“Cuento historias extraordinarias de personas comunes”

Continúa siendo el hombre sencillo y afable que conocimos ya hace tiempo en una edición de la Feria y a la que luego volvió en otras oportunidades. Lo encontramos en el bar de la Uni, autografiando los libros que sus muchos lectores llevaron. Más tarde, luego de la charla en el Auditorio Alfa, Eduardo Sacheri continuaría dedicando ejemplares a sus innumerables lectores.

La pelota y los libros

Eduardo Sacheri perdió a su padre siendo muy chico, tenía diez años. Fue él quien lo hizo fanático de Independiente. Creció jugando al fútbol con sus amigos del barrio de Castelar, donde nació. En alguna oportunidad contó que vestían de trapos rojos el comedor de la casa familiar para que pareciera una tribuna mientras miraba con su papá el partido por televisión. También contó que fue su hermana mayor quien lo inició en la lectura y le enseñó a escribir antes de ir a la primaria.
-Siempre dice que escribe sobre personas ordinarias a las que le suceden cosas extraordinarias.
-A cualquiera de nosotros nos pasan cosas que de pronto salen de lo habitual, de la cotidianidad. Y en eso me baso, gente de los barrios que conozco, gente común. Pero además en la vida me gusta detectar lo excepcional que hay en cada uno de nosotros y que el lector luego vea que nuestra vida aunque sea anodina pero de pronto se puede estar frente a una situación excepcional.
-Comenzó a leer antes de escribir…
-Es que vengo de una familia de grandes lectores, por lo tanto los libros me han acompañado desde antes de ingresar a la primaria. Mi hermana me inició en la lectura y también me enseñó a escribir. Desde entonces no he dejado de leer.
-¿A quiénes comenzó leyendo? ¿Actualmente tiene libros de cabecera?
-Salgari y Julio Verne fueron los primeros autores que leí. Cortázar, García Márquez, Graham Greene, Vargas Llosa y continúa la lista (risas). El mundo que descubrí a través de la lectura fue tan maravilloso que no he dejado de admirarme con Fontanarrosa, Osvaldo Soriano. También me encanta descubrir autores nuevos, por ejemplo como Marcelo Birmajer o Guillermo Martínez.
-Es un ávido lector…
-Soy un lector voraz y lo disfruto, como disfruto escribir y por eso lo hago.
-Pero no pudo terminar el Ulises de Joyce.
-Es verdad. No pude.

Las clases de historia y el Oscar

-¿Recuerda cómo empezó a escribir?
-Fue vocacional, sin intención de publicar nada. Nunca soñé con convertirme en escritor, fue como un pasatiempo, como un ejercicio de catarsis, de sacar afuera mis miedos o mis angustias.
-Alejandro Apo leía sus cuentos en Radio Continental, ¿cómo llegó a eso?
-Eran mis primeras épocas escribiendo. Mis amigos, mi familia me insistió que le enviara. Pensé que no estaba a la altura de Mario Benedetti o tantos otros pero le envié algunos cuentos y los leyó y así continuó. Yo feliz.
-No hace mucho, usted dio dos respuestas a la pregunta sobre qué prefería que Independiente saliera campeón o ganar un premio literario…
-Es que mi familia vive de esto, por lo tanto la respuesta correcta es el premio. La otra respuesta me la callo.
-¿Continúa como profesor de historia?
-Sí, aunque en la actualidad tengo pocas horas, por esto de que el escribir se ha convertido en mi trabajo y cada vez hay más porque escribo libros, guiones para cine, televisión.
-¿Su vida cambió después que “El secreto de sus ojos” sacara el Oscar a la Mejor Película Extranjera?
-En lo personal no. Sí en la exposición y el que eso significara una gran alegría y más trabajo, ya que después siguieron más guiones para televisión o cine como estoy escribiendo ahora.

El galardón sorpresa

-¿Cómo vive este premio Alfaguara?
-Con una enorme alegría porque es un premio que valoraba mucho, me había presentado en otra oportunidad y no lo había ganado. Justo terminé “La noche de la usina” en diciembre a tiempo para presentarlo y esperé.
-Pero su mujer no sabía que se había presentado.
-Es verdad, porque si bien uno lo gana y se alegra enormemente, si no es así se deprime un poco. Por eso no dije nada. Pero la que atendió el teléfono cuando llamaron para informar que había ganado fue ella. Y allí se enteró y luego le expliqué cómo había sido. Fue una alegría muy grande.
-¿Cree que pasará como escribió como en “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury el libro-papel se perderá? ¿En este caso por los nuevos soportes tecnológicos?
Está bueno leer el libro de esa manera, pero no creo que reemplace a un libro que luego quiero tener en una biblioteca, del que no me quiero desprender. Lo tecnológico es una buena herramienta.
-Por último, ¿qué libro le regalaría a un chico para iniciarlo en la lectura?
-No importa el libro, creo que le leería y si él sabe leer lo leeríamos un poco cada uno y allí nace esa conexión con el libro, esa complicidad.

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