Salidas
Miguel Lunghi está en problemas. O, para expresarlo de otro modo, atraviesa circunstancias que jamás, en estos casi seis años de gobierno, se le presentaron tan aciagas.
El hombre que desempolvó a la UCR en el orden local y que supo imprimirle a su gestión un ritmo arrollador, hoy ya no cuenta con las ventajas de otrora.
El famoso viento de cola que lo impulsó hacia sus mejores logros ha cambiado decididamente de dirección para convertirse en una amenaza permanente para la tripulación.
No reparó el pediatra, seguramente, en que agrandar estructuras políticas en busca de un mayor dinamismo podría llevarlo, más temprano que tarde, a una tormenta obligada. Sobre todo, teniendo a mano los antecedentes de un país cuanto menos pendulante. Y, peor aún, cuando se lo vincula por derecha y por izquierda con cuestiones de preferencia relacionadas al amiguismo, los favores políticos y hasta el nepotismo.
Con abundantes recursos propios del distrito y el guiño K, Lunghi lo hizo. Cierto es que motorizó obras a montones. De las trascendentes, pero también de las otras. Esas que le alcanzaron para ganarse repetidamente a un electorado que privilegió ?la calidad de vida? sobre ?la cosmética?, para recordar los slogans oficialista y opositor, respectivamente.
Pero a poco más de dos meses de su cuarta victoria electoral, su estrella no tiene el brillo de otras épocas.
El análisis oficial dirá que el freno económico productivo general desplomó la recaudación por tasas y coparticipación, y potenció en extremo las demandas. Ese ?cóctel explosivo? al que se refiere la mayoría de los funcionarios en su intento por explicar una crisis heredada, no es bebido por los municipales, entre otros múltiples sectores.
A falta de gestos, se caía de madura esta aparición en escena de los trabajadores, haciendo punta con algo tan sensible como la salud, para machacar con el gasto y las injusticias.
El Gobierno, especialmente en la voz de algunos de sus hombres más curtidos en negociaciones de esta índole, no ha estado feliz a la hora de dar algunas respuestas. La oposición, decididamente, en otra cosa.
En este contexto, los recortes, a los que no está acostumbrado el pediatra, parecen por ahora alcanzar sólo a los más débiles. La encerrona está planteada.
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