Ruleta rusa
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Otros dos accidentes de tránsito -tan conmovedores como impresionantes- enlutaron esta semana a la ciudad, en una escalada de hechos lamentables que sacude el alma.
Justo por estos días se celebraba el descenso de los choques protagonizados por dos ruedas. “Ya no tengo lugar donde poner una moto”, comentaba el Intendente en alusión a los –ahora- frecuentes controles, con secuestros y multas.
Mientras las rutas del partido solían ser los escenarios de las muertes en materia de tránsito, estos dos casos pusieron la tragedia ante los ojos de los tandilenses, en pleno centro de la comarca serrana.
En Pinto y Chacabuco, decenas de trabajadores, estudiantes y niños observaron a Adela Fernández tendida sobre los adoquines, atrapada debajo del colectivo marrón.
Frente a los curiosos, un niño pequeño, que había quedado solo arriba del micro, lloraba desconsolado. Nadie se acercaba para calmarlo, pese a que se había congregado una veintena de agentes de tránsito y policías.
La ambulancia demoró más de veinte minutos y para darle más dramatismo a la tragedia, al llegar los profesionales advirtieron que no podrían rescatar a la mujer hasta que no elevaran el colectivo.
Ni la grúa de tránsito ni el colectivo contaban con un crique –finalmente lo aportó un vecino-, pero tampoco los servidores públicos habían tenido la iniciativa de convocar a los bomberos.
Hasta ese momento, una mujer joven consolaba a Adela, quien resistía ante el inmenso dolor. Al cargarla en la camilla, los enfermeros le colocaron una férula, pero no lograban inflarla porque no funcionaba el mecanismo.
Finalmente, tras dos días de agonía, Adela murió.
Horas después, Carmen Casilda Gómez quedó atrapada en esta ruleta rusa del tránsito, murió aplastada por un camión en Paz al 100.
En ese juego perverso en que se ha convertido el derecho a circular libremente, los actores de esta comunidad no saben a quién y cuándo le puede tocar. Ante la duda, siguen acelerando, no respetan las normas vigentes y protestan cuando los multan.
Frente a los resultados positivos de la reclamada razia de motos, sorprende que las nuevas víctimas sean adultos que caminan o circulan en bicicleta. Es un indicio de que a todos cabe la urgencia de parar dos segundos y reflexionar. Por el contrario, se seguirá alimentando esta ruleta rusa.
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