Santamarina vivió su noche más oscura
La ilusión de Santamarina sufrió anoche un durísimo golpe en el estadio San Martín, donde Boca Unidos de Corrientes goleó por 4-0 y, tras la disputa de la tercera fecha, se adueñó de la punta del cuadrangular de segunda fase, que depositará a su ganador en las finales del torneo Argentino A.
La escuadra aurinegra llegaba entonada por dos resultados muy positivos, pero una producción en vano le puso freno a sus expectativas.
De entrada, la noche estuvo mal barajada. Como en la victoria ante Racing de Córdoba, en el comienzo los tandilenses se mostraron como un equipo impreciso, traicionado por su ansiedad.
Al cabo del cuarto de hora abridor, los de Botella pugnaron por hacerse de la iniciativa y si bien por momentos lo lograron, su vértigo no encontró un correlato en la precisión, en un terreno rápido que por momentos tornó ingobernable el balón.
Darío González confiaba demasiado en sus cualidades, olvidándose de sus compañeros, Emmanuel Giménez no tenía la participación de otras jornadas, y los carrileros brillaban por su ausencia.
Por ende, a Elizondo y Barrios Suárez nunca les llegó juego limpio, debiendo luchar denodadamente contra los espigados centrales de la escuadra correntina.
Recién en 14? Santamarina halló algo de peligro, con un disparo de González resuelto, volada mediante, por Mazzón.
Casi de inmediato, los mesopotámicos aplicaron el primer impacto, capitalizando su primera llegada a fondo. La conquista nació en una lucida acción individual de Medina, que aprovechó una falla de Beratz para escapar hasta el fondo por derecha. Tras frenar, el ?7? encontró por el segundo palo a Núñez, quien no tuvo mayor oposición para poner el 1-0.
Entre los aurinegros, el gol transformó la ansiedad en nerviosismo y una búsqueda tan frenética como desordenada. Así, su rival pudo afirmarse aun más en la zona media, merced también a la enorme gestión de Galarza sobre la banda izquierda y la tranquilidad de Amaya para distribuir.
Hasta que sobre 23? una nueva imprecisión les costó muy caro a los tandilenses. Dragojevich falló en la salida cuando quiso habilitar a Cuello, Amaya alimentó la escalada de Galarza, quien vio llegar por el segundo palo a Medina. Y la figura de la cancha definió con suma comodidad para estirar diferencias.
Cada vez más urgido, Santamarina asumió riesgos exagerados, allanándole los caminos a su rival sin llegar a ser lacerante del otro lado. Lo más nítido del local se vio en una habilitación de González para Elizondo, bien atorado por Mazzón.
A partir de su dinámica y de las ventajas brindadas por su rival, a Boca Unidos se le hacía mucho más sencillo intimidar a Bertoya. Además, los de Kudelka hicieron gala de una eficacia asombrosa, la cual les permitió cerrar el pleito en su primera mitad.
El 3-0 llegaría en 39?, a la salida de una pelota detenida. Tras el tiro de esquina, el rebote fue capturado por Amaya, que venció a Bertoya con un zurdazo alto.
El masivo adelantamiento local propició la cuarta conquista correntina, a esa altura no tan sorpresiva dada la tendencia del desarrollo.
Tras el enésimo pelotazo que no halló resistencia en la defensa aurinegra, Bertoya abandonó su arco y perdió. El balón derivó en Galarza, que desairó al golero luego de que éste recupere su posición, y cuando parecía quedarse sin ángulo definió sin oposición.
El último intento de Botella condujo a la cancha a Farías y Vera, pasando los locales a defender con tres hombres, al trasladarse Arévalo a la zona media.
Más tarde Abalos también tuvo su oportunidad, pero los ingresos no causaron mayor suceso en el trámite.
La mayor tenencia del local no se produjo en riesgo sobre la valla rival, en parte porque en más de una vez el aurinegro adoptó un método improductivo, apelando a envíos aéreos que jamás dañaron la infranqueable zaga de centrales visitante.
De hecho, con el enorme Medina como abanderado, fue Boca Unidos quien volvió a acercarse con mayor peligro. De no ser por un par de intervenciones de Bertoya, la goleada podría haber sido más abultada.
A esa altura, la suerte estaba echada hacía un largo rato. Santamarina recibió el pitazo final habiendo mostrado sólo el ímpetu por vender cara su derrota e inmerso en un mar de aplausos, regalados por un público que entendió que esta goleada fue apenas una isla de una enorme campaña, y a la vez sabe que el domingo habrá una nueva oportunidad, ante el mismo adversario.
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La figura
Antonio Medina
El delantero fue determinante en el quiebre del partido, dibujando una enorme maniobra en el primer gol y anotando el segundo. Además, hizo valer su velocidad y habilidad para desequilibrar, inclusive en inferioridad numérica.
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