SANTA AMERICA LATINA III La soberbia obra negra de Marita Fernández Barragán
Sin lugar a dudas, crece con cada una de sus muestras. Como artista, como un ser particularmente sensible a todos los aspectos de la vida. Y plasma todo en sus telas, que no es poco.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-La creación es un acto de dolor y tormento; involuntario para quien tiene el don de ser artista? ¿Cuánto hay de fuego sagrado y de oficio? ¿O es todo esto a la vez?
-Esta sí, es una gran e interesante pregunta. Vamos de a poco, a veces, muchas veces hay que ahuecar, socavar sin perder de vista lo profundo y respetable que es el arte. Este ?hacer arte? o ?nombrarlo permanentemente en vano? como si fuera una palabra sin sentido, termina haciéndole justamente perder valor. Siempre he dicho: el arte es sagrado, lo amo y lo respeto.
Sé que es fuego que sale, sale y sale y con oficio se unifica velozmente y acorde viajan por las venas, por tu ser todo el oficio y el fuego sagrado. Sé lo que me sucedió en esta última obra. Siempre, en todas me entrego totalmente, nada es cerebral, ni pensado, ni buscado, ni copiado, sin estilos ni modas. Está, vibro, la siento y sale sola.
-¿La obra negra fue la más fuerte de todas?
-Sin duda la más fuerte de todas las sensaciones, las emociones, los tránsitos fueron sublimes, llamemos fuego sagrado, musas… yo digo ?mi Dios? y de ahí el fuego que te quema, por eso no se debe mentir, cada uno tiene lo suyo. Algo puede gustar más o no, lo importante es la verdad, tu verdad. Sé que es muy fuerte, empuja, y sale. Por supuesto que hay que trabajar y trabajar, no se hace sino te entregás y ponés sangre, piel, sudor y horas de trabajo. La realicé con mucha velocidad y amor. Sentía que se abría mi pecho. Me ayudó el oficio, por mis manos han pasado muchos cuadros, más de mil, diferentes técnicas, diferentes soportes, distintos temas y eso facilita, da seguridad, rapidez, no hay dudas. También creo que es ayuda del cielo. El pincel y el color no me dificultan, los que me conocen saben que es así.
-Siempre se dijo que el color es su raíz
-¡Claro! Y mis entrañas, mis primeros años de vida.
También le cuento que en las xilomanías, usé otras herramientas, mucho trabajo de gubia, de líneas, texturas, elementos, tallas, entre otros. Un gran talento como Onofrio, vio mis trabajos me felicitó por el oficio de grabadora, eso ayudó, la mirada de un grande empuja con su aprobación.
-¿Y si hubiese dicho lo contrario?
-Me hubiese ayudado a crecer. Siempre estoy dispuesta a la crítica, me gusta saber la opinión de los que saben de verdad.
Sé también que somos seres diferentes y a todos nos suceden distintas cosas con las que interactuamos, pero le aseguro que son muy pocas las personas que he encontrado con características similares a las mías en el momento creativo. No digo que mi caso sea el correcto, pero creo que es el ideal, porque se trata de ser más pausado y no comerse las horas de descanso.
-No puedo dejar de preguntarme ¿cuántos de sus fantasmas internos, sus miedos no reconocidos fueron liberados en esta obra?, ¿cuánto hay de su inconsciente acá?
-Es una incógnita, el interrogante queda a espaldas, es como estar en un camino que no tiene fin, no se ve el horizonte, la obra está y existe el mensaje, pero ¿cuánto hay de mí, cuánto del inconsciente, cuánto de fantasmas internos, cuánto de musas inspiradoras? todavía no lo descifro. Tengo tantas preguntas acerca del arte…
Hay un diálogo interno siempre, y sólo algunas respuestas que a veces son contradictorias: puedo decir en determinado momento que mis cuadros son una obra desnuda o abrigada y con un sol que late.
ENTRE CATI LA BORRACA
Y SANTA AMERICA LATINA
-Por sus comentarios esta obra “la sufrió” y comparándola con Cati o algunas otras, incluso América Latina II, no es una “obra oscura”
-Es verdad no es una obra oscura, a pesar del negro, existe mucha luminosidad. En Cati, a pesar de los colores elaborados, algunos altos, existía, se percibía el dolor. Y la figura femenina y el entorno comunicaban ese peso, lo transmitían. En América Latina I y II había mucho color y en la última fue un estallido, pero las miradas eran tristes, mensajes de esperanza, esto indica que los colores elaborados pueden iluminar y transmitir tristeza, pueden todo.
