Regreso infeliz
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Terminan las crudas vacaciones de invierno con el rápido éxodo de miles de turistas, que dejan una suerte de vacío en el costado más hospitalario de este Tandil soñado.
En paralelo, las familias se preparan para la vuelta a clases, en medio de un invierno persistente que impone sus temperaturas bajo cero. De todos modos, la agenda política se propone subir la temperatura ya desde el timbre de entrada.
A pesar del receso escolar, bastante se habló en los últimos días de temas vinculados a la educación. En primer término, de la suspensión del Servicio Alimentario Escolar, pero también de la polémica por la práctica de política partidaria en las aulas.
En el primer caso, todo parece indicar que los alumnos encararán el segundo semestre almorzando las sobras de las últimas semanas. Lejos del dicho popular que reza “panza llena, corazón contento”.
Agobiados y sin noticias de la Provincia en cuanto a los pagos, los proveedores del Consejo Escolar se mantienen firmes y no entregarán alimentos hasta que no se regularicen los montos adeudados.
El Gobierno provincial no dio señales. Pese a la insistencia, evitan brindar explicaciones. Parece que los funcionarios quedaron atrapados en el letargo de las vacaciones y dejaron para esta semana el dar respuesta a las urgencias. Porque demás está decir que la alimentación de los chicos es prioritaria.
En tanto, el otro tema colocado sobre el tapete se constituyó en un verdadero papelón. Entre críticas y errores asumidos, concejales y autoridades de Educación protagonizaron unos cuantos rounds en torno a la presunta práctica de política partidaria en las escuelas.
Se atribuyeron mutuamente la autoría de la carta que impulsó el expediente en el Concejo Deliberante (firmada por alguien a quien aún no logran ubicar). Pero además, se trataron de mentirosos, irresponsables y susceptibles, desviando las razones últimas del debate a las chicanas políticas.
Nadie recuerda cómo y quién empezó todo, en el marasmo de acusaciones cruzadas en una verborrea de escaso contenido.
Así las cosas, los estudiantes se preparan para volver a la escuela. Esa institución que, entre recortes presupuestarios y peleas que no conducen a nada constructivo, se muestra cada vez más bastardeada por obra y gracia de nuestros queridos gobernantes.
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