¡Resucitado!
Hace unos días recibí un video sobre Michael Watson, un boxeador inglés que tuvo tres oportunidades de pelear por un título del mundo. Un peleador nato que ganó de las 25 peleas que hizo, 21 por nocaut. Combatió como profesional desde 1984 a 1991. Con un excelente record fue por el mundial de la AMB perdiendo por primera vez por nocaut con Mike Mc Allum, pero en la siguiente pelea derrotó a una verdadera fiera sobre el ring, al ex campeón del mundo Nigel Benn.
Tuvo una nueva oportunidad con su compatriota Chris Eubank en una pelea que había ganado, pero que no le reconocieron los jueces. Vino la revancha y la sombra de la tragedia. En el round once derribó a Eubank, que al levantarse lo tomó de sorpresa y lo envió a la lona con tanta mala suerte que golpeó su nuca contra la segunda soga (similar al caso Ramos-Moore). Sonó la campana y fue a su rincón. Al salir al último round era un hombre incoordinado y el árbitro Roy Francis detuvo inmediatamente el combate.
A los pocos minutos Watson se desplomó en el ring. No había ni ambulancia ni médicos. Recién veintiocho minutos más tarde recibía atención médica en el hospital de neurocirugía donde estuvo cuarenta días en coma y en ese lapso se le efectuaron seis intervenciones para remover coágulos en su cerebro. Durante un año estuvo en terapia intensiva. Es verdaderamente impactante ver los procedimientos de rehabilitación. Las terapeutas trabajando con un hombre inconsciente, lo movilizaron y estimularon mientras ese cuerpo totalmente fláccido se les deslizaba entre los brazos. Lentamente fue recuperando funciones, inclusive el habla y la capacidad de escritura durante los seis años siguientes en que estuvo en un sillón de ruedas.
Pero el momento más emotivo de la película es, cuando casi recuperado, visita a su vencedor Chris Eubank y se confunden en un apretado abrazo que hace saltar las lágrimas al ex campeón.
Con una deficiencia residual en su pierna izquierda, en el año 2003 Watson fue titular en los diarios londinenses. En una semana, caminando dos horas por la mañana y dos por la tarde completó lo que se llamó el Maratón de Londres a total beneficio de ?Brain and Spine Foundation?. Cuando finalizó, a su lado estaban Eubank y su neurocirujano, ahora, inseparables amigos.
La British Boxing Board of Control, fue demandada por un millón de libras esterlinas por su negligencia al no tener soporte médico en el estadio y permanecer casi media hora sin oxígeno. Apelaron y la Suprema Corte les obligó a pagar a Watson 400.000 libras esterlinas.
El 4 de febrero de 2004, Michael Watson fue condecorado por la propia reina Isabel II en el Palacio de Buckingham.
Una historia que merecía ser contada.
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