Salvi argumenta que los colectivos de Tandil están entre ?los mejores de la provincia?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA la distancia, para mirar lo ocurrido en frío, este Diario dialogó con Salvi sobre lo que le dejaron aquellas jornadas donde la suba en la tarifa copó la portada de los diarios y lo tuvo a él como un controvertido protagonista. “Hay chicos que ese día me insultaban y yo los llevaba a la escuela cuando eran compañeros de mi hija”, confesó.
-Dio la sensación de que el conflicto por el aumento del boleto tuvo una mayor efervescencia que en años anteriores. ¿Cómo lo vio usted?
-Este año fue más mediático y no por cantidad de gente, porque fue mucha menos que el año pasado, menos de la mitad. Y la repercusión fue la misma: a los tres días ya nadie se acordaba del aumento. No hay ni una sola queja. Y digo más: de acuerdo a lo que comunicó la Cámara del Transporte, hay más usuarios.
-Parece una afirmación apresurada, más si se lo quiere apuntar como tendencia, a menos de tres semanas de que se hizo efectiva la suba.
-Marque los atenuantes que quiera. Tendría que ser menos. En toda cosa que se aumenta, siempre hay un impacto. Y acá nunca lo hubo, en ninguno de los últimos tres aumentos.
Lamentablemente, los reclamos son toda una movida política. Tenemos que ser sinceros y hablarle con claridad a la gente. Considero que estos chicos son manejados. Cuando se está mano a mano con los mismos que van a protestar, se puede hablar tranquilamente y debatir.
-¿Por quién están manejados?
-Cuando tomaron el Concejo, el bloque opositor adujo que no ingresó porque no lo dejaban pasar. Si vos participás de la asamblea, como participó el concejal (José Ignacio) Fosco, y después aducís que no te dejan pasar, es muy poco creíble. ¿Cómo tus propios compañeros no te van a dejar pasar? Nosotros pasamos tranquilamente. Yo pasé por el medio y nadie me dijo nada. Hablé con el concejal (Gino) Pizzorno y me ofrecí a meterme entre ellos y los chicos, para que ingresen. Me dijo que era una chicana política lo que le estaba diciendo, y yo le dije que chicana política era lo que me estaba diciendo él. No quisieron venir y se plegaron Mario Bracciale y Claudio Ersinger. Nosotros quisimos sesionar, pero después fue tomado el recinto.
Luego del cuarto intermedio, a mí y al resto del bloque de la Unión Cívica Radical no nos dejaron hablar. Los demás fueron escuchados tranquilamente. Por eso, le pregunto a usted ¿quién organizó? Me parece que está claro. No hay que ser ningún genio para darse cuenta.
-Pero a la asamblea no la integran sólo adherentes al Frente para la Victoria…
-No, hay de todo. Pero si pone en la balanza a todos los que fueron, que eran chicos –excepto algunos representantes del peronismo, que agredieron a concejales radicales y a periodistas– se trataba de un sector al que hoy le rebajamos el boleto gracias a una medida como es el PASE (Programa de Accesibilidad Socio Educativo). No conozco algo que haya bajado de precio en el país, solamente el boleto en Tandil.
Y ahora los chicos de Franja Morada presentaron la propuesta de que el restante 50 por ciento del boleto lo podría solventar la Universidad, pero el contador (Roberto) Tassara ya les contestó que no, teniendo un presupuesto mayor que el de la ciudad de Tandil. Me parece que eso lo tenemos que decir. El contador Tassara bien podría haber dado una ayuda, como lo hacemos todos los tandilenses, porque si bien es una medida de este Gobierno, la hacemos todos los tandilenses.
“140 personas”
-¿Por qué se enojó cuando este Diario tituló ‘Tandil tendrá el boleto más caro del país si se aprueba la suba de un 40 por ciento’?
-Porque no era real.
-¿Recuerda cuándo salió ese título?
-No.
-Bueno, aún la Comisión de Transporte no les había informado a los transportistas que les iba a otorgar una tarifa de 4,25.
-Ese era el pedido de ellos. Nunca se habló de 4,50. Esto es una negociación y toda la vida fue así. Muchas veces, y los entiendo a ustedes, en el afán de la noticia se adelantaron un poquito. Y no es que me haya enojado.
-En el recinto lo dijo con mucho énfasis…
-Era otro momento. Al margen de que no me podía escuchar, no me salía la voz. Y a partir de ese día, tuve que empezar a usar lentes.
-¿Por los nervios?
-Sí. Esos nervios no se los deseo a nadie. Y no sólo los del momento: uno acumula veinte días de trabajo y discusiones. A partir de que soy concejal, tengo que tomar pastillas para la presión. Reconozco que depende de cada uno. Habemos algunos más propensos que otros.
-En el recinto y también durante este diálogo hizo fuertes acusaciones a los ediles opositores. La gente muchas veces se pregunta cómo es la relación entre pares, tras tantos dardos que se lanzan.
-Con los pares concejales de la UCR hemos estado todos unidos y con el Intendente, también. El estaba de vacaciones, pero me llamaba cada cinco minutos para saber cómo iban las negociaciones. Y con los de la oposición, con cualquiera me trato. Tenemos un buen diálogo. Porque las posiciones son políticas, no personales. Con los chicos de la asamblea, lo mismo. Hay chicos que ese día me insultaban y yo los llevaba a la escuela cuando eran compañeros de mi hija. No hay ningún inconveniente. Forma parte del folclore, también, que un aumento del boleto sea una situación en la que los estudiantes se expresan.
-¿Cómo tomó el pedido de renuncia?
-Es un pedido que no me va ni me viene. A mí me vota la gente y ellos representan a muy poca. A la vista está: eran 140 personas. Nadie le puede pedir a un concejal que renuncie. La gente en las urnas determinará cómo fueron las decisiones que uno tomó.
-Este año termina su mandato. ¿Renueva la banca?
-No tengo ni idea.
-¿Le gustaría?
-No sé, estoy muy cansado, más cuando yo tengo otro trabajo…
-…
-Y hay cosas por las que estoy dolido, por las formas. No nos olvidemos que hay un concejal del Frente para la Victoria que hace unos años pasó por arriba de la barra y rompió una banca. Y hoy es concejal.
-¿Se refiere al concejal Fosco?
-Sí, por él lo digo. Entonces, con ese ejemplo, un chico que hoy está en la asamblea puede pensar que tiene que hacer eso, porque va a llegar a concejal. Los mayores tenemos que dar otros ejemplos. Esa no es la vía de la democracia.
-Por último, ¿cómo cree que salió usted de este debate?
-Hay una tranquilidad total y la gente sigue subiendo al colectivo. Nosotros tenemos la responsabilidad de gobernar, que significa hacer cosas lindas y otras feas, que a uno no le gustan. A nosotros, porque somos oficialistas, nos toca levantar la mano para un ajuste de tarifas y de boletos. A mí eso no me gusta para nada, pero la sociedad nos pone en un lugar para gobernar. Para eso tenemos que garantizar el transporte público y darle los medios necesarios a las empresas, que están invirtiendo y ya presentaron colectivos nuevos. Son empresarios de Tandil. No se olvide que la oposición quería traer al Grupo Plaza y, por ejemplo, en Bahía Blanca se quedaron sin transporte. Que la gente averigüe. No lo tendría que decir yo, sino Albanese, que también lo dice, pero el servicio de Tandil está considerado uno de los mejores de la Provincia de Buenos Aires.
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