Recordaron al teniente Atencio en el primer aniversario de su muerte
La fresca mañana de ayer se tiñó de gris, pese al intenso sol que cubría el suelo. Es que se cumplió un año del fallecimiento del teniente primero Carlos Alberto Atencio, quien se convirtió en víctima fatal en un accidente de tránsito ocurrido en la Ruta 30, en cercanías del cruce con De la Canal.
El efectivo de la dependencia de Seguridad Vial se encontraba prestando servicios en el ordenamiento del tránsito tras la detención de un colectivo sobre la banquina, cuando un automóvil perdió el control, chocó a un Renault Clio que viajaba en sentido contrario y, en su marcha alocada, lo embistió.
Ayer a la mañana, en el cementerio El Paraíso, familiares y compañeros del Destacamento Seguridad Vial Tandil, lo recordaron. Todos y cada uno, en silencio, con profundo dolor.
Tras el especial momento, y habiéndose despedido con un fuerte abrazo de cada uno de los integrantes de la familia de Atencio, el subcomisario Oscar Urruchúa, jefe de Seguridad Vial Tandil, lo recordó como “una persona súper chistosa, muy cumplidora, la orden que uno le daba siempre la cumplía al pie de la letra, era un ejemplo para el personal subalterno”.
“Hoy estoy acompañando a la familia, como todos los días. En algún momento manifesté que no iba a dejar nunca a la familia de Atencio, y todos los días de alguna u otra manera estamos en comunicación. Queremos que sientan nuestro respaldo”, manifestó y reconoció que “si bien pasó un año, para nosotros pareciera que fuera ayer”.
Finalmente, dedicado a su amigo, el subcomisario Urruchúa le escribió estas líneas que compartió con este Diario: “Hay amigos eternos, hay amigos del tiempo, del trabajo, amigos que se aprenden, otros que se eligen, y amigos que se adoptan. Hay amigos del alma, del corazón, de la sangre. Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida y amigos que son más que amigos. Hay amigos que son hermanos, hay compañeros que son hermanos y amigos, hay amigos que se ven, otros que se tocan, otros que se escriben, otros que caminan a nuestro lado. Por supuesto que hay amigos que se van, que nos dejan… pero que siempre vuelven y quedan. Hay amigos inmortales, amigos de la distancia, amigos que se extrañan, que se lloran, que se piensan”.
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