Robó, huyó y …
Señor Director:
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl martes 17 de marzo, venía circulando en bicicleta, como digo siempre el mejor medio de transporte que existe para esta ciudad, por la avenida Marconi, llegando a Alsina escucho una frenada de auto y veo como una bicicleta, con dos chicos montados en la misma cruzan la avenida.
Pienso qué suerte que tuvieron que no los atropellaron, pero me sorprendo cuando delante mío dejan la bicicleta tirada en la calle y salen corriendo, mientras una persona que manejaba el auto que casi los choca se dirige hacia la bicicleta caída, yo que no entendía mucho le pregunto si era de él, me contesta que no, que se la habían robado a otro señor.
Le ayudo a levantarla y mientras veo como los dos chicos salían corriendo, me di cuenta que era un robo. Pensé que algo tenía que hacer, así que los seguí con mi bicicleta, hasta que paso por al lado de ellos pero no reaccionan, por lo tanto interpreté que no me habían visto antes.
Los paso y mientras seguía pensando que podía hacer en este caso, si llamar a la policía, seguirlos hasta donde vivían, en fin, no estaba seguro de cómo actuar, pero tampoco quería quedarme sin hacer nada. Los fui siguiendo varias cuadras, hasta que llegamos a una plaza cerca de la ruta 226, ya se habían dado cuenta que los estaba siguiendo, decido enfrentarlos para que me vean, el mayor que tenia 15 años, me pregunta por que los seguía, cuando se acerca con su compañero de unos 10 años, yo me alejo para mantener una distancia prudencial por si acaso, me dicen que no tienen nada para lastimarme, pero igual mantengo la distancia.
En definitiva les pregunto por qué robaban, la respuesta casi obvia, porque no tengo trabajo y tengo que alimentar a los chicos. Ante esa respuesta le contesto con sumo respeto que robando se iba a perjudicar más, que tarde o temprano alguien lo podía matar y si realmente quería trabajar, que fuera a un lugar donde lo ayuden, le comente de que fueran a una iglesia, es lo que se me ocurrió porque no conozco otra alternativa.
Le dije que realmente lo entendía pero que no era la forma de actuar, que lo quería ayudar pero no sabía cómo, ya que yo no lo podía recomendar para un trabajo sabiendo que robaba.
Luego de una charla de unos minutos, siempre a la distancia, me despido deseándoles suerte, el chico mayor me agradece.
Para meditar; hace unos 30 años yo dejaba la bicicleta sin candado en Buenos Aires, empezaron los robos a las bicicletas y llegaron a robarme cinco, con y sin candado. Piensen lo fácil que puede ser robar algo que además te transporta rápidamente.
Si esta actitud de robos sigue creciendo, no solamente vamos a tener que encadenar las bicicletas, sino que los ladrones van a querer más y cada vez más, hasta llegar a lo que hoy ocurren sobre todo en Buenos Aires y el Conurbano.
Para destacar: la actitud del conductor del auto, que a riesgo de chocar y tener un problema, decidió hacer algo para evitar el robo y que efectivamente logró.
Espero que muchos tengamos una actitud de defensa de nuestro patrimonio, tanto material como moral.
Siempre va a ser mejor que la policía actúe, pero nosotros también podemos actuar. Hay mucho para hablar y debatir sobre el tema. En Tandil aun estamos a tiempo de revertir la ola de asaltos, tomemos ejemplos de otros lados y seamos firmes con nuestro accionar.
Gerardo Merello
gerardo_merello@hotmail.com
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios