Robledo Puch negó ser un homicida y pidió que lo juzgue “la sociedad argentina”
Robledo Puch, de 56 años, rompió el silencio y se expresó de este modo a través de dos cartas que envió a un matutino porteño, en las que negó haber cometido los once crímenes por los cuales se lo condenó, al tiempo que se comparó con “el perejil” del caso Dalmasso.
“Dejen los señores magistrados que sea la ciudadanía argentina la que decida si Robledo Puch es peligroso o si fue engañada en 1972”, pidió el recluso en una de las cartas citadas, rechazando de esa manera la decisión judicial que le negó una morigeración para su regimen de reclusión.
A principios del corriente mes la Justicia penal de San Isidro rechazó los pedidos de la defensa de Robledo Puch para otorgarle la prisión domiciliaria y su libertad condicional por haber cumplido una parte de su condena a reclusión perpetua, la máxima contemplada por Código Penal.
Esa decisión se desprendió de los “informes desfavorables” confeccionados por el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), que consideraron que Robledo Puch “sigue siendo peligroso para la sociedad”. “A la opinión pública en general le digo que jamás, nunca nadie, ni hombre ni mujer, me ha visto con un arma de fuego”, sostuvo Puch a modo defensa en una las misivas.
Considerado el asesino civil más grande de la historia argentina, Robledo Puch respondió en las cartas un cuestionario enviado por el matutino a la Unidad 2 de Sierra Chica, donde está detenido.
En ese sentido, el homicida calificó de “gran bluff” al juicio que en 1980 lo condenó a cumplir reclusión perpetua y se quejó por “las condiciones de reclusión” que padecío en todo este tiempo. “Al parecer, nadie quiere tomar nota del tiempo real que vengo penando en las cárceles argentinas”, sostuvo en la carta y además consideró que “no se puede condenar a nadie a más de 30 años” de prisión. Robledo Puch fue condenado a reclusión perpetua por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto y dos raptos.
Actualmente está alojado en el pabellón de homosexuales de la Unidad 2 de Sierra Chica, donde prefirió continuar a pesar de que tuvo la posibilidad de solicitar su libertad en 2000, cuando quedó habilitado para acceder a la condicional. A diferencia de la situación del odontólogo Ricardo Barreda, considerado un recluso “de buena conducta”, Robledo Puch fue descripto ya en 1987 como una persona con “fantasías omnipotentes”.
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