-¿Y el negro?
-También lo puede todo, encerrar tristeza o alegría, depende que hay por detrás. Esta obra, da mucha luminosidad, amor, esplendor, cosecha, paz. La propuesta encierra la idea de encontrarnos en amor y llegar a nuestra plenitud y a la de América.
-Cuando me habló de la obra negra sinceramente pensé que iba a encontrarme con algo lúgubre y tormentoso (se infiere de sus palabras que fue creada desde el ojo de la tormenta) no obstante hay tanta luminosidad, juego de colores y también de técnicas. Me pregunto ¿cómo es posible jugar mientras se está creando como si fuera un parto complicado?
-Porque la sufrí y la gocé más que todas. Y cuando me refiero a parir una obra, hablo de las series, pero no de tres o cuatro cuadros sino muchos más, como en ésta que son 47 y también en otras que han sido más. En todas ellas siempre existe un estado pasional, y de mensaje. Lo social no me roza simplemente, me llega y mucho, y este compromiso lo siento desde muy pequeña. En esta última obra sentí dolor, el dolor de la humanidad, de la incomunicación, del desamor, de la soledad sin estar solo, del caminar de las personas perdiéndose sin saber porqué. Lloré y sentí también mucha plenitud. Del dolor pasaba al amor, a sentir mucho amor.
-¿Qué pasaba cuando no podía trabajar full time en sus obras?
-Lo he padecido cuando no he tenido los tiempos físicos para poder dedicarme de lleno y el no poder plasmar esa necesidad, duele. Y ha sido recurrente en mí. Años atrás, mis hijas eran pequeñas, y eso era lo primero, un mandato interno de amor, que va encaminado a ese cuidado, sumado a las horas de clase. La docencia me restó horas, pero me dio muchas posibilidades de aprendizaje. Si te das como docente, también sos aprendiz. Ampliaba cuando enseñaba, ya que debía entrar en cada alumno, y desde allí conducirlo en su lenguaje.
EL PROCESO CREATIVO
-Me gustaría que explicara un poco la nueva técnica que está usando, lo novedoso de ella y por qué creyó necesario aplicarla acá?
-Esta técnica, como varios personajes de la plástica de otros lugares, la advirtieron como novedosa. La titulé xilomanías, no es xilografía, no es dibujo, no es pintura, pero es un taco al que pude hacerle lo que se me ocurrió. Lo que sentí lo hice, no quedó nada sin deseo, me permití todo. Muchos espectadores, pensaron encontrar a Marita la del pincel ¡Oh! qué sorpresa, muy poco pincel de color, porque lo negro fue pincel. Siempre me dediqué al color, al pincel; sigo amando mucho los colores, nací con eso. Soy profesora de pintura, también de grabado, y ahora he encontrado un sabor especialmente exquisito en la madera con las tallas. Todo es arte y lo amo.
-¿Fue todo un desafío ganarle a lo lúgubre?
-¡Qué cosa no! Esto de que todos pensaran que se iban a encontrar con una muestra sin piedad, descarnada… pero fue un desafío, claro, porque el negro no tiene porqué ser triste, lúgubre. Aquí partí de esto para lograr el esplendor, la luz. Todos somos parte de sombra y de luz, solo hay que buscar, raspar, ahuecar, ahí está el trabajo de gubia. y en la luz encontrás maravillas: textura táctil, encajes, planos y más texturas y formas, con mensajes de encuentro en el ser, la propuesta está, detenerse y aprender a ver es también un desafío.
EL CONTEMPLADOR
Y SUS SENSACIONES
-Mucha gente dice que frente a esta obra se queda muda, sin palabras ¿cree que puede ser por una cuestión de respeto entre el contemplador y el objeto sujeto de observación o porque toca algo íntimo de cada uno. Como si contemplando parte de la pintura se metiera en el interior y dijera cosas? Se lo pregunto porque me pasó con una en particular.
-Esta obra sensibilizó mucho al espectador, se que muchos no podían hablar y que movilizó su interior, yo sabía que iba a pasar algo así, lo sentía mientras trabajaba en la obra. Llegó y mucho, no podían escribir el libro, me apretaban las manos y alguna lágrima corría. El día de la muestra, antes de empezar, una profesora de arte me tomó las manos, me transmitía sus emociones con los ojos llorosos, de ahí en más he tenido hermosos comentarios, de los que se acercaron a ver la muestra, a ver…
Encontraron una obra que hablaba, hubo mucho sentimiento al hacerla, desgarro y felicidad. Es la vida. Sé que tocó el alma..
