Reuniones y complicaciones
Ubaldo Romaniello planteó también inconvenientes que afectan al normal funcionamiento del edificio y que están relacionados con la aglomeración de adolescentes en la zona.
?Esta galería se ha puesto de moda como punto de encuentro y eso afecta su funcionamiento. Hay roturas, pintadas y dibujos?, dijo y admitió que ?no sabemos cómo sacarlos. Por la cantidad de ruidos que hacen, en más de una oportunidad las oficinas no pueden trabajar?.
Agregó que para ingresar a la cochera por el pasaje también hay problemas, ya que los jóvenes ?tienen como norma sentarse en el piso, al igual que en los dos ingresos a las viviendas del edificio?.
Por lo tanto, los vecinos ?tienen que pedir permiso para ingresar y dependemos de la voluntad de los chicos y de si nos dejan pasar o no. Es una cosa de locos?, se quejó.
Situaciones como ésa ?hacen cada vez más difícil mantener la seguridad. Es prácticamente imposible vivir en los edificios porque en casi todos está pasando lo mismo. Acá muy particularmente por el gran número de chicos que se concentra a la tarde -especialmente los sábados- que tornan imposible ingresar al edificio y a las cocheras?.*
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