Rueda: ?Quiero pelear por el título del mundo?
Tras un notable paso por el amateurismo (43-1), incursiona desde hace poco más de dos años en el profesionalismo, ámbito en el que se mantiene invicto al cabo de nueve presentaciones.
“La Cobrita” abrió el año con un fulminante nocaut sobre Sergio Blanco, cuyo tabique quedó destrozado al cierre del tercer round de la contienda celebrada el sábado 12 en Los Polvorines.
Para referirse a ese combate y a otros aspectos vinculados a su carrera, Rueda diálogo con El Eco de Tandil:
-¿Te sorprendió noquear a un rival cuyas 17 derrotas previas habían sido por puntos?
-No, porque trabajo día a día para superarme en potencia. Me han dicho que por naturaleza soy pegador. Sí sabía que era un chico muy duro, le pegué muchísimo abajo y también entraron unas cuantas manos en la cabeza, pero parecía que no sentía los golpes. De todos modos, a partir del tercer round se empezó a notar que no podía trasladarse con tanta facilidad, los golpes le empezaron a pesar.
-¿Cuál fue el plan de pelea?
-Si bien hice un trabajo de desgaste, sabía que en los dos primeros rounds tenía que ir “al taco” para hacer la diferencia porque era una pelea corta (a 4 vueltas). Debía ir a fondo con todas las manos y a partir del tercero buscar el golpe justo para definir.
-¿Buscaste obstinadamente el nocaut para evitar sorpresas en el fallo o se dio como fruto lógico de una búsqueda casi incesante?
-Cuando llegué al rincón tras el segundo round, mi entrenador me dijo “ya ganaste la pelea, ahora caminá y boxeá tranquilo”. Pero era impresionante el calor que hacía y las piernas me ardían, me costaba trasladarme. En cada descanso pedía que me arrojen agua en las piernas porque no aguantaba, hacía más de 60 grados ahí arriba. Me pidieron que regule, pero mi estilo es cortar camino e ir al cruce. Achiqué espacios, golpeé abajo hasta que aparecieran espacios arriba.
-¿En qué medida recibiste castigo?
-Algunas manos llegaron. Pero cuando comprobé que no me lastimaban supe que tenía que arriesgar para llegar al resultado. La idea era que él llegue, ponga dos o tres manos y agarre confianza para que yo también encuentre espacios.
-¿En esos intercambios sentiste que la proporción de golpes te favorecía?
-Sí, era un 5 a 1 a favor mío. Igual, el calor hizo que meter las manos fuera difícil. Se hizo complicado tener puntería entre el calor y la vaselina. Las manos se te resbalaban, nunca había sufrido tanto el calor en una pelea.
-¿Te complicó que el combate sea programado con poco tiempo de antelación?
-Nos hizo achicar la pretemporada. Habíamos planeado extenderla por 28 días y terminó siendo de 17. Igualmente, llegué bien preparado. La parte más fuerte la terminé el lunes anterior a la pelea. El resto de los días fue para buscar el peso.
-¿Acostumbrás a desarrollar un análisis exhaustivo del adversario?
-Tratamos de no ser improvisados. En el boxeo hay un 90% que lo es, el 10% restante son los de elite, los primeros en el ranking y con una buena carrera. Nosotros apuntamos a eso, estudiando a los rivales. Yo analizo en mi casa y mi entrenador en la suya, tres o cuatro días antes de la pelea nos juntamos y lo evaluamos juntos. Observamos diferencias, si trabaja mejor los primeros 30 segundos o los últimos de cada round, si busca impresionar a los jurados y demás.
-¿Te sienta mejor pelear con asiduidad o preferís paréntesis prolongados?
-Ocurre que tengo problemas por mi trabajo. Eso me impide entrenar en plenitud. Si puedo hacer una pelea por mes, la hago. Al menos por ahora, que transito mi segundo año como profesional. Espero llegar a las veinte peleas y poder combatir por algo más importante.
-¿Un título argentino?
-El Sudamericano, el argentino lo saltearía. Este último tiene prestigio a nivel nacional pero no te permite estar rankeado internacionalmente. Y yo a futuro quiero pelear por un título del mundo. Como primer paso apunto al Sudamericano como para ir metiéndome entre los mejores de esta zona, de Argentina, Brasil y Paraguay. Eso me permitiría colocarme entre los de arriba del ranking mundial y obligar al campeón del mundo a que me dé una chance de ser retador.
-¿Y en tu categoría, a nivel nacional, hay valores que aún ves como inalcanzables?
-Hoy, no le puedo pelear a cualquiera. Porque no puedo entrenar como a mí me gustaría. Si tengo que enfrentar a Cuellar, lo voy a hacer, ya sea a 10 o 12 rounds. Pero a pleno voy a poder estar en los primeros 5 rounds. De ahí en adelante, voy a sentir el desgaste. Y lo que quiero es pelear del primero al décimo, terminar parado y ganando, como tiene que ser.
-¿Y te has planteado la posibilidad de una dedicación full time?
