Santamarina se agigantó en Córdoba y logró una victoria para recordar por mucho tiempo
Santamarina logró su primera victoria en el endecagonal final del torneo Argentino A, nada menos que en la visita a Talleres de Córdoba. El 2-1 conseguido ayer en el estadio Mario Alberto Kempes les permite a los aurinegros descontar unidades con respecto a los equipos mejor ubicados en la tabla.
Más allá de eso, sólo el tiempo será capaz de dimensionar el valor de este triunfo y lo que significará para la historia del fútbol tandilense. Se superó a un grande del interior argentino, venido a menos pero siempre con aspiraciones de ascenso, de visitante y en una instancia definitoria.
El aurinegro mostró una postura cautelosa y práctica, tratando de lastimar cuando la ocasión fuera propicia. Así fue que un tiro libre de García a los 5' fue cabeceado por Celaya, con el arquero Requena a mitad de camino, perdiéndose la pelota junto al poste derecho. En la respuesta, Romat ganó por el costado derecho, mandó el pase que Alvarez conectó para toparse con Bertoya, y en el rebote Sáez falló de cabeza desde inmejorable posición.
Talleres trabajó bien con Carabajal por el costado derecho, aunque le faltó profundidad como para inquietar con mayor frecuencia. Prueba de ello fue que recién volvió a generar algo de peligro a los 13', con un disparo de Sáez desde media distancia, controlado por Bertoya.
De a poco, Santamarina fue alejando el juego de su área. Madrid y Ocaño dejaron atrás las dudas del comienzo, creció el enorme Gáspari en el sector medio, ayudó García volcándose a la izquierda para tapar a Carabajal y el local fue perdiendo sorpresa, además con el condicionamiento de un campo de juego desparejo.
Los tandilenses avisaron a los 31', en un centro de Vega que no llegó a conectar Abálsamo, y abrieron el marcador un par de minutos después. El grandote ex Italiano le ganó a Rezzónico en un largo envío frontal, "peinó" para la llegada de Michel y el "Cabezón" hizo el resto. Encontró el hueco justo entre Ledesma y Trulls, superó la salida de Requena con un toque suave y se fue a festejarlo de cara a los hinchas aurinegros que estaban en la tribuna visitante.
Más allá de que Bertoya tuvo que ir al piso ante una incursión de Sáez, la última ocasión clara del primer tiempo fue en el otro arco. Michel maniobró de la izquierda hacia el medio y despachó un remate bajo que hizo dar la pelota en el vertical derecho, rebotando luego en la espalda de Requena para perderse en el corner.
Para la segunda parte, Francés ingresó por Alvarez en los locales y González por el lesionado Celaya en la visita. La etapa empezó con malas noticias para el aurinegro. Por demorar un corner vio la amarilla García y, al realizarse el envío, Ledesma quedó en el piso supuestamente por golpe de Michel. El atacante fue castigado con roja directa y el panorama se complicó.
Rápido en la decisión, Rebottaro mandó a la cancha a Agudiak por Abálsamo, manteniendo el 4-4-1 pero con movilidad en el único atacante que le quedó.
El juego se volcó hacia la valla visitante. Al ingresado Strada le cortaron erróneamente un ataque de gol, por inexistente posición adelantada, y luego un bombazo del mismo jugador encontró notable respuesta de Bertoya echándola por encima del travesaño.
Enseguida llegó el empate. Sáez mandó un centro desde la altura del área grande, casi pegado al lateral izquierdo del ataque, y la pelota se coló contra el palo más lejano sin ser conectada por Riaño.
Fue el momento de la “T”, alentada por su gente y metiendo a Santa contra su arco. Una mediavuelta débil de Riaño fue controlada por Bertoya, un envío de Carabajal se perdió junto al poste derecho y, en la más clara, “Tony” tapó con sus pies una llegada libre del errático Riaño.
En la réplica a esa salvada, entre Agudiak y García armaron un ataque en inferioridad numérica ante la insegura defensa cordobesa. El de Médanos terminó asistiendo y el ex Gimnasia de Entre Ríos definiendo tras ganarle a Ledesma y a Trulls.
Con más de 20 minutos por jugar, Rebottaro agregó piernas descansadas con el ingreso de López. Hubo que resistir los embates locales y responder cuando fuera posible, como en un contraataque mal manejado por Agudiak.
El sufrimiento se extendió hasta el final. Incluyó un cabezazo alto de Trulls y otro de Sáez que hizo dar el balón en la parte superior del travesaño, con Bertoya volando. Después sí, hubo festejo merecido para un grupo que dejó atrás actuaciones anteriores y se regaló un triunfo necesario. Sólo el tiempo dirá si alcanza para el ascenso directo, algo muy lejano. Sí es seguro que la memoria futbolera lo guardará para siempre como uno de los más resonantes que haya logrado un equipo de Tandil.
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