Reinventar Tandil cumple con su objetivo de educar desde el deporte
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Las Pumas, el grupo de hockey que pertenece a la ONG Reinventar Tandil, tuvo una reunión en el Rancho de Popy donde presentaron las calificaciones que tienen en la escuela. Con mucho orgullo, Catalina Granel, la presidenta de la asociación, manifestó que todas “tienen buenas notas, desde las que están en los últimos años del secundario hasta las más pequeñas”.
Las chicas estuvieron toda una tarde disfrutando de distintas actividades, que fueron donadas por el Rancho de Popy y fueron trasladadas hasta el lugar en forma gratuita por Río Paraná.
Catalina Granel contó que “el año pasado hicimos un puente tibetano y cablecarril, y este año hicimos el cablecarril arriba del lago artificial, canotaje y pescaron. Es muy grande el lugar y como sabían que habíamos ido el año anterior, nos cambiaron las actividades. Estuvo bueno porque las chicas pensaban que iba a ser lo mismo pero fue todo nuevo. También llevamos a los chicos de rugby”.
Agregó que “lo fundamental del proyecto es la educación. Las chicas saben que para ir a hockey tienen que tener buenas notas, y yo creo que desde lo positivo se puede hacer mucho. Para mí el deporte es fundamental para trabajar con la educación de los chicos. El fruto del proyecto está”.
Un orgullo
Catalina recalcó el orgullo que siente por el progreso que han tenido las chicas de Las Pumas y contó que “primero traen el boletín a hockey y después a la familia, que no está bien pero las chicas han cambiado, han dado un vuelco muy grande. Tienen un compromiso enorme, desde las chiquitas de 6 años hasta las jóvenes”.
“La chica que estudia educación física tiene todas calificaciones de nueve y diez, y la que estudia enfermería tiene muy buenas notas también. El proyecto está cumpliendo su función, que es la educación”, resaltó.
El consumo
de drogas
La presidenta de la ONG destacó también la reciente incorporación al grupo de una adolescente de 15 años del barrio que se integró rápidamente a Las Pumas. “Tenía problemas con ella misma, le había mentido a la familia, y se había escapado. Realmente no sé si hubo un consumo grave de drogas, yo creo que no. Ella, obligada por la madre y por los médicos, comenzó a ir a hockey”, contó.
“Cuando empezó me decía ‘odio esto’. En el primer taller de valores estuvo alejada del grupo, pero ellos la sintieron el primer día como una más. Ahora está re integrada y le encanta hockey. El sábado vamos a jugar al hockey a Barker, ella fue la primera que me confirmó que viaja”, recalcó.
Por otro lado, expresó que “hay un montón de vecinas del barrio de la misma edad que están re metidas en drogas, pero lo bueno es que esta adolescente aceptó la realidad, que estaba equivocada, cambió y tuvo una buena familia, eso es importantísimo. Es muy importante que la persona que está metida en la droga o en algo que no está bien, lo acepte, porque ahí empieza el cambio”.
Los problemas
con la cancha
Como contrapartida, Catalina contó que esa salida les sirvió mucho para levantar el ánimo, ya que venían muy “bajoneados” porque unos jóvenes del barrio habían jugado al fútbol en diversas oportunidades en la cancha de hockey, deteriorándola considerablemente.
Catalina explicó que esos chicos que no pertenecen al club del barrio “se meten en la cancha en los momentos que no hay hockey y juegan al fútbol con botines. Yo me enojé bastante y dije que hasta que los vecinos y las familias no tomen el proyecto en su espalda, no voy a seguir”.
“El 15 de abril, cuando la inauguramos, estaba re linda y yo vi que empezó a desmejorarse. El Municipio nos había donado una máquina de cortar pasto nueva para la cancha. Todo esto para mí fue un sacudón al proyecto, porque un día yo llegué a la cancha y me insultaron estos chicos, no les importó un comino todo lo que se venía haciendo”, manifestó.
A raíz de eso, Catalina habló con Natalia Correa y Alejandro Bonadeo y a través de Pablo Esquivel, el director de Prevención Comunitaria, ahora “hay una cadena donde cada vez que gente que no sea de la institución esté ocupando la cancha, va a ir la policía. Los patrulleros ahora pasan cotidianamente”.
“Es la primera vez que hay una cancha de hockey en un barrio y no está cerrada, nunca fue la idea cerrarla. La idea es que cada vecino cuide esa cancha porque es del barrio, no que Catalina se mude al barrio. Además, a través de eso se logra que las chicas terminen el secundario”, remarcó.
Los vestuarios
Por otra parte, Catalina Granel contó que tienen proyectado comenzar a construir los vestuarios. Los padres de las chicas van a aportar la mano de obra y se están necesitando materiales. Para colaborar, pueden llamar al 154-489835 o en Facebook Reinventar Tandil.
“Tenemos algunas cosas que nos han donado y cuando tengamos los primeros ladrillos vamos a empezar. Ya tuve una reunión en Obras Públicas que me dijeron que este año estaban limitados con el presupuesto pero voy a insistir. Esto es continuar con un proyecto que ya está armado y se ven los frutos”, explicó.
Por último, afirmó que “tenemos la idea de hacer un nacional de hockey o incentivar ese deporte en la zona. Mucha gente quiere alquilar la cancha, pero sin vestuarios se limita un poco el uso”. *
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