-Tengo una familia que mantener, si tengo que elegir entre ella y el boxeo, voy a inclinarme por mi familia. Si algún día tengo el ingreso suficiente como para pensar en boxear y nada más, lo haré. Lo importante es contar con un sponsor o un ingreso mensual que, aunque no sea muy grande, me dé la certeza de que mi hija va a la escuela y come todos los días. Por lo pronto, pienso en entrenar duro para llegar alto a nivel nacional y así aspirar a incursionar internacionalmente.
-¿En qué aspectos has ido evolucionando?
-De amateur era muy “fajador” y me he vuelto más tiempista. Además, ahora peleo para mí, para el resultado, no me sale dar espectáculo. Si veo que tengo al rival tambaleando, voy y busco la definición, no puedo esperar que se recupere y seguir boxeando. Sé que si hago eso puedo terminar perdiendo la pelea.
-¿Sos meticuloso a la hora de proteger tu record o arriesgarías el invicto si se te presenta la chance de hacer una pelea de alta exigencia que pudiera proyectarte?
-En mi segunda pelea como profesional enfrenté a Diego Chaves (en marzo de ’10), quien venía invicto en ocho peleas. Me la jugué de entrada. Estuvimos más de 20 días estudiándolo y en los cuatro rounds no me tocó. Fue la mejor pelea de mi carrera, contra un rival que ha ido a combatir fuera del país y dos veces peleó por el título sudamericano. Si tengo que arriesgar, no tengo problemas, siempre y cuando tenga la posibilidad de entrenarme bien. Lo haré y dejaré bien parado a Tandil, o a Argentina.
-También con la insistencia con los golpes bajos habías derrotado a Maximiliano Méndez en el club Defensa.
-Sí, a mí un ex boxeador como “Motoneta” Conti me dijo que no importa lo alto del árbol si lo talás bien. También mi entrenador me remarca que el trabajo en la zona baja es principal, arriba aguantan todos, abajo es más complicado por más abdominales que tengan.
-Tu última presentación en Tandil tuvo una convocatoria muy importante.
-Sí, me sorprendí muchísimo, había más de 800 personas. Me gusta mucho pelear en Tandil, me siento muy cómodo. Me tranquiliza que estén cerca mis familiares y amigos, me ayuda a concentrarme mejor. Afuera es distinto, como que no querés quedar mal con el promotor.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Sí, pero no le doy importancia. Mi objetivo es el título del mundo, como para un futbolista es ganar el Mundial con la selección argentina. Buscaré eso por un camino prolijo, no yendo a los “ponchazos”, ganando dos peleas y perdiendo una. Con mi equipo queremos hacer las cosas en serio como las hemos hecho en el amateurismo.
-Antes de pelear en el Luna Park (en septiembre del año pasado ante Maximiliano Méndez) buscabas abstraerte de la mística que rodea a semejante escenario. ¿Lo lograste?
-Y…es imponente ese lugar. Pero tuve gente al lado que me aconsejó bien y trataba de que yo no piense que estaba peleando en el Luna Park. Pasé dos veces por el Obelisco y ni lo registré, venía concentrado en lo que tenía que hacer, como si fuera a pelear nuevamente en el Defensa. Yo quería subir, ganar, bajar y volver a mi casa. Después, en frío, caés. Te empezás a dar cuenta que peleaste donde lo hicieron tipos como Bonavena, Monzón y Locche.
-¿Tomás referentes del boxeo de elite mundial?
-Me gusta mucho Canelo Alvarez, el mexicano, por la constancia de trabajo que tiene, la cual lo ha hecho mejorar muchísimo. De Argentina te diría que no. O quizá “Maravilla” (Martínez) o Lucas Matthysse. De “Maravilla” me gusta su conducta, es súper profesional, pero no su estilo. Los zurdos me resultan desprolijos, al estar acostumbrado a ver a monstruos como Leonard o De la Hoya. Igual, soy de mirar poco boxeo.
El salto al profesionalismo
-¿Cómo fue el traspaso al profesionalismo?
-Hay boxeadores que se sienten muy cómodos como amateurs, yo estoy muy a gusto como profesional. Doy la categoría (súper pluma) muy fácil y a veces me exijo para estar en una más abajo (pluma) y así aprovechar mi altura, largo de brazos y potencia.
-¿Cuál es el próximo paso?
-Todavía no estoy para pelear 10 rounds en países del exterior en los que los boxeadores se dedican de lleno a esto. Buscaré probar a 8, y ver cómo me siento.
-¿Has evaluado la posibilidad de cambiar de conducción en caso de continuar progresando?
-Lo he hablado con mucha gente, y me han dicho que llegará un momento en que tendré que cambiar de entrenador. Yo aprendí todo con él (Sergio Vega) y él aprendió todo conmigo, hasta a vendar. Si nos equivocamos, nos equivocamos los dos. Hace diez años que estoy con él y jamás me falló, con dinero ni con nada. Creo que juntos vamos a llegar muy lejos, no voy a cambiar.
Esa noche, “La Cobrita” enfrentará a Juan Carlos Rodríguez, púgil de 30 años nacido en Trenque Lauquen, con un record de 7 triunfos, 6 derrotas y 2 empates.
En su más reciente presentación, efectuada en su ciudad el 7 de diciembre, Rodríguez superó por puntos –en fallo unánime- a Cristian Alberto Moreno.
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