizzorno, complicaron a la defensa “cementista”, uno con sus veloces corridas y el otro con una excelente media distancia. Se había ganado el derecho de jugar un ida y vuelta ante el imbatible Bahía Blanca.
Ese logro obtenido en Juárez hizo crear una expectativa inusual, con un lleno en el gimnasio del club Ramón Santamarina ante la presencia de Bahía Blanca, que venía de derrotar a su tradicional adversario de zona, Punta Alta. Tandil, con los refuerzos de los hermanos Casemayor, había generado la ilusión de realizar un partido parejo. El trámite del mismo fue de una intensidad no pensada, logrando imponerse los locales por la mínima diferencia en el primer tiempo, con una actuación destacada. La segunda parte fue accidentada, con mucho nerviosismo y protestas que hicieron decaer el accionar serrando, ante un rival que impuso la experiencia de sus hombres, con un “banco” más largo que el tandilense.
No obstante ello, Tandil cumplió una destacada actuación y fue despedido con fuertes aplausos de la concurrencia. Juan C. Cantarelli, Eduardo Llorente, José L. Lunghi, los hermanos Casemayor, Luis Alonso, Tite García, entre otros, fueron protagonistas de un partido muy recordado.
Los regionales y zonales, con la divisa de la selección de Tandil, siempre lo tuvieron a Llorente como protagonista de una etapa muy promisoria para el básquetbol serrano. Excelente deportista, en una época donde defender la camiseta era una premisa fundamental por encima de cualquier otro interés deportivo. Para “Peta”, la aurinegra y la celeste no se cambiaban.
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