Reflejos
Sea por su perfil hacedor, sea por haberle tomado adecuadamente la temperatura al ser tandilense. O por haber entendido la dinámica de una ciudad que cambió pero que mantiene una esencia conservadoramente pueblerina, Miguel Angel Lunghi recorre sin grandes escollos la última etapa de su segundo gobierno.
A caballo de su caudal electoral, que pareciera sostenerse de manera inalterable pese al lógico desgaste de la gestión, el Intendente cuenta con un plus que ha sellado su suerte: La oposición resulta inexistente. Y aunque al pediatra no le caiga del todo simpática la aseveración, lo reconocen desde el propio riñón lunghista.
Se ha escrito hasta el hartazgo, y se volvió a escuchar esta semana de boca de Julio Elichiribehety, mentor de sus campañas: Quizá más por debilidades ajenas que por fortalezas propias, Lunghi sigue apareciendo para una importante porción del electorado como ?el hombre que hace falta? de aquel viejo slogan proselitista.
En la vereda de enfrente, el peronismo continúa desangrándose inexorablemente, sin haber aprendido nada de sus fracasos de las últimas dos décadas. Entre fieles a K, disidentes y acomodaticios al por mayor, el movimiento en el orden local remite más a un aquelarre que a cualquier intento serio por recuperar el tiempo y el capital simbólico perdidos.
En su seno, sobran vanidades y escasean proyectos. Abundan los nombres pero falta un candidato. Es que, vacío de contenido, se ha convertido en una maquinaria infernal de fagocitar dirigentes.
Las últimas experiencias electorales lo revelan. Pero también lo hace esa anorexia legislativa que resulta incapaz de objetar, controlar, marcar caminos alternativos para unos cuantos temas que el Ejecutivo motoriza sin voluntad de debate.
Por algo de todo eso no debiera sorprender entonces el Everest de imagen positiva en el que hace cumbre el Intendente. O su relajada diferencia en intención de voto.
Ni siquiera los asuntos de gestión que debe encarar a diario, algunos por cierto espinosos, le hacen mella. Algo de obra pública, algo de plazas y luces prolijas y una administración que no lo es tanto, desde que plantea dudas en cuanto a las prioridades y el gasto, le bastan para encaminarse a repetir la performance electoral de su antecesor teniente coronel. ?Quizá sea un (Julio) Zanatelli democrático?, me dijo el pediatra allá por 2003. Y es sabido que, a confesión de parte, relevo de prueba.
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