Recordaron a San Martín, un prócer que ?dio todo por la patria sin pedir nada a cambio?
El acto por el 160mo. aniversario del fallecimiento del general José de San Martín tuvo lugar ayer, en El Cerrito, al pie del monumento al Libertador de América.
Participaron de la convocatoria el intendente Miguel Angel Lunghi, autoridades militares, eclesiásticas y las delegaciones de distintas escuelas, jardines de infantes, asociaciones y colectividades de la ciudad, además de vecinos que se acercaron hasta el punto de encuentro.
La ceremonia inició con la entonación del Himno Nacional, para continuar con una reseña sobre la vida del prócer.
A las 15, hora en la que falleció el 17 de agosto de 1850 el Padre de la Patria, hubo un minuto de silencio en su homenaje, coronado con el paso de dos aviones Mirage.
En el único discurso de la tarde, Daniel Galli, miembro de la Asociación Cultural Sanmartiniana, recordó las gestas de San Martín y destacó sus valores.
Galli sostuvo que el Libertador de América ?dio todo por la patria sin pedir nada a cambio?.
Enfatizó en su máximo objetivo, ?la noble causa de la libertad a los pueblos de América?, y luego consideró que ?es hora de que los argentinos, de una vez por todas, llevemos las banderas de los próceres, sabiendo que estamos haciendo justicia?.
Para el miembro de la Asociación Cultural Sanmartiniana, ?el presente necesita conductas como las de él?, y nombró, entre otras, ?su entusiasmo por la educación, su honestidad y su humildad?.
?La república requiere ser verdaderamente sanmartiniana?, sintetizó, para cerrar, sobre la base de los logros del prócer y su importancia trascendental en la vida del país, con un ?San Martín, muchas gracias?.
Tras las palabras de Galli, los representantes del Gobierno municipal, las autoridades militares y las asociaciones y colectividades pusieron sus respectivas ofrendas florales al pie del Monumento.
La desconcentración de los presentes se dio bajo la ejecución, por parte de la Banda Municipal, del Himno al Libertador.
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Como es habitual, luego del acto las delegaciones presentes, conformadas en su mayoría por niños, aprovecharon la oportunidad para tomarse una foto con los granaderos.
Los soldados, pertenecientes al cuerpo que fue bastión de San Martín en sus hazañas militares, siempre son un atractivo para los más chicos. Con timidez, se acercaban hasta ellos para contemplar sus vestimentas y comprobar el peso y el filo del acero de sus sables. Sólo un nene, con uniforme y charreteras de cotillón tras actuar en el colegio, no quiso tomarse la imagen. Ni siquiera su madre pudo doblegar el rubor de su niñez.
Después de las fotos de rigor, algunas maestras aprovecharon la tarde soleada para realizar con los alumnos actividades didácticas relacionadas a la fecha.
Entre los grupos también caminaba la pequeña Julieta, que fue hasta El Cerrito con su mamá y su hermano. Desconfiada, se acercó con pasitos cortos a la figura dorada de uno de los granaderos que custodia a San Martín. ?Es una estatua, no te va a hacer nada?, le dijo su madre. Así, estiró su pequeña mano para tocarle una de sus botas. Y cuando comprobó que el eterno y firme soldado no podía moverse, corrió una y otra vez desde su madre hasta el custodio de hierro, para volver a tocarlo y sonreír al no existir respuesta de parte de él. *
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