Ronicevi mostró los dos años de gestión y las perspectivas hacia el futuro
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Hace dos años, y luego de mucho bregar, la Justicia le otorgaba la tenencia formal de la planta de la avenida Falucho, así como la autorización para producir a los trabajadores que conforman la actual cooperativa de Ronicevi.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa noticia del dictamen favorable por parte de la jueza Ana Eseverri en relación al proceso de recuperación y puesta en marcha de la fábrica, que desde 2012 impulsaron los propios trabajadores que habían quedado desocupados tras su quiebra, fue un paso trascendental en la defensa de los derechos de los trabajadores y sus familias.
El 21 de marzo de 2013 quedará para siempre en la memoria de los socios de la cooperativa Ronicevi, quienes desde esa fecha cuentan con la tenencia de la fábrica y con el marco legal que les permite oficialmente retomar el funcionamiento de una empresa metalúrgica emblemática de Tandil que, junto a otras, supo dar cientos de puestos de trabajo en la ciudad.
El ingeniero Enrique Lalloz habló con El Eco de Tandil e hizo un balance del trabajo realizado y las perspectivas trazadas para el futuro de una fábrica sostenida por sus trabajadores.
Lalloz expresó que “son dos años de una labor incesante, porque hubo que recuperar una actividad que estaba caída y la fábrica devastada, dado que todas las partes vitales de la empresa habían sido sustraídas”.
En el lugar hubo que recobrar los hornos eléctricos, los centros de mecanizados, el espectrómetro para hacer los análisis químicos y el microscopio para poder hacer el análisis metalográfico, además parte de la matricería que era inexistente, y la Justicia no logró reponerla, junto con documentación, plaquetas y módulos electrónicos.
“La tarea fue muy difícil al no contar con los recursos suficientes y no poder generar trabajo. Hubo que hacer una ingeniería financiera para empezar de apoco a reponer partes vitales de la empresa”, dijo Lalloz.
“Robaron todo”
El ingeniero fue contundente al mencionar que “de Ronicevi se robaron todo, hay denuncias penales ante la Justicia, aunque no se logró absolutamente nada. La realidad es que durante una quiebra los bienes que están dentro de la propiedad no son del dueño. A todo eso se hizo caso omiso, sustrajeron todo lo que era vital para el funcionamiento y que era factible de ser llevado como matrices, modelos, módulos electrónicos de los hornos, toda la parte del laboratorio, microscopio, prácticamente toda la parte de mecanizado. Reponer el funcionamiento de una fábrica bajo esas condiciones realmente fue crítico, porque no hay acá un capitalista que vino y puso dinero para que la empresa vuelva a tener lo que se habían llevado”.
Dos años de trabajo
Con la recuperación de la planta fabril por parte de los trabajadores hubo que redoblar los esfuerzos para que lentamente comenzara a funcionar todo. Al respecto, Lalloz mencionó que “para poder comenzar a generar recursos económicos lo primero que pudimos hacer a través de Nicolás Carrillo y la gente que lo acompaña fueron festivales donde se recaudó dinero. Con eso se repuso el funcionamiento del horno, además de contar con el apoyo de algunos proveedores quienes dieron partes totalmente gratuitas como material refractario, la matriz del horno, entre otras cosas”.
Luego “nos empezaron a traer los moldes y empezamos a vender hierro líquido, lo que sirvió para reponer la parte del espectrómetro y generar más bienestar productivo. Llegó un momento que contamos con la colaboración de la Universidad Nacional del Centro para seguir reconstruyendo la empresa, así que tuvimos un empuje muy grande con el Ifimat (Instituto de Física de Materiales) con la doctora Adela Cuniberti comandando la gestión de reponer el centro de mecanizado. Además adquirimos unos cuantos elementos de medición que habían sido sustraídos y con esto ya empezamos a mecanizar algunas piezas”.
En un corto tiempo hubo un gran avance en la cooperativa Ronicevi. Pese a la caída que tuvo la metalmecánica en el país, la planta en la actualidad se encuentra toda en marcha con moldeo, hornos, laboratorio completo como el mejor de cualquier empresa de la ciudad, contando en la actualidad con 42 socios cooperativos.
Lalloz dijo al respecto que “depende de los momentos se trabaja con menos gente porque algunos consiguen trabajos externos que los benefician. Acá no hay dinero para repartir, se está en la etapa de reinvertir todo”. u
SECUNDARIA
Se busca incrementar los servicios y
desarrollar productos terminados
En recorrida por la planta ubicada en la avenida Falucho 950 ya se están ofreciendo servicios de trabajos externos. Lalloz sostuvo que “acabamos de hacerle un trabajo muy grande a Fungris con piezas arriba de 250 kilos, recursos que seguimos volcando a las cosas que nos faltan”.
Sobre el futuro inmediato aseveró que “la idea es seguir incrementando los servicios, tenemos el proyecto de empezar a desarrollar, seguramente con la Universidad también, un producto terminado. Creemos que ahí está el secreto de la metalmecánica, no vender para terceros que se los ve como commodity con precios fluctuantes siempre para abajo, lo que resta rentabilidad y economía a las empresas. Hay que tratar de desarrollar un producto terminado. Estamos trabajando sobre esta idea y creemos que la perseverancia va a ser que rinda sus frutos. Nos tratamos de evadir de los problemas que atraviesa la metalmecánica en general en la Argentina y nos abocamos a solucionar nuestros problemas. Hay mucho para hacer”.
Romper el mito
El ingeniero en diálogo con este medio expresó que “hay que romper con el mito de que en Tandil las industrias de la metalmecánica son obsoletas y por tener máquinas de 40 años ya no sirven para nada, lo cual es una falacia atormentadora. He visto en Alemania, Francia, España y Brasil empresas que conviven partes viejas con nuevas. No se puede decir que porque una empresa tiene más de 30 años ya no sirve. Acá convivimos con una zona de mecanizado antigua y otra moderna muy vigente”.
En cuanto a la oferta actual de trabajo, Lalloz dijo que “estamos ofreciendo servicio de mecanizado, de rebabado, de desarrollo de piezas y tenemos acordado con la Universidad una unión transitoria de beneficios. Estamos en un programa de avanzar sobre las cosas tradicionales que se han hecho en metalmecánica en la ciudad, al contar con el apoyo de la Universidad nos da todo el ímpetu para seguir trabajando en esta línea. La plata sale del trabajo y del sacrificio de la gente que no percibe un salario tradicional. Como toda cooperativa, cuando hay dinero se reparte entre los socios cooperativos que hayan participado en la tarea en forma proporcional. De esa forma se ve el avance de la cooperativa”.
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