?Scioli defraudó y se defraudó?
-Usted ha dicho que Scioli lo defraudó.
-No, Scioli defraudó a quienes lo votaron. Scioli hoy no puede bajar en muchos lugares del interior de la provincia de Buenos Aires, donde era casi un mimado del interior, y tuvo muchísimos votos del campo. Cuando digo el campo, me refiero a nuestro interior bonaerense, a nuestros pueblitos, en los que la gente confió mucho en Scioli. Creo que también se defraudó él, porque estoy seguro de que no puede estar en una función cómoda con la situación en la que está gobernando. Es un hombre que, lamentablemente, tanto su gestión como su actitud política, hoy están absolutamente desvalorizadas.
-Conociéndolo, ¿veía la posibilidad de que se cortara solo?
-Bien pudo, porque tuvo la oportunidad, haber hecho lo que hicieron otros gobernadores. Sé también de la disconformidad que hay dentro de sus propias filas, que siguen allí por conveniencias personales o porque todavía están esperanzados en que Scioli cambie después del 28. Yo, con mucha anticipación, vi que tal como gobernaba, no era lo que necesitaba la provincia de Buenos Aires, y renuncié.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl espacio y el proyecto presidencial
-¿Tiene sustento el peronismo disidente, y el proyecto presidencial de Solá?
-Claro que sí.
-No son pocos los que dicen que el espacio se rompe luego del 28, y algunas actitudes de sus líderes, sumadas a sus personalidades, no hacen descabellado el pronóstico.
-Mire, todo el mundo quiere que se rompa, ese es el problema. Somos tan conservadores que estamos deseando que siga todo como está. Mire, nosotros nos habíamos propuesto una estrategia de trabajo de ocho, diez meses, para consolidar el espacio en toda la provincia, y después ver cómo íbamos a las elecciones en octubre. El Gobierno se avivó de eso e hizo la jugada de adelantar las elecciones, no obstante eso hemos logrado hacer listas en los 134 distritos de la provincia, y con el triple acuerdo, y en algunos más de una lista. El espacio tiene como crecer, y por suerte se hizo discutiendo, no como hizo Kirchner, señalando con el dedo, con la chequera y el apriete.
-Volvamos a la candidatura presidencial de Solá.
-La idea es ver cómo se proyecta hasta 2011. Eso no quiere decir que a lo mejor cada uno después tome otras vertientes, y pueda construir distinto, eso está abierto. Pero debo creer que podemos seguir creciendo, y hoy ya estamos hablando con otras fuerzas de la oposición para armar la agenda legislativa.
De militantes y semidioses
-Vamos a lo local. ¿Qué pasó con el cierre de listas? Javier Levigna está convencido de que usted le bajó el pulgar?
-¡Usted me pregunta por cada uno!
-El lo mencionó en su momento, y en esta misma sección le apuntó a usted, por eso se lo traigo a colación…
-¡Pero a Levigna nunca lo vi, nunca supe que quisiera hacer nada!
-El sostiene que lo fueron a buscar…
-¿Quiénes?
-Mario Bracciale, Rafael Delpech…
-Bueno, podrá reprocharles a ellos, no a mí. Yo fui a buscar a Mario Bracciale, porque me parecía que tenía que encabezar la lista. Fue todo lo que dije en función del acuerdo que habíamos hecho a nivel provincial. Mire, el primer hombre con el que conversé del armado, y seguramente era mi mejor candidato, fue Carlos Mansilla. Y luego Beatriz Fernández. Como privilegiamos un proyecto para 2011, tuvimos la grandeza, y fui a buscar a Bracciale, que era el referente de De Narváez. Me dijo que no, que quería ser legislador. Después, nunca más intervine en la lista.
-O sea que no impugnó a Levigna…
-No, si nunca lo supe. Si alguien me lo hubiera nombrado, obviamente que entre Levigna y Bracciale no tengo ninguna duda. Además, ¿sabe una cosa? En política lo que no se puede ser es haragán. Hay gente que hace política sentada en la casa, esperando que la vayan a buscar.
-El declaró que usted se cree un semidiós, un imprescindible que está siempre…
-Es probable, no me he dado cuenta todavía (risa tensa). En realidad leí el reportaje, en el que él decía que yo tengo que dejar de ser. Dejar de ser es morirse. Entonces, usted cree que yo puedo convocar a alguien que me desea la muerte… Mire, nunca supe que quisiera hacer nada. El mayor aporte que creo que Levigna le hizo a la política en Tandil fue correr detrás de la perrera y juntar perros por la calle cuando fue director de Bromatología (gobierno de Gino Pizzorno). Después, no ha hecho otra cosa. No lo quiero herir, él dice que se siente feliz siendo un conductor, pero conductor de vehículos. Yo a lo mejor no he tenido esa suerte, a mí me ha tocado lidiar en la política, y trato de ser un militante activo que además se sabe poner la camiseta de dirigente cuando lo dejan, y con eso construyo. A mí nunca nadie me regaló nada en la política, si he logrado algo ha sido porque soy un activo militante, peronista, reconocido por todo el mundo, que no bajo mis banderas.
-No es el único que le critica lo de su permanencia…
-El dice que siempre estuve, ¿sabe cuántas veces fui candidato en mi vida? A concejal en el ?73, en el `83, a diputado provincial en el ?87, a intendente en el ?91. En casi 50 años de vida política fui cuatro veces candidato, después me comí los palos de la dictadura, me comí los anteriores, peleé toda mi vida. Y ahora hacía casi 20 años que no era candidato. Fíjense en estos 20 años cuántas veces Levigna fue candidato. Mucho más que yo, que aprendí a hacer política sin ser candidato ni pelear por estar en una lista. Ahora, no quería ser y me dijeron que tenía que estar porque contribuía a armar el espacio.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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