?Se bancó tres intentos de golpe de Estado y 14 paros nacionales?
-¿Cuál era la relación de los militantes radicales con el Alfonsín que se encaminaba a la presidencia de la Nación?
Oscar Maggiori: -Lo conocí mucho antes del advenimiento de la democracia, en 1978, casualmente un día mirando un partido del mundial cuando me lo presentó Federico Storani. Entre 1979 y 1980 trabajamos junto a otro amigo en el armado de una revista que se llamaba Propuesta y Control, que atesoro todos sus números.
De ahí en más una relación muy fuerte, nosotros trabajando desde la Juventud Radical y la Franja Morada, luchando por la recuperación de la democracia nos encontró juntos en la Federación de Box y cuando vino en su campaña tuve el placer y orgullo de acompañarlo a lo largo de los distritos, recorriendo los pueblos y llevando su mensaje, con su don de gente y su hombría de bien.
-¿Cómo fue aquella llegada a Tandil en campaña?
-Vinimos aquel 11 de septiembre al club Independiente donde se hizo aquel acto, creo el más importante que recuerde la ciudad en cuanto a la cantidad de gente y la presencia de un orador que transmitía un mensaje de esperanza, de paz, concordia y de fe, que todavía lamentablemente a lo largo de esta democracia los argentinos no hemos podido lograr.
Son días difíciles, porque es como perder al padre político de uno. El tipo que nos trajo a la vida, a la democracia en aquellos días tan complicados. Había que luchar y pelear, muchos de nosotros estamos donde estamos gracias a él, porque éramos una juventud que no se levantó en armas, algo que le costó la vida a miles de argentinos.
-¿Qué recuerdos tienen de aquella posterior visita ya como presidente?
-Alfonsín fue sin ninguna duda el presidente del Juicio a las Juntas Militares, de la paz con Chile, del memorable discurso en las Naciones Unidas, del memorable Plan Alimentario Nacional, el tipo que se bancó tres intentos de golpe de Estado y 14 paros nacionales, cuando hoy alguien reclama sectorialmente y se lo acusa de desestabilizador.
La desestabilización fue ésa que se ejerció de manera permanente y sistemática frente a su gobierno. Por eso hay que rendirle un homenaje humilde, de un rinconcito que nunca hemos abandonado, porque la mejor forma es recordarlo desde la función pública con una actitud de servicio, dándole una mano a la gente y llevándole un mensaje de esperanza. Hay que decirle que se puede vivir en paz y en concordia, porque los argentinos nos debemos ese espacio de diálogo con confrontación de ideas, pero parados desde los principios morales que fueron los que él nos marcó.
-¿Pero había margen a las diferencias desde la militancia del radicalismo?
-En algún momento nos enojamos mucho, en aquel momento con el Pacto de Olivos, que fue un dolor muy importante desde lo político pero que luego entendí una vez charlando con él mismo, junto a otro grupo de militantes. Nos explicó el porqué y lo comprendí, pero me constó aceptarlo. Hoy su figura se agranda y espero que esta muerte, que por anunciada no deja de ser dolorosa, nos lleve a los argentinos a la reflexión y que no sea en vano?
-¿Cómo les explicó esa decisión de Olivos?
-El entendía que el pueblo argentino necesitaba buscar una forma de afianzar la unión nacional y el pacto de Olivos fue eso: una forma de afianzar esa unión nacional. Una forma de integrar, lograr un país más representativo, porque no nos olvidemos que luchó mucho para trasladar la capital del país al interior y hoy, a la perspectiva, nos damos cuenta de los beneficios de algunas de esas medidas. Esos eran sus fundamentos, lograr una democracia más consolidada y representativa. Una nación más federal cuando hoy estamos frente al unicazo, por eso aquella intención de unificación lo llevó a acordar en aquel momento en Olivos, entonces hay que valorarlo.*
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