Rompen vidriera y roban celulares de un comercio con sus dueños adentro
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La familia vive en una casa de dos plantas y al frente de la inferior se encuentra el negocio, luego de trasladarse desde la zona céntrica ante lo difícil que resulta afrontar alquileres.
“El sábado a las 7 mi señora abrió la persiana del ventanal, limpió y se fue para adentro. Yo estaba acostado y escuché una explosión impresionante y a mi señora gritar, mientras que la perra ladraba enfurecida”, relató inicialmente.
Al bajar al salón, Barrionuevo vio a su mujer “que gritaba a alguien que escapaba. Era una persona que estaba tapada con una capucha y una campera”.
El fugitivo había roto el vidrio de la ventana y el correspondiente a un exhibidor cercano. “Cuando rompió el segundo vidrio, con un adoquín que tenía en la mano, se cortó todo, porque estaba lleno de sangre”, agregó.
El ladrón se llevó “casi todos los teléfonos de la grilla. Quedaron dos o tres en el suelo. Se llevaron aparatos tanto de la compañía como de nuestra propiedad”.
Los damnificados llamaron a la policía, que envío al perito, pero “nos extrañó que hicimos la denuncia y hasta hoy (por ayer) no salió por ningún lado”.
Barrionuevo dijo que la idea de hacer público el caso es “por mis vecinos, que han venido a saludar y a ofrecerse por si necesitaba algo. Además quiero cubrirlos a ellos también, porque son cosas que se tienen que saber”.
Desazón y replanteo
Agregó que “estamos analizando muy seriamente cuál será nuestro futuro. Posiblemente dentro de un tiempo vendamos todo esto y nos encerremos en un departamento. No tenemos otra lamentablemente”, se quejó.
Es que la reflexión es que el sábado “podría haber ocurrido cualquier cosa”.
Aumenta la preocupación que “mi señora fue atropellada por una moto hace dos años frente a Monarca por alguien que huyó. Ella estuvo dos días en coma y le quedó pánico. Ahora le toca esto…”.
El damnificado dijo que “no sabemos qué hacer. En su momento nos pasó en los otros negocios que hemos tenido, pero acá nunca lo esperábamos, ya que ponemos muchos reparos. A las 20.30 cerramos la ventana y a la mañana se abre”.
Analizó que “esto va cada vez peor y no hay solución. Hablando con el perito, me doy cuenta que tardó más él con su tarea y nosotros en denunciar que lo que hubiera estado presa la persona que hizo esto, si llegaran a agarrarla”.
Añadió que “llega un momento en que uno piensa en cerrar todo y esperar que algún día cambie. Mis hijos lo verán, pero ¿qué ejemplo es éste para la juventud?”.
Tiempos modernos
Barrionuevo indicó que “estamos muy desilusionados, porque es el esfuerzo y uno se siente mal”.
Acotó que “la cuadra ya no es la misma. Hace poco fueron a la noche a un negocio de la esquina y les dijeron: ´no digas nada y no te pasará nada, pero queremos comer´. La dueña tenía que ver cómo se servían lo que ella había logrado con mucho sacrificio”.
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