Robaron dos veces en unas 72 horas en el bar y restaurante del Centro Cultural Universitario
El concesionario de la Uni Resto Bar, ubicado en Yrigoyen 662, denunció en la Seccional Primera dos robos ocurridos el domingo y el miércoles por la madrugada en el local.
El primer hecho se registró el domingo por la noche, cuando desconocidos abrieron ventanas del Salón de los Espejos del Centro Cultural Universitario, rompieron la puerta de la cocina del restaurante y lograron ingresar al local.
En esa ocasión se alzaron con un televisor LCD, el dinero de la caja registradora, botellas de whisky y de vino.
En tanto, el martes por la madrugada y con el mismo modus operandi, delincuentes accedieron a la Uni y se llevaron la caja registradora entera, una netbook que era utilizada por los dueños para trabajar, el microondas y bebidas. Esta vez revolvieron el lugar, provocando un gran desorden.
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“Hace tres años que estamos ahí con la concesión y veníamos bien, sólo con algunos eventos tipo rateros y esta vez nos tocó por dos”, indicó Guillermo Barberón, propietario del lugar, en diálogo con El Eco Multimedios.
Si bien el espacio aparenta ser seguro por estar dentro del Centro Cultural Universitario, relató que “entraron por el Salón de los Espejos, por alguna de las ventanas que la han forzado y se ve que no tenía las trabas en las mejores condiciones. Una vez que estaban adentro, les resultó bastante fácil, aunque rompieron a las patadas la puerta interna nuestra que tiene traba y candado”.
Barberón agregó que “una vez que estuvieron adentro, el restaurante queda todo oscuro y cerrado por fuera, con lo cual se movieron con bastante tranquilidad”.
Explicó que “nos robaron dos veces seguidas, el lunes y el miércoles. Fue la misma persona obviamente, por el modus operandi y por las cosas que tocaron. Se nos llevaron las cosas de más valor: el televisor, la caja completa con el dinero que había adentro, microondas, bebidas porque encima habíamos comprado para reponer lo que faltaba del robo anterior y se lo volvieron a llevar, una notebook y cosas chicas de la cocina, de trabajo”.
El martes a la noche habían cerrado después de la 1.30, ya que el propietario estuvo cenando con varios amigos. El miércoles a la mañana las empleadas le avisaron que le habían vuelto a robar ingresando por el mismo lugar.
“Ha sido una semanita un poco movida” dijo y confirmó que en la Uni “hay un matrimonio que está como casero, pero se ve que tienen el sueño medio pesado. No hay ninguna seguridad contratada por ahora. Seguramente, la Universidad tomará alguna medida de poner algún sistema de alarma o seguridad, porque se ve que el ‘serenazgo’ actual como está, no es muy efectivo”.
En cuanto a la sensación que le dejaron estos dos hechos, manifestó que “como todo, lo material se recupera y de última termina siendo lo de menos, porque seguramente después de infinidad de trámites y de tiempo perdido, denuncias y toda esa historia, vamos a terminar recuperando los valores que estaban asegurados”.
También describió que “pasan dos cosas, la notebook que me robaron tenía un montón de efectos personales como fotos que obviamente no vamos a recuperar aunque recuperes un valor del equipo. Por otro lado, la sensación de impotencia que te da que vos estás laburando y siempre peleándole contra un montón de cosas”.
Por último, remarcó que “el día del robo te lo perdés haciendo trámites con la policía, la denuncia y el seguro. Eso es capaz más valioso que lo que te robaron en sí”.*
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