?Riverito?, un tradicional locutor devenido en personaje por cantar los números
(Por Luis Pepo Ibarra). Menos conocido como Luis Roberto González Rivero, empezó a los 17 años y se destacaba presentando shows de tango (su gran pasión), de figuras como Alfredo Gobbi y Alberto Podestá, y posteriormente le ?pagaban 10 mangos por día? en el programa ?La música y el deporte? (daban los resultados del ascenso) ya formalmente como locutor de radio.
Hoy, casado desde hace 47 años con Elda Moreno (otra locutora de raza que fuera la voz de ?Escala musical?, un éxito de la radiofonía del ayer), ostenta 76 años recién cumplidos y los lleva con lucidez, de ahí su continua presencia en el ?aire?. Conduce su programa ?La danza de la fortuna? del cual fue ideólogo y se mantiene en el éter desde 1961, pasó por infinidad de emisoras y actualmente se establece en radio Splendid (AM 990), ?lo hacemos de 11.30 a 12, de 14 a 15, de 17.30 a 18 y de 21 a 22?, además de estar en Crónica TV a las 20. ?En Canal 7 hago para Lotería Nacional el sorteo de números ganadores, que va los sábados a las 21, y los sorteos del Loto los domingos y los miércoles, a las 22?, subraya reconociendo su infatigable presencia en los medios.
Más tarde comparte gestos de la gente cuando se lo cruzan a él en la vía pública. ?Yo cruzo la calle y dos tipos me dicen `adiós Riverito´, las señoras me dan un beso, muchos padres van con sus hijos y los chicos me piden que les haga el `ooochoo´, a lo cual accedo gustosamente, pero también están los tipos que me dicen `chau b?´ o aquel otro que para al lado mío en el semáforo y dice `Mirá el b? este en el auto que anda´. Yo soy un tipo elemental, pero en el aspecto económico me las he rebuscado?.
?Riverito? perteneció a los históricos radioteatros que en la década del ?40 escribía Juan Carlos Chiappe, trabajó y fue gran amigo Juan Carlos Altavista ?Minguito? y condujo, entre otros, el programa de Alberto Olmedo y Humberto Ortiz, como Piluso y Coquito, de 1971 a 1976, siendo partenaire de ellos en Radio Argentina. Pasó avisos publicitarios en transmisiones de fútbol del ?Gordo? Muñoz y también con Borocotó padre, en noches de boxeo.
-Dice no ser un talentoso, aunque indudablemente tuvo visión comercial. ¿Le molesta que la gente lo haya encasillado con los números?, ¿y si quisiera hacer otra cosa??
-(Interrumpe). No, para bien y para mal. Una vez me dijo Víctor Hugo Morales, ?si usted fuera el tipo que más sabe de música clásica en el país y el Gobierno lo contrata para ir a presentar en el Colón el concierto del 25 de Mayo, la gente lo va a ver y va a decir que este tipo se vaya a cantar los números?. Si mañana alguien me dijera de hacer conducción en un programa, la gente no podría aceptarme hablando de algo que no sean números. Pero yo me guío mucho por los refranes de mi vieja que decía ?lo importante no es ser sino parecer?. Y es cierto, yo estoy inmerso en todo lo que tiene que ver con el juego sin haber sido nunca un jugador empedernido. Respecto de los números cantados, un año regresábamos con Elda de las vacaciones y yo digo: “¡Otra vez a pasar los resultados!”. Como me parecían tediosos, pensé que les tenía que poner una música para divertirme y así arranqué con la deformación de la correcta pronunciación. Yo me gané bien la vida, tengo un buen pasar, pero con el tiempo me di cuenta que es mucho más gratificante ser médico. Que un tipo le deba la vida y se lo agradezca, es mucho más gratificante que la b? de cantar números. Esto no es falsa modestia, lo que yo hago es muy simple y estoy agradecido, pero yo debo ser útil en esta tarea que llevo acabo, porque nadie le regala nada a nadie. Hace mucho tiempo que me tragué un payaso. Una vez el político Moreau me dijo: ?Usted ha logrado ponerle música a los números?. Y otra vez el escritor José Ramón me dijo lo más lindo que escuché en mi carrera y que me sirvió como estímulo para no hacerme tanta mala sangre por no haber hecho algo mucho más útil que cantar números. Me dijo: ?¿No se le ocurrió que usted es un gran vendedor de ilusiones??. Y fue como una vitamina para continuar.
De otra época
Es un locutor anterior al ISER, con todo lo que eso significa. Ejerce desde el año 1949 y la famosa escuela de locutores arrancó en el año ?51.
-¿En actividad es el locutor con más años? Tengo entendido que supera por poco a ?Cacho? Fontana y Antonio Carrizo.
