Santa Ana cumple un siglo de vida, imbuida en un arduo y necesario proceso de restauración
Hace tiempo, en el marco de los preparativos del centenario que la parroquia, el padre Carlos Garciarena y una comisión de la parroquia organizaron un grupo de restauración, que comenzó a reunir recursos materiales y humanos para llevar a cabo la recuperación de la parroquia.
La organización implicó comprometer recursos humanos y económicos en un proceso largo, de mucha planificación y trabajo. ?Si bien la obra comienza un día, la parte operativa, que es lo que no se ve, lleva mucho tiempo de preparación?, clarificó Liliana Barcella.
En este proceso se tuvo en cuenta que la iglesia era de estilo neogótico y se realizaron los estudios pertinentes para restaurarla de acuerdo a las bases originales.
Al momento de comenzar, y a pesar de que algunos trabajos habían sido realizados, la parroquia presentaba numerosos problemas a resolver. Hubo que pintar el techo, arreglar las canaletas, retocar el frente y el retablo.
Como toda la madera ?roble de Eslavonia- fue traída desde Francia por la familia Santamarina y las imágenes que se encuentran en la entrada de la parroquia son de mármol puro, las tareas requirieron de un tratamiento especial ?se necesitaba de alguien que supiera, no se podía hacer sólo con las ganas?, explicó el padre Juan Sebastián.
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Al momento, han completado la restauración del lateral derecho del templo, que fue rellenado y pintado con los materiales faltantes.
Las molduras y sus ornamentos también recibieron un tratamiento especial y muchos debieron recuperarse o volverse a realizar.
El reloj de cuatro caras, que data de 1900 es una pieza que fue puesta en consideración porque no funciona. ?Hubo gente que se dedicó con mucho interés, e incluso tengo los croquis de las piezas?, explicó el padre Juan Sebastián.
Entre las obras realizadas volvieron a confeccionar gran parte de las rejas y pretenden continuar con el perímetro tal como se hallaba originalmente, ya que al salir del frente y circular por calle Arana, la parroquia no puede apreciarse por el alto de los paredones.
Asimismo, se avanzó en la parquización, se construyó una pared, se colocaron bancos, plantas y árboles. Lo última tarea efectuada fue la pintura de la casa parroquial del interior del templo.
Vitrales
Los vitrales constituyeron un tema aparte, ya que son tan antiguos como el templo. Al iniciar el período de restauración se hallaban muy sucios porque nunca se habían bajado y muchos de ellos estaban rotos. Las palomas entraban y salían por las aberturas y dañaban lo que quedaba de ellos. Con ese diagnóstico, parte del equipo de trabajo comenzó a informarse para poder restaurarlos.
Liliana Barcella y Elsa Fernández fueron las responsables de este trabajo de restauración. En principio se pusieron en contacto con Aníbal Fernández y llegaron a la parroquia para realizar un trabajo de campo y conocer en exactitud la situación.
Notaron que los vitrales eran muy valiosos y evaluaron que el trabajo que había que hacer implicaba un desafío muy importante, ya que los vidrios tenían forma circular. Este perfil no era común y técnicamente implicó otro tipo de planificación, de molduras y paneles a preparar.
Restauración
El desafío fue conseguir la coloración más parecida a la original a través de los vidrios de importación que llegan a nuestro país. Con la premisa de respetar el diseño original, Liliana y Elsa comenzaron a trabajar.
Notaron que algunos vidrios eran prácticamente idénticos y otros no, de manera que con los conocimientos de esmaltes, óxidos y otros materiales vinculados al trabajo del vidrio que tenían, testearon aquellos colores exactos para respetar o sustituir.
El proceso fue largo porque no había registros de los vidrios faltantes y en aquellos sitios que restaban las piezas, no había otro referente que seguir estudiando la paleta, los colores e imaginar qué tonos habían residido allí.
El trabajo implicó imaginación, el rastreo histórico de aquello que se usaba en la época, y de esa manera se lanzaron al trabajo.
Colocaron los andamios y se buscó gente que supiera o quisiera aprender, porque la masilla estaba completamente petrificada y los vidrios eran muy frágiles.
Como había faltantes de piezas y las pocas que estaban se hallaban ?bombeadas?, prácticamente salidas de las varillas del vidrio, los vitrales corrían peligro de caer en cascada, de manera que lo primero que hicieron fue encintar todas las partes para protegerlas.
