Salud mental, un tema que requiere de un debate cada vez más profundo
Coincidiendo con lo publicado hace unas semanas por el licenciado A. Orbea, quien se merece el mayor de los respetos, quisiera realizar un aporte desde otra mirada.
Podemos afirmar que hoy la salud mental se encuentra atravesando una profunda crisis asociada a una falta de políticas concretas capaces de dar respuesta a esa problemática.
Hablar de salud mental en estos tiempos no es nada fácil, la sociedad ha ido generando cambios muy abruptos en estos últimos tiempos, pero los mismos no han sido acompañados por políticas de intervención acordes para afrontarlos, lo que ha producido una mayor vulnerabilidad hacia el camino de la enfermedad.
Podemos decir que en los últimos años el número de consultas e internaciones ha aumentado significativamente en relación a numerosas patologías que han ido surgiendo en este nuevo escenario. Ataques de pánico, stress, depresión, trastorno bipolar, T.L.P., drogadicción, alcoholismo y otras tantas son más que recurrentes.
Pero si entendemos la salud como algo que tiene sus raíces en algo meramente biológico, estamos cayendo en un análisis reduccionista de los hechos.
La gran mayoría de las enfermedades, aún las orgánicas, tienen un gran correlato con el contexto histórico social.
Si no somos capaces de vislumbrar esto, no podremos alcanzar ninguna mejoría en lo que atañe a la salud mental. Bien es sabido que si ésta no está bien abordada, sus repercusiones tienen un gran efecto en el plano de la salud física.
Al ser la demanda cada vez más creciente se hace necesario reformular, repensar y revisar las políticas que tienen que ver con los sistemas de atención que hoy se encuentran desbordados por la agravante cuestión social.
He visto en estos últimos tiempos, como existe una falta de estabilidad y continuidad en relación a los profesionales que abarcan este sector.
Desde mi humilde opinión creo que es importantísimo la existencia de un proyecto que tenga en cuenta las disfunciones por las cuales está atravesando hoy la salud mental y que proponga soluciones acordes al respecto. Un proyecto que pueda ser revisado y reformulado en la medida que se vayan sucediendo los diferentes acontecimientos. Y acá hago hincapié en que la salud no puede ser vista como un concepto estático, por lo tanto las formas y políticas de abordaje deben ir cambiando de acuerdo al continuo accionar de la sociedad, que cada día se presenta más complejo.
Y ahora me gustaría mencionar muchas falencias a este tema. Creo que la infraestructura existente es insuficiente para atender las grandes demandas que hoy se presentan. Cuando hablo de infraestructura no me refiero solo a lo edilicio, sino también al personal que debe formar parte de ello; un personal idóneo, capacitado y comprometido, capaz de aportar soluciones concretas, no paliativos, que se piense en políticas preventivas, no en apagar incendios.
Por todo esto planteo la importancia que tiene en esto el capital humano y la obligación que asuma cada profesional comprometido en esta tarea, que lo hace imprescindible con una gran cuota de humanitarismo.
Es necesario que cualquier institución de estas características esté conformada por: médicos clínicos, psiquiatras, psicólogos, actividades físicas, músico? terapia, asistentes sociales, acompañantes terapéuticos, enfermeros capacitados, en fin, un equipo que trabaje interdisciplinadamente, haciendo un seguimiento exhaustivo de cada paciente.
Ya es hora de que dejemos de ver la salud desde una mirada mercantil, que veamos al paciente como un cliente, si queremos apostar a una construcción de sociedad sana.
Por experiencia personal sé que los medicamentos psiquiátricos son muy costosos, por eso creo que sería un derecho del enfermo el suministro gratuito.
Si se piensa en recortar el gasto público, que se lo piense en otras dimensiones, no en salud, educación y vivienda.
La sociedad ha sufrido un cambio de valores muy profundos, donde prima el individualismo, la competitividad, el desmembramiento del seno familiar, la exclusión social, etcétera, agravantes que nos conciernen a todos.
Por todo esto, creo que ninguno de nosotros está exento al alto grado de vulnerabilidad al que estamos expuestos, que nos puede conducir a enfermar.
La salud mental hoy ya no distingue entre clases sociales, sino que nos ocupa a todos.
Georgina Monetta
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