-Sí, yo le saqué a Fontana el primer permiso de locutor del país y Carrizo vino un año después. Y creo que son los únicos dos que se mantienen en actividad, desde aquel tiempo.
-¿Cómo se dio el comienzo de su programa radial?
-Estando de luna de miel con mi mujer en Brasil, un día estaba paseando y vi que todo el mundo estaba escuchando la radio, yo por aquel entonces en nuestro país era un locutor convencional de radio y televisión y ya era muy conocido. Pregunté qué escuchaban y me dijeron ?discurso do Jânio (Quadros)”, un nuevo presidente. Al otro día, nos íbamos para San Pablo y veo que seguían escuchando la radio y digo, haciéndome el pícaro: “¿Reiteración discurso do Jânio?” y me dicen: “Não: jogo do bicho”. ¿Qué era el jogo do bicho? Una suerte de quiniela como la que teníamos acá y después se mal denominó clandestina, porque al principio no estaba prohibida. Se me ocurrió traerlo al país, comencé pasando flashes informativos y tuvo una audiencia bárbara y en el año ?68, dada la popularidad que tenía eso, empezamos a hacer una audición periodístico-musical de casi cinco horas, basada en las quinielas. Y nos fue tan bien y yo me identifiqué tanto con esto, que junto a mi mujer pusimos una productora, renuncié a mi puesto de locutor y me dediqué a esto y comencé a presentar otro tipo de sorteos.
-¿Juan Carlos Altavista (Minguito)?
-Fue mi mejor amigo, un tipo sensacional, correctísimo, cordial, atorrante. Penosamente creo que la gente, tal vez, de manera injusta se ha olvidado más de él que de otros personajes, como en el caso de Olmedo, que están más latentes. Y yo creo que merecía más homenajes él, sin hacer comparaciones, por el problema que tuvo que fue prohibido por los militares… y eso la mayoría de la gente no lo sabe.
-¿Es verdad que una vez le intentaron robar, pero lo reconocieron y se fueron?
-Eran dos tipos. Dejé el auto y me dirigía hacia Crónica, de pronto veo que vienen dos tipos y uno estaba encañonado, me hice el gil y cuando se me acercaron uno le dijo al otro, ?déjalo que es Riverito?. Zafé por ser conocido, no sé? ahí también se da el azar, porque tranquilamente le podría haber dicho, ?agárralo que es Riverito? (se ríe).
-¿Qué opina del Gobierno actual?
-Es curioso, yo voté a (Roberto) Lavagna y fue una de las tantas frustraciones que tuve porque criticó y después se terminó asociando. En la anterior elección sí voté a Néstor Kirchner. A mí no me disgusta el Gobierno, después de tantos años me doy cuenta que responde a ideas perfectamente instaladas y no hace otra cosa que lo que realmente dijo que iba a hacer. Lo único en lo que no estoy todavía satisfecho es que yo espero que haya mayor justicia social. Soy partidario de la reforma agraria, soy de centroizquierda. Me parece bien que se castigue a los militares y el otro aspecto con el que estoy de acuerdo es que realmente los que más tienen deben contribuir para solucionar los problemas de quienes menos tienen, y tienen menos porque no están preparados para tener más. Estoy de acuerdo con las retenciones, aunque no sé cuáles serían los porcentajes correctos. Tengo amigos con campo y ocupan 5 ó 6 personas y están todos en negro, aunque también es cierto que el Gobierno tiene al 50 por ciento de los docentes en negro cuando debe dar el ejemplo. Todos tenemos una gran cuota de culpa de lo que nos pasa. Cuando uno hace una huelga debe tener cuidado porque si exagera con esa huelga termina produciendo un desgaste del que no se retorna.
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Tandil y su humor
-¿Usted se declara un viajante compulsivo y, particularmente, no conoce Tandil?
-Sí, le diría que por incidencia de mi mujer debo conocer el 70 por ciento del mundo y del país casi todo, sería millonario sino fuera por tanto viaje. Y no he ido a Tandil y conozco a un señor de Tandil que se llama Veciunas, tuvimos una relación comercial y me dice siempre que tengo que ir. Incluso mi único hijo es agente de turismo y también me ha dicho muchas veces que vaya porque es hermoso. Me da vergüenza decir que no conozco y, sobretodo, porque tengo entendido que tiene una de las mejores hotelerías del país.
-En Tandil hay un humorista, Adolfo Campeggi, que lo imita bastante bien. ¿Qué le provoca verse imitado? Porque debe ser de los personajes más imitados.
-No lo conozco al tal Campeggi, pero le agradezco y le mando saludos. También está el imitador de Radio Diez, ?Rolo? Villar, que me hace mucha gracia. Las exageraciones siempre generan eso y las imitaciones me gratifican.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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