-Para usted ¿qué tuvo que ver Dios o un ser superior en sus pinturas?
– Todo y con mayúsculas. Sin ese Dios, no sería yo, no sería esta que soy. Quien me conoce bien, sabe de mi sentir y de mi fe. Esto lo tengo de niña, nací con fe, no impuesta, nací con el color, no impuesto. Ni la fe ni el arte me lo propusieron de niña. Soy esto por elección. Amo la libertad, soy lo que soy.
-¿Qué va a pasar con usted ahora que concluyó esta etapa ?en la que de pronto sacó muchos miedos internos a la luz pero sin revelarlos-¿, ¿qué vendrá? ¿Volverá la barroca Cati o seguirá buscando, indagando?, ¿quedarse un rato a la vera del camino o echar una mirada al pasado está mal?
-No soy de preguntarme qué va a pasar, tengo proyectos sociales, de ayuda, y sin proponerme la obra se gesta sola.
Amo, con mayúsculas, la libertad, no me gustan las presiones, ahora terminé ésta y no sé qué va aparecer.
No soy de las que está todo el día pintando, creando, pero en el momento que llega, toda yo soy una creación, y son estados sublimes, Dibujo, pinto, grabo escribo, cocino y exploto en amor. No todos los días de mi vida son así. Cuando nace un día, me espera la sorpresa de ese día y ese día es único, lo vivo, como lo son todos los demás. Todo lo vivencio y es desde ese lugar que después sale lo que debe salir. Quizás es por eso que voy cambiando de estilos, porque yo cambio aunque siga siendo la misma y aunque no miren mi firma guardo mi identidad. Soy la de la obra Marita, así como soy en ese y este momento. Hoy por hoy, quisiera ser más cauta, trabajar más serena, poner algo más de intelectualidad y así no sufrir el haber parido…
-¿Cómo cree que será su obra dentro de veinte años?
-Seguirá siendo un mensaje, el despertar de la conciencia, del ser. El despertador del ser y allí estará nuestra tan querida América. Espero que en unos años más sepamos realmente quiénes somos pero para eso necesitaremos un poco más del verdadero amor y así todo fluirá.
Los conceptos de
Marita sobre…
La felicidad: Gotas de rocío
La existencia: ¡Ese pensamiento!
Dolor en la piel: Visible e invisible
La búsqueda: Mi mejor herramienta, la que no se oxida.
Ser amada: Poder amar
Ser abandonada: Poder abandonar
La muerte: Una palabra, una actitud, un paso
Una tela en blanco: Desafío, una batalla ganada siempre.
Ruido de cascos en el empedrado: La lluvia de un encuentro
La placidez: Los llanos del alma
Mirar el techo: El horizonte, el mar, el cielo
La soledad: La amiga más fiel y necesaria
El fantasma: La noche de un silencio
El esconderse o huir: Ortiga viviente
El desgano: No tiene caminos
La genialidad: Magia
La euforia: Ruidos muertos
El mimetismo: Me encuentro
América Latina: Sorpresa, fuego, esplendor. Mis lados
Decía Jesús Cos Cause
?Desde Cuba para Colombia, Marita Fernández Barragán. Mitología de la pintura y la poesía. Siempre pienso en la pintura como si fuera poesía, como una mitología única de la vida o la cosmología ancestral del hombre. Acaso cada palabra no es un color, un trazo, un verso y el cuadro mismo aquel poema que uno ama y espera escribir. A los pintores los envidio, a los poetas los vigilo, con cautela. En el color y la palabra está la semilla que ha hecho posible el mundo. Sutilmente, casi clandestino me acerqué al arte de Marita Fernández Barragán, como el ladrón que viene a devolver o el perro que sólo ladra por divertirse, o por el olor que nos regala la madrugada. El arte no es un oficio, es el retrato de la naturaleza, es decir, el espejo del cielo y el cristal de la tierra. Nuestra Marita más que una persona, parece un ser mitológico, alguien de otra galaxia, profeta en esta época, divinizando las cosas entre sus manos, pintando, escribiendo. Se nace con magia para compartirla. Argentina por nacimiento y latinoamericana por talento, bien vale la pena divulgar su obra, mensaje y espacio a las puertas del siglo XXI que convoca al olvido, al sepelio de la memoria y al último colapso, del corazón. Pero la ternura y el amor, el arte y la paz nos salvarán…?.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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