Santamarina, el equipo chico que debió llegar al fútbol grande
Allá por el año 1913, el joven Juan Dulón vivía con su familia en avenida España 658. Es posible que su corazón se haya estremecido el año anterior, con el derrumbe de la Piedra Madre. Pero el ritmo de aquella ciudad todavía incipiente, debía continuar.
Hacía poquitos años que se había ?importado? al Tandil aquel juego ?de los ingleses locos?. Y que vaya a saber por qué, en el Río de la Plata prendió más fuerte que en ninguna parte. Como el bandoneón, que llegó de Alemania para que lo acaricien los tangueros de Buenos Aires y Montevideo. Y desde aquí se vuelva a exportar. Pero mejorado.
Aquel fútbol que por mucho tiempo se llamó ?fóbal?, por utilizarse todavía la grafía inglesa: foot-ball (balón con el pie) fue generando en Tandil unos cuantos clubes a principios del siglo viejo. Algunos de ellos todavía subsisten, como el Defensa, que está celebrando su centenario.
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El Santamarina llegaría tres años más tarde, con secretaría provisoria en la casa de Dulón, primer presidente. Pero con campo de deportes logrado poco después, en la actual plaza José Santamarina, que algunos erróneamente llaman Uriburu, ahí sobre la avenida Colón, a pocos metros del ferrocarril.
Por entonces, la avenida España a esa altura, con escasa edificación hacia el norte, era considerada todavía ?zona de la estación?. Seguramente por eso se eligieron los colores que identificaron al club con la actividad ferroviaria. Y que posibilitó el clásico de todos los tiempos frente a Ferrocarril Sud, por siempre de la estación, cancha y sede social. O pudo ser también por la influencia de Peñarol, fundado en 1891 con nombre inglés, pero que justamente en 1913, año de la fundación de Santamarina, se modificó por el actual.
La mayoría de las instituciones sociales y deportivas del país surgieron como clubes de fútbol. O se fundaron para eso, para disponer oficialmente de un equipo y jugar en las respectivas ligas. Y Tandil no fue la excepción.
Poco a poco Santamarina fue asomando como equipo triunfador, pero sus títulos se contabilizan a partir de la creación de la Asociación (luego Liga) en el año 1919.
Hoy por hoy, ostenta la mayor cantidad de títulos de Tandil. Lo mismo pasa en el fútbol uruguayo con Peñarol. Es seguido por Ferro, al igual que Nacional en Uruguay, con el mismo colorido tricolor. Cosas rioplatenses?
Santamarina se convirtió en ?el equipo de la ciudad?, en medio de una sociedad que no es del todo futbolera y que sólo llenó las canchas en los tiempos en que Tandil, con su selección, logró éxitos provinciales y nacionales en las décadas de 1950, 60 y 70. Siempre con el escudo de la Piedra Movediza a la altura del corazón?
LA PASION AURINEGRA COMO POSIBLE
EXPLICACION DE UNA CAMPAÑA IMPRESIONANTE
Increíblemente, los colores aurinegros provocan una pasión tan especial que hasta existen en Internet redes sociales y páginas que describen los resultados y los sentimientos de los clubes de todo el mundo que llevan el oro y el negro en las respectivas camisetas.
Este comportamiento pasional y festivo viene a cuento para hallar una explicación de esta impresionante campaña de Santamarina en el Argentino A. ¿Será que los jugadores, vengan de donde vengan, se contagian por la gente, por la energía de las sierras, pero también por los colores? Algo de eso tiene que haber.
Este equipo formado con escasas incorporaciones, para permanecer una temporada más en la categoría, sin aspiraciones de hazañas mayores, de pronto se encontró con que había clasificado para el Pentagonal. Llegó el primer partido, frente a Huracán de Tres Arroyos, un sólido conjunto con experiencia en las dos categorías máximas del fútbol argentino. Un amigo nos comentó que le escribió un mensaje telefónico a su hijo, residente en otra ciudad y que le preguntaba por el partido. Al finalizar, le respondió:
?Santamarina es un equipo chico que hoy jugó como el Barcelona: 4 a 1?.
Nada más acertado. De ahí en más llegó una seguidilla de hazañas. El empate frente a Talleres en Córdoba, frente a casi 30 mil personas. Las victorias heroicas frente a San Juan y Río Cuarto. Y lo que nadie creía: campeón del pentagonal. Luego, otras dos finales frente a Sunchales (Santa Fe), ganador del pentagonal del primer semestre.
CUANDO EL CORAZON NO ALCANZA PARA GANAR
Tras el partido frente a los santafesinos debió terminar todo, si la AFA fuera una institución en serio y seria. Y no jugara con la gente, con los clubes, y con el dinero de los demás. No es posible que después de un año de tanta lucha y de dejar el alma y la vida tras cuatro rondas agotadoras, encima haya que ganar el pentagonal y jugar semifinales y finales. Una vergüenza. Al margen de los malos y sospechosos arbitrajes, convengamos que no siempre se puede jugar como Barcelona con un equipo chico, corto, humilde. Es donde el corazón sufre demasiado y se descontrola. Y no le alcanza para ganar.
A este Santamarina lo eliminó la AFA, o el Consejo Federal, que es lo mismo. Porque de ?federales? no tienen nada. Allí debió terminar todo y ascender los dos ganadores, es decir Santamarina por un lado y Patronato de Paraná por el otro.
Pero la AFA no cree en lágrimas.
Y ahora hay que empezar de nuevo, injustamente.
?Florecerás en cada primavera?. Que lo sepa también toda la ciudad, sin egoísmos que no tienen sentido.
Mientras, renovemos el Estadio San Martín.
Que Santamarina recupere pronto el nombre de Ramón.
Y que en su nueva cancha, apueste más que nunca a las divisiones menores.
Con trabajo y pasión, regresará rápidamente la mística de los tandilenses campeones del sesenta y de los aurinegros gloriosos de 1985 en la primera A profesional.
Que así sea.
¡Salud!
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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