Remate judicial sin sobresaltos y sin el accionar de la Liga
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Bajo casi la misma predisposición a la hora de prevenir la extraña presencia de corpulentos como violentos, en esta oportunidad el remate, a cargo del martillero Molina, estaba bajo la órbita del juez en lo Civil y Comercial José Zárate, quien afortunadamente no padeció lo que su colega Francisco Blanc había sufrido en carne propia ya en dos subastas anteriores. Incluso, promoviendo una denuncia penal por el apriete sufrido en plena vía pública a metros de la puerta del Centro de Martilleros, cuando los grandotes organizados lo intimidaron creyendo que era un eventual comprador de la propiedad que estaba en juego.
Sin embargo, ni el magistrado ni los vecinos que presenciaron la pugna de precios ayer no pasaron sobresaltos. Incluso ni siquiera la fuerte presencia policial resultó necesaria ante la pasividad del grupo de gente que se acercó al remate y, principalmente, porque los “muchachos” de la Liga reinaron por su ausencia.
“Pasa que ya se hizo pata ancha, ahora no van a venir así porque sí”, reflexionaba un uniformado frente al juez en las puertas de la sede de los martilleros y ante la pasividad reinante en la cuadra. También es cierto, respondía el magistrado, que se trataba de un predio no tan importante.
En efecto, lo que estaba en juego era el 50 por ciento de una propiedad en la ciudad de Necochea que ya oportunamente se había publicitado el edicto por este Diario.
Finalmente y cuando los fantasmas se ahuyentaron porque las presencias en el lugar respondían al legítimo interés de la subasta, puntualmente a las 11.30 el juez Zárate hizo una especie de carta de presentación, explicó las medidas que se vienen adoptando para que el remate se realice como luego iba suceder, con legítimos intereses de particulares para hacer un negocio legalmente.
Asimismo, adelantó que su presencia respondía a los efectos precisamente de ese ánimo, de ser garante para que los hombres y mujeres allí ubicados en el recinto tuvieran toda la tranquilidad para realizar el negocio.
Así también daría cuenta que se está trabajando en aplicar las nuevas tecnologías que la informática está brindando en pos de cambiar los usos y costumbres de los remates, y así, evitar el dispendio de medidas de seguridad que ahora, como ayer, deben aplicarse en pos de evitar inconvenientes mayores.
Sin más, el rematador Molina tomó el martillo y empezó a escuchar ofertas para el 50 por ciento de una propiedad en Necochea, con una base de 11.500 pesos. Oferta va, oferta viene, el precio pasó a los 80 mil y algo de pesos y final de un rito que se ha ido transformando al paso de una Liga de Compradores que, ayer, no se hizo presente hasta nuevo aviso. u
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Repudio del Concejo Deliberante
Respecto a las escenas vividas –y sufridas- por el magistrado en el remate anterior, el Concejo Deliberante repudió las agresiones sufridas por el doctor Francisco Blanc, titular del Juzgado Civil y Comercial 2, el pasado 14 de agosto pasado.
La resolución, en su punto segundo, invita “a todas las instancias colegiadas públicas y privadas de la comunidad a acompañar la iniciativa y sumar esfuerzos en defensa del accionar de la Justicia y especialmente de la valiente decisión de los magistrados de la región al combatir el accionar de organizaciones extorsivas que actúan en las subastas públicas”.
El presidente del cuerpo, Juan Pablo Frolik, resaltó: “Hay que felicitar en este caso tanto al juez Blanc como al juez Zárate, quienes recientemente vivieron otro remate con episodios de agresión y actuaron con decisión y coraje”.
El titular de la legislatura municipal explicó que “fue en una subasta en la localidad de Munro, donde el Dr. Blanc identificó a un integrante de la Liga, lo llevó a una habitación aparte y logró que expusiera que no tenía el dinero para señar el inmueble cuya compra tenía acordada por la base, luego de haber ahuyentado a los demás interesados”.
Finalmente, Frolik calificó de “correcta y valiente” la actuación de los magistrados que “se animan a impedir que se salgan con la suya estos grupos mafiosos que se quedan con los bienes amedrentando a los legítimos interesados, vulnerando sus derechos, y luego hacen un gran negocio inmobiliario porque compran los inmuebles por muy poco dinero y los revenden a valores bastante más elevados”. u
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