Ricardo Calabria, un confeso árbitro cuervo
?En este momento estoy muy ocupado por mi empresa (de Impresores) y el tiempo que podría tener para el fútbol se lo dedico a San Lorenzo, a través de la subcomisión del hincha, en la cual organizamos eventos y estamos tratando de recuperar la presencia del club en avenida La Plata?, le relata Ricardo Calabria a este Diario en el preámbulo de ?La Entrevista?.
-A propósito de la avenida La Plata. ¿Puede ser que el famoso actor Viggo Mortensen le donó un costoso terreno al club por allí?
-Sí, donó un terreno y a nuestra subcomisión del hincha nos ayudó a comprar otro terreno con 24 mil dólares.
-Usted se retira del arbitraje, y ¿en qué momento fue que pasó a ser parte de los cuervos?
-Al otro día.
-¡Al otro día!
-Inmediatamente, me retiré del arbitraje y al otro día firmé contrato como técnico general del fútbol amateur en San Lorenzo. Estuve trabajando hasta el ?96, después dirigí en El Porvenir y logramos el ascenso en 1998, después pasé como técnico por Banfield, Almirante Brown y luego mi empresa, afortunadamente, creció mucho y me demanda tanto tiempo que tuve que abocarme a ella. Pero hasta el año pasado tuve propuestas para volver a la función de técnico, pero en esta etapa de mi vida me cabe más la dirigencia.
-¿Pero no fue mal visto retirarse de árbitro y pasar a trabajar en el club de sus amores al otro día?
-No, para nada, porque yo siempre tuve la libertad de decirle a todo el mundo que soy hincha de San Lorenzo. Es más, yo vivía a cinco cuadras del Gasómetro, mis hijos jugaban en el club y a mí me daban partidos finales. Eso tiene que ver con un estilo de vida y con la personalidad y la coherencia que uno demuestre en sus funciones.
-Más allá de eso hoy sería imposible hacer algo así por la cultura actual de la gente.
-De eso no tengo ninguna duda. Es más, yo era un asiduo concurrente a la cancha de Huracán y con el tiempo un amigo me pidió: ?No vengas más?. A las plateas de visitante no voy más.
-Debe haber vivido varias experiencias de roces o conflictos en tantos años.
-Y sí, tuve muchos encontronazos y siempre me defendí de la misma manera.
-¿Cómo?
-Y en Chaco, una vez, fui detenido porque un hincha entró a agredirme, y lo fajé. En otra oportunidad, en Santa Fe, tras un partido, me encararon cinco hinchas de Colón y no me pudieron voltear.
-¿Qué opina de la desaparición de Brazenas tras aquel arbitraje polémico de Vélez-Huracán?
-Para la gente quedó eso, pero los que estamos más en tema sabemos que Brazenas hacía dos años que no superaba el test de Cooper. Dirigía sin estar debidamente habilitado. Falta coherencia, a él se le dieron partidos importantes y ahora terminaron marginándolo.
-¿De la actualidad cuál es el árbitro que más le agrada?
-En determinado momento me entusiasmó Baldassi, pero después fue cambiando y terminó resignando la condición fundamental que tiene el árbitro y es la libertad. Al hombre las presiones le provocan miedo y el miedo lo paraliza o lo hace jugarse. A mí me da mucha lástima porque el cordobés debió haber sido apoyado en su estilo y sé que se lo trató de hacer más convencional u ortodoxo.
-¿Cuántos casos hay como el suyo de árbitro, técnico y luego dirigente?
-En Argentina no hay casos, pero en el mundo hubo alguien que disfrutó mucho más que yo, don Pedro Escartín (árbitro internacional español, dos veces técnico de la selección de su país y, además, periodista y escritor). Yo tengo la certeza de que si me hubiera podido dedicar como técnico me hubiera ido bastante bien. Yo era un jugador que hacía de referí, es más, alguna vez el querido Gordo Muñoz denunció al aire que había árbitros que tenían responsabilidades en partidos muy importantes y ese mismo domingo a la mañana jugaban al fútbol. Y era verdad, yo jugaba en el campeonato de GEBA. Era un recio defensor y eso me dio cierto estilo para dirigir, por eso yo permitía mucho el roce. ?La ley de ventaja es la etiqueta del árbitro?, publicó en un libro Escartín y yo me abracé a ese concepto.
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Con todo el afecto
por Bernie Romeo
-Como cuervo, ¿qué me dice de Bernardo?
-Fue compañero de mi hijo Bruno en la sub 17 y ya de chico era tremendamente agresivo como delantero. Como hincha de San Lorenzo le tengo un especial afecto a Bernie, siempre dio todo y es una excelente persona. No te imaginás lo querido que es por la gente de San Lorenzo, uno tiene la obligación de valorar a la gente que se nota comprometida por la camiseta. Vos lo ves como peleó contra esa lesión, no es el que deslumbró años atrás en el club, no tiene la misma velocidad pero el otro día metió un golazo espectacular contra River y lo más difícil era estar donde tenía que estar, más allá de que definió bárbaro.
Tandil y aquel arbitraje
del Nacional del ?85
-¿Qué me puede contar de Tandil?
-Si un tipo como Bianchi elije la ciudad para las pretemporadas es porque tiene un clima de tranquilidad muy bueno. Recuerdo de haber hecho un par de viajes en auto a Tandil y otra vez en moto (otro de sus ?vicios?). Hay una parte, yendo por la ruta, cuando uno ya se va acercando a la ciudad que es una verdadera postal. Tuve la suerte de ir a dirigir ahí y a pasear, es una zona maravillosa.
-¿Qué recuerda de aquella vez que fue a dirigir?
-Tuve un arbitraje complicado con Santamarina e Independiente. Inclusivo algún dirigente de Tandil inventó que yo había parado en un hotel de la ciudad y no había pagado, pero son esas chicanas del fútbol que lamentablemente siempre se dan. Inclusive tuve a un chico de Tandil en San Lorenzo, de apellido Paisán, que hoy es empleado jerárquico de AFA.
-¿Usted se refiere a Diego Puissant?
-Sí, lo envió a San Lorenzo (Lucho) Mestelán, le di la oportunidad, respondió bien en su momento y estuvo jugando. Jugaba de lateral derecho, andaba bien, sino me equivoco él es clase ?74. Después se le abrieron otras oportunidades, creo que tenía posibilidades de estudiar y afortunadamente se encaminó muy bien y sé que le ha ido bien y me alegro por eso porque era un caballero, un chico correctísimo del cual tengo el mejor de los recuerdos. No hace mucho estuvimos charlando un rato con motivo de algún partido de la selección, realmente me puso muy contento ver cómo había evolucionado.
-Bueno, hoy es, además, presidente de Santamarina.
-¿Ah, sí? (larga la carcajada) ¡Mirá qué casualidad!
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