Salvador Alfano cumplirá sus 100 años.
Este miércoles 24, Salvador Alfano cumplirá los 100 años y los celebrará en familia. El domingo 28 lo hará a lo grande, junto todos sus afectos, con un gran asado.
Nació en Tandil, es hermano de cuatro varones y dos mujeres. Sus padres eran italianos y su mamá, también longeva, falleció a los 95 años. Su abuelo murió a los 100 años, pero a causa de un accidente y, además, tiene una prima hermana de 99 años que vive en Mar del Plata.
Salvador se casó con Teresa Marino y tuvo tres hijos, Teresa, Juan y María, y otra nena que falleció. Hoy tiene seis nietos, siete bisnietos, un tataranieto de 8 años y otro de 4.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailVida de zapatero
A los 9 años, Salvador dejó la escuela y comenzó como aprendiz de zapatero artesano. Estuvo por cuenta propia, pero también fue empleado en La Movediza, la zapatería Méndez y finalmente, se jubiló en La Catalana.
Hacía muy buenos zapatos y botas e incluso las realizó para los Pereyra Iraola y Mayo Gogorza y, obviamente, a sus propios hijos.
Después de los 80, dejó el trabajo debido a que tuvo un accidente en bicicleta y se asustó, de manera que abandonó ese tipo de movilidad y optó por las piernas. Igualmente, recuerda que en la infancia de los hijos los transportaba sobre dos ruedas y que era su medio más apreciado para movilizarse.
Sobre sus gustos
Salvador fue atleta no profesional y, como era hincha fanático de Boca, corría con la camiseta de su cuadro favorito. Además, era muy buen tirador en el Tiro Federal.
Hoy continúa siendo un entusiasta de Boca y sigue los partidos y resultados con gran emoción. ?Es tan fanático, que las veces que Boca perdía, no quería comer ni ir a la iglesia?, dice su hijo Juan.
En su juventud vivía en Brandsen al 500 y, como tenía un terreno grande, disfrutaba de hacer quinta. Incluso criaba conejos, gallinas y animales que servían para la comida diaria. En los años 40, tenía una quinta tan grande, que solía vender la verdura y la fruta.
También es amante del tango y el folclore, y gustaba mucho de los programas cómicos de televisión.
Hoy aprecia la visita a la cabaña de una nieta situada en El Centinela y disfruta de las plantas y el paisaje que la rodean. Hace poco conoció a una nueva nieta que tiene un mes, la pudo tener ?a upa? y brindarle su cariño a la nueva miembro de la familia.
Salvador ?es muy familiero?, dice su hijo Juan. ?Siempre pregunta cómo están todos y desde la juventud disfruta de la compañía de los más chiquitos?, agrega.
Su vitalidad
Según los allegados, su longevidad se debe a que siempre comió sencillo, que fue excesivamente tranquilo y porque -como dice su hijo Juan- ?trabajar era como una diversión, hasta los domingos lo hacía en piezas particulares. Después de cenar, realizaba extras hasta las doce de la noche. Al local llegaba tarde porque se quedaba viendo vidrieras y tenía que quedarse un rato más, pero lo conocían?.
?Mire si será tranquilo ?dice su hijo Juan- que una vez, en un pozo de 30 metros de hondo, se cayó la tapa y bajó a sacarla descendiendo por las paredes. Ya debajo, se quedó observando las piedras y decía que miraba para arriba y todo se veía naranja. Subió igual de tranquilo que cuando bajó?.
También, ?cuando lo asaltaron hace cuatro años se animó a pegarles bastonazos. Estaba cortado y nos esperó sentado, mirando televisión. Yo lo lavé, lo llevamos a la clínica, lo cosieron donde lo habían tajeado y estuvo quince días en la quinta hasta que se sintió bien. Después contaba que les había tirado unos bastonazos a los ladrones?, cuenta Juan.
Salvador se manejó solo hasta los 93 años, e incluso iba al teatro caminando y regresaba a su casa a pie.
Es una persona muy paciente y un ejemplo de ello es el anillo que lleva en su mano, y que realizó artesanalmente con un resto de hierro que encontró cuando estuvo en la marina. Tampoco visitó al médico hasta después de los 93 años, condenaba el consumo de cigarrillo y hoy sólo toma una pastilla para la circulación.
Recuerdos y legados
Cuenta que en el Ferrocarril tuvo un diálogo largo con Eva Duarte, antes que Juan Domingo Perón fuera presidente, y ella le ofreció trabajo. Dice su hijo Juan que ?siempre recuerda el diálogo con Evita, decía que era una mujer hermosa?.
A su familia le transmitió el legado de tener un oficio, trabajar y ?andar siempre por derecha?. Les inculcó la necesidad de tener un techo: ?Yo mi casa la hice con ayuda de él. Había que tener el techo y de joven, así eran los italianos de antes. Había que hacer economía, pero tener techo?, relata Juan.
Como padre, según Juan ?siempre fue buenísimo; mi mamá era más brava y él era el protector. No nos pegaba nunca… y eso que éramos traviesos?.
La celebración
Para festejar la llegada de los cien años de Salvador, el 24 harán un brindis familiar y el domingo, una fiesta donde puedan asistir familiares y amigos. Estarán sus nietos que han comprado cordero, lechón, pollos, asado y bebidas, para armar una gran mesa donde compartir con todos los asistentes que quieran acompañar a Salvador en este especial día.*
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