Santeramo in Colle… ¿en qué parte del mundo queda?
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsa es la pregunta que se formularon muchas de las personas que se agruparon el domingo pasado en el espacio Vía Verde, en la intersección de Lunghi y Pujol, con motivo de la inauguración de la plaza que lleva ese nombre y que invocara al pequeño pueblo de 26 mil habitantes ubicado en la provincia de Bari, en la región de la Puglia, Italia.
Hacia el año 2006, excepto un número de personas que puedo contar con los dedos de la mano, nadie sabía de la existencia de esa pequeña morada de pobladores del sur de la península itálica. Pero ese año fue el punto de reflexión para muchos y para tantas cosas…
La historia comienza cuando Giuseppe Tangorra le presenta a Leonardo Donvito (director del Coro I Nostalgici della Canzone), otro buen hombre llamado Vito Morgese (con parientes cercanos en esta ciudad y promotor junto a Tangorra de la marcha al viejo mundo). Es a partir de entonces que cientos de llamados telefónico, acuerdos, pleitos innecesarios, broncas y desatinos, alientos, esperanzas, mentiras, palabras cruzadas, comienzan a ser moneda corriente entre un grupo más o menos grande de gente que intenta, a partir de entonces, bajo cualquier precio, conseguir gratis un pasaje en avión en el privilegiado Airbus de Alitalia.
El fundamento del viaje, en principio, era un intercambio cultural para que los santermanos que nunca habían vuelto a Italia lo hicieran en esta oportunidad. Pero lo llamativo fue cuando me enteré, que como decía mi nono, propio de Santeramo, eran muy pocos, la mayoría ni siquiera poseía sus raíces en aquel lugar, ni buscando en las partidas de nacimiento del tatarabuelo.
Pero fueron igual. Al cabo de 15 días el check in se aproximaba y valija en mano, comienza el éxodo a Ezeiza.
Acto seguido comienzan la etapa retributiva de favores… El emplazamiento de una plaza con el nombre del lugar y en Santeramo, una calle con el nombre de Vía Tandil… (sin entrar en detalles de toda la gestión en la que el Municipio participó y agradezco personalmente al intendente Miguel Lunghi y su equipo de trabajo, por tal acción).
Pero hay situaciones que a este grupo se le pasó por alto. Por ejemplo, olvidarse de agradecer al señor Tangorra, que no es un eslabón perdido de esta historia. Es escaso el sentimiento de gratitud de ese grupo coral me da vergüenza, porque algunos de ellos reza por ahí lo contrario. Fui a cada acto realizado en torno a dicha inauguración, a la que vinieron autoridades municipales del pueblo italiano, y en ninguna, absolutamente en ninguna, se mencionó ni se reconoció el gesto humilde y de señor, que tuvo Giusseppe. Es un tano de ley, y como tal, la nobleza, la lealtad van de la mano de la amistad… la que muchos no supieron cuidar.
Como psicóloga, las actitudes de los seres humanos cada día me sorprenden más y me superan notablemente. Como persona, sigo sintiendo que uno ?jamás debe olvidarse con el color del manto con el que se vino?.
Hoy veo 23 personas, miembros de un coro, absolutamente desnudas…
Licenciada Cecilia Tangorra
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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