Robaron dos veces en un mes en el kiosco del Lago del Fuerte
Cabe consignar que también el restaurante del parador estuvo abierto hasta las 1.30, pero no se sabe si el robo fue antes o después ya que con la cantidad de plantas que separan ambos comercios no se ve de un lado a otro y no pueden estar atentos a los movimientos fuera de lo común.
El responsable confirmó que los ladrones se llevaron 1.500 mil pesos en efectivo, 40 pares de anteojos, dos handies marca Motorola, más de mil pesos en cigarrillos, varios muestrarios enteros de chicles, encendedores, llaveros, alfajores, entre otra mercadería. En el total del robo se estimó en unos 4.000 pesos.
Esta no es la primera vez que sufren un hecho delictivo. El pasado 28 de septiembre fueron blanco de un golpe parecido en el que se llevaron entre 6000 y 7000 pesos.
Aquel robo se perpetró fácilmente, violentando las ventanas que eran de madera. Frente a aquel episodio el encargado decidió poner nuevas ventanas de fierro que incluyen una barra que traba la ventana por dentro, pero igualmente los cacos lograron su cometido. Ingresaron a través de una puerta con rejas la cual tenía por delante un banner de promoción que cubría el acceso y la vista desde afuera. Luego de algunos minutos, lograron desarmar el banner y sacaron uno de los palos de madera que hay para que los autos no pasen, lo levantaron y abarrotaron la reja para hacer un minúsculo espacio y poder así ingresar por el hueco.
“Hasta el 25 de septiembre no podía decir nada de la policía, más aún que a 200 metros se encuentra el destacamento y que una vez cuando me quisieron robar mientras yo estaba en Buenos Aires un oficial los corrió y evitó el robo. La Municipalidad ha puesto más luces pero ahora éste es un punto de robo y yo no sé si ellos se confían o qué, pero acá falta seguridad”, explicó Rubén Tagliorette.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el caso del restaurante tenían alarma, pero el kiosco nunca la solicitó ya que no habían tenido ningún problema hasta hace un mes atrás. El encargado afirmó que el costo de la alarma es alto y le cuesta mucho poder colocarla sin tener la confirmación que eso solucione el problema o lo evite.
A pesar de la inseguridad que sufrieron en este último mes, los encargados no desisten en tratar de seguir adelante como pueden.
“Vos con 4 meses tenés que vivir 12, yo tengo dos empleadas en blanco y al Estado no le importa que no venda nada. Yo en junio por ejemplo vendo 12 mil pesos en bruto, yo lo tengo a base de sacrificio el lugar. Esto es mi fuente de trabajo y si no lo hago, tendría que salir a buscar otra cosa de cero y no es fácil después de los 40 años. Trabajando acá, me generé mi propio empleo y más allá de críticas es un lugar que está posicionado y nos encanta el lugar” explicó Tagliorette.
“Este es un punto del que alguien se tiene que hacer cargo, tienen que poner más seguridad. En un punto turístico no sé a quién le corresponde, pero no podemos seguir perdiendo mercadería y dinero”, añadió el damnificado.
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