Rubén, el ahijado de Cristina
En la parroquia Santísimo Sacramento, en plena obra de restauración, el bautismo comenzó a las 11, con la presencia de los papás Cristina y Juan Carlos, los ocho hermanos del agasajado y los familiares más cercanos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAcompañaron la celebración los concejales del Frente para la Victoria Corina Alexander, Nacho Fosco, Fernando Rossi, Pablo Bossio y Stella Maris Cena; los titulares de la Regional de Anses Facundo Llanos y de la Udai Tandil Micaela Herrera; la secretaria de la Jefatura Distrital de Educación María Eugenia Poumé y el articulador del Centro de Referencia Tandil del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación Mario Raimondi.
Al culminar el rito, la edecana entregó a Rubén una medalla recordatoria, una beca de estudios desde en nivel primario hasta la universidad, un libro sobre la Casa Rosada -el mismo que Cristina le regaló al papa Francisco- y un cuadro con la foto de la Presidenta.
El trámite para que Rubén se convierta en ahijado de un presidente había comenzado después de su nacimiento, hace 12 años, cuando se convirtió en el séptimo hijo varón de su familia.
Por ese entonces, las gestiones las encaró Corina Alexander, quien también colaboró para que la madre consiguiera la pensión asistencial por siete hijos. La edil se mostró muy emocionada con el bautismo y agasajó al pequeño con una fiesta en el Centro de Estudios Néstor Kirchner.
De ceremonia en ceremonia
María Isabel Pansa, representante de la Presidenta en el rol de madrina, llegó a Tandil el jueves y regresó a Capital Federal ayer “porque el lunes seguimos, nos vamos para Jujuy”.
Además de los bautismos, la coronela acompaña a Cristina Fernández en Casa de Gobierno. “Somos tres, una por cada fuerza militar”, confió y agregó que “siempre es un orgullo representar a la Presidenta en estas ceremonias y acompañar a la familia en un momento tan especial que se inició hace doce años y se concretó”.
En su séptimo año como edecana y seis en las ceremonias del “lobizón”, ya ha participado en más de cuatrocientos bautismos donde la madrina elegida es la primera mandataria, que se han desarrollado en iglesias ubicadas desde Ushuaia a Jujuy, a lo largo y ancho del país.
Por otro lado, comentó que cumplido el rito los ahijados de Cristina siguen en contacto telefónico y por correo electrónico. “La relación no termina acá, continúa”, expresó.
Un día especial
Emocionado, Rubén contó que esperaba con ansiedad su bautismo y el lunes pasado se enteró de que la Presidenta mandaría a su edecana. Incluso, es el único de sus hermanos que aún no había recibido el sacramento y ya se estaba preparando para cuando pudiera tomar la primera comunión.
Su mamá Cristina agregó que Corina Alexander había iniciado el trámite hace 12 años “pero había quedado archivado y ahora, siendo concejal, salió y fue para ella una emoción muy grande. Lloró mucho de alegría, y nosotros también porque no esperábamos después de tantos años que llegara esta noticia”.
Hoy tiene nueve hijos: los ocho varones, comenzando con el mayor de 25 años que ya la hizo abuela, y la novena es María José, la mimada de una familia donde los hermanos son realmente unidos.
Como madre, expresó que “lo más difícil fue la etapa en que tuve los gemelos, que hoy tienen 15 años. Después, recibí ayuda de la gente, porque me quedé sola, me separé cuando nació la más chica. Después formé una familia, me casé y es el papá ahora, el que los cría y el que va para todos lados. Es difícil la situación, pero vamos bien”.
Cristina salió adelante con sus nueve hijos. Afortunadamente, todos van a la escuela y los más grandes ya trabajan para mantener a sus familias. Rubén Eduardo, el ahijado de la Presidenta, asiste a la Escuela 32.
Contento con el acontecimiento, el pequeño confió que van a colgar el cuadro con la foto de Cristina Kirchner en la pared del living del hogar, y que guardará la medalla como un recuerdo de este día histórico.
Al finalizar la entrevista con El Eco de Tandil, Cristina compartió que conocieron a la señora de Kirchner cuando vino con su esposo Néstor a inaugurar la réplica de la Piedra Movediza. En ese momento, María José, su hija menor, fue la primera bebé que levantó en brazos el por entonces presidente.
El mito
El séptimo hijo varón es conocido como “lobizón”. Antiguamente, muchos matrimonios optaban por matarlo, considerando que así evitaban que se convirtiera en una temible bestia.
Para cortar con este mito, desde el siglo XIX los presidentes de la Nación fueron nombrados padrinos del séptimo hijo varón, con el objetivo de que los supersticiosos no lo sacrificaran ante la posibilidad de que hubiera nacido un lobizón.
Si bien el padrinazgo se realizaba de manera informal, desde 1907 existen registros. En 1973, Juan Domingo Perón convirtió en ley esta costumbre y le agregó el otorgamiento de una beca de estudios.
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