Salerni se rehabilita en la ?tranquilidad de Tandil?
En abril del año pasado, María Emilia Salerni disfrutaba de su mejor momento en el circuito de la WTA, hasta que una lesión en el pie le puso freno a su envión tenístico.
Luego una extensa rehabilitación, la oriunda de Rafaela volverá a la competencia oficial el mes próximo en Cali, reapareciendo en un Challenger tras alrededor de 10 meses de inactividad oficial.
Por estos días, ?Pitu? desarrolla su pretemporada en Tandil, a las órdenes del profesor Luis Delgado.
Tras uno de sus entrenamientos en el club Uncas, Salerni dialogó con El Eco de Tandil. Comenzó refiriéndose a su arribo a la ciudad:
?Elegí Tandil para trabajar con Luis Delgado, con él estamos haciendo la pretemporada desde el 2 de enero. Estoy saliendo de una operación en el pie que tuve en julio, la cual me dejó varios meses fuera del circuito. Estoy buscando ponerme fuerte día a día para arrancar a competir en febrero?.
-¿Cuán recuperada estás respecto a la posibilidad de volver a ser la de antes?
-Es muy pronto para decirlo, la operación fue hace seis meses y por ahora estoy tratando de volver a mi mejor nivel, algo que no será sencillo en cuanto al ranking dado que ahora estoy 230 y cuando me lesioné era 65. Veré cómo evoluciona el pie y qué balance puedo hacer si es que no me responde al cien por cien.
-También será fundamental el tema de la confianza.
-Seguro. Siempre pasa con este tipo de lesiones que te alejan mucho tiempo del circuito. Lamentablemente tengo bastante experiencia en cuanto a lesiones, de todas pude sacar algo positivo, y estoy tratando de hacerlo también en este caso.
-¿Creés que recuperarás pronto el nivel que tenías antes de la lesión?
-Trato de ser optimista, pero sé que será difícil porque es bastante el tiempo que llevo fuera del circuito. En abril del año pasado me empezó a doler el pie, y voy a volver en febrero, así que será casi un año sin poder jugar en plenitud.
-¿La lesión te encontró en el mejor momento de tu carrera?
-Sí, a nivel de aceptarla, esta fue mi lesión más complicada. Me tomó en el momento en el que mejor me estaba sintiendo de los ocho años que llevo en el circuito. Pero son cosas que aparecen, me tuve que adaptar a la idea de la lesión y la operación. Ya tengo la cabeza puesta en recuperar el ritmo y la confianza para poder volver a estar entre las mejores 100.
-¿Ya tenés diagramada tu temporada o la irás armando en base a tus primeros resultados?
-Todo el año no tengo armado. Tengo una posición fea en el ranking, y debo ir jugando un poco con esa colocación y otro poco con el ranking protegido (puesto 90). A éste lo puedo utilizar en ocho torneos, incluido un Grand Slam, que será Roland Garros, al que entraré directamente en el cuadro principal. Por lo pronto comenzaré el mes próximo en Cali, en un Challenger; y con tres torneos de WTA, en los que deberé jugar la clasificación (Bogotá, Acapulco y Monterrey). El resto de lo que vendrá no lo sé, lo estamos evaluando.
-Seguramente te llevará algunos partidos encontrar el ritmo, dado que no es lo mismo un entrenamiento que la competencia oficial.
-Sin dudas. Mi última sensación de estar bien en competencia fue en abril del año pasado, cuando llegué a la final de Bogotá. Después comenzaron los dolores, así que habré estado alrededor de 10 meses sin esa sensación. Tendré que tener paciencia, me llevará varios torneos recobrar el ritmo.
-¿Ya te movés con plena seguridad o con el miedo de volver a lesionarte?
-Ya no corro el riesgo de que se vuelva a romper algo en la zona de la lesión. Me operó Jorge Batista, el médico de Boca. Una vez que lo conocí me dio mucha confianza, fui a hacerle una consulta y fue él quien terminó operándome. El me dijo que ya no volverá a aparecer esa lesión, aunque siempre tenés el miedo natural al empezar a correr, temiendo sufrir algún fuerte dolor o no poder convivir con él.
-¿Qué cosas ves que han cambiado en el circuito desde que no lo integrás?
-No estoy muy interiorizada, hace un par de meses empecé a estar un poco más al tanto de resultados y demás. Sé que hay muchos cambios en el calendario y se han incrementado los premios de algunos torneos. En lo personal me motiva que habrá mucha competencia, como la hay desde hace casi diez años.
-¿Para tu vuelta trazás objetivos a corto plazo?
-El objetivo es encontrarme conmigo misma, con ?Pitu? Salerni tenista, recuperando la confianza que tenía al momento de la lesión. Mi idea para lograrlo es sumar cada día dentro de la cancha, si hago eso y me olvido un poco de los resultados podré ir sumando partidos, algo fundamental después de una operación, lo que a la vez me permitiría mejorar mi ranking. Ojalá lo logre para aprovecharlo en Roland Garros.
-¿Hasta donde podés llegar en tu carrera?
-Este año me resultará difícil, porque será de transición, y por el sistema que tiene la WTA se me hará complicado estar entre las mejores 60, sobre todo porque hoy estoy 230. Pero si estoy sana física y mentalmente sé que podré meterme entre las mejores 50. Después de eso, una pone objetivos cortos y piensa que si está 50 puede estar 30 y si está 30 puede estar 20.
-¿Tu brillante desempeño en juveniles representa una presión respecto a la posibilidad de trasladarlo al circuito profesional?
-No, eso más que nada fue algo que generó la prensa. Hoy, a la distancia me doy cuenta de que hay mucha distancia entre una buena jugadora juvenil y las mejores profesionales. La expectativa y la presión se generó más que nada por el lado del periodismo. De pronto, ocurrió porque en ese momento no había grandes jugadores argentinos, dado que todavía no habían aparecido Nalbandian, Coria, Del Potro o Mónaco.
-¿Qué encontraste en Tandil y en Luis Delgado?
-En esta ciudad, mucha tranquilidad. Yo soy de Rafaela, con un perfil de chica del interior. Tuve la posibilidad de irme a España a hacer la pretemporada con el entrenador (Gonzalo López) y el preparador físico que tengo desde hace 3 años. Pero mi coach también entrena a Anabel Medina Garrigues y tenía que empezar el año con ella. Yo preferí recuperarme cerca de mi grupo de kinesiología y del médico que me operó. Entonces mi entrenador me derivó a Luis, a quien le tiene muchísima confianza. Me siento bien acá con él, con su predisposición al trabajo. Luis me aporta tranquilidad y confianza. Además, Tandil es una ciudad ideal para estar enfocada en el entrenamiento y encontrar buenos descansos.
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