Poco a poco y con sumo cuidado, una espátula fina y un martillo, emprendieron el despliegue de paciencia que requirió recuperar cada vitral.
Luego de terminar la reparación, detrás de cada vitraux se colocó una placa de policarbonato que protegerá cada vidrio de las inclemencias del tiempo y de los residuos que depositan las palomas a su paso.
Algunas especificaciones
Ocho vidrieras alberga la parroquia y contienen los diseños de la corona y palma del martirio; la paloma, que personifica el Espíritu Santo; la Eucaristía expuesta en una custodia; las llaves de San Pedro; las iniciales de Jesús Salvador de los Hombres; el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; Jesús sacramentado en una custodia y con el Cáliz y las iniciales de Alma Mater Redentor.
La importancia de restaurar estas piezas no era un capricho, ya que ?los vitrales no son algo meramente decorativo. La primera finalidad es evangelizar?, explicó el padre Juan Sebastián. El padre continuó con la explicación al decir que ?la iglesia siempre evangelizó a través de la imágenes y de la luz. Hoy por hoy se piensa todo de un modo muy funcional, pero los medievales veían las cosas de un modo distinto, pensaban en evangelizar a la gente de un modo más sencillo. Hoy casi todos saben leer y escribir, pero antes, a través de esos recursos se hacía la evangelización?.
La clara intención de estos vitrales es hacer una catequesis: ?No es que sólo nos gusta tener todo limpito y pintado, sino que la misma presencia del templo, que es el espacio sagrado, debe ser trascendente. No de gusto hay una aguja que señala al cielo, es algo que nos conecta con el señor?, explicó el padre.
?La gente tenía la lectura en el pasaje de la luz. Yo me elevo a mirar la imagen y me llega; me hacen preguntar qué sentido tiene la paloma, el cordero. Vos llevás un chiquito a una iglesia y se pone a mirar la luz, que llama la atención. Es un disparador y lo tiene que seguir siendo. Uno tiene que entrar a la contemplación en un lugar adecuado, cálido, con esa luz de color que entra?, expresó Liliana Barcella, con fundamento artístico y teórico sobre el trabajo realizado.
Respuesta de la comunidad
Los tandilenses se han entusiasmado mucho con las restauraciones y se ha formado un círculo de amigos de la parroquia que fielmente colabora, ya que todo este trabajo ha tenido un costo muy elevado. ?La familia Pontaroli ha trabajado mucho en las maderas. La arquitecta Belén Urruti ha ido y venido muchísimo y tantísima gente de la comunidad que va y busca presupuesto y colabora?, dijo el padre.
Desde marzo de 2007 que el padre se halla en la parroquia, se registra una inversión considerable en los arreglos. Por ejemplo, el vitral costó cerca de 13 mil pesos; el lateral izquierdo más de 30 mil, la pintura del interior importó tres mil pesos y la del techo cerca de cinco mil. En total, y para sostener este edificio que es parte del patrimonio de nuestra ciudad, en los últimos dos años se han invertido alrededor de 60 mil pesos en las obras de mayor magnitud, sin contar las pequeñas tareas de restauración y mantenimiento que se realizan a diario. ?La comunidad se ha movido muchísimo y está entusiasmada?, expresó el padre.
Centenario
Los festejos por el centenario se realizarán a lo largo de todo el año con actividades religiosas y culturales ?que muevan hacia la virtud y el bien?, expresó el padre.
Tienen planeado ofrecer conciertos; conferencias sobre la devoción a Santa Ana; tienen en construcción la página de internet; se tratarán de acuñar monedas, medallas y estampas.
El padre Juan Sebastián dijo que también se intentará lograr un subsidio histórico y una publicación ?porque la historia es maestra de la vida, testigo de los tiempos y mensajera de la antigüedad?.
En conjunto con IPAT lanzarán un concurso de pintura y fotografía con motivo del templo, ?que sirve para que las personas tengan la oportunidad de ir a la iglesia, que siempre ha impulsado la cultura?, expresó.
Finalmente, quedan por efectuar los arreglos del lateral externo izquierdo, lo mismo que las piezas del reloj Henry Lepaute que fue traído de París; la antigua casa parroquial y las rejas de todo el perímetro que son parte de las tareas programadas dentro del centenario, que recibirá a los fieles con un aire de renovación.
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