Se estrena ?Así de alegre?
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“Nuestro nacimiento y el inmediato bautismo en donde somos bañados por un fulano disfrazado; la niñez, con los escalones de escolarización del jardín de infantes, en donde quedamos al mando de una señora que habla todo el tiempo en diminutivo, y la escuela primaria en donde la nueva señora nos rigorea y sargentea; la traumática adolescencia en donde somos estigmatizados y se nos aclara que estamos viviendo la edad del pavo, como para que nos quede bien clarito; el primer amor y como nos encargamos, con todo lo que hacemos, de espantarlo como para que salga corriendo; nuestra juventud en donde perseguimos a la que nos haga sentar la cabeza y formemos la familia standard; la madurez, en que nos llega el objeto a estigmatizar: nuestro hijo; y el lento camino hacia la ‘impuni-edad’, la impunidad que nos da la edad y en donde ya no nos importa casi nada. Sólo esperar el momento en que nos toque devolver el DNI, el último corte de pelo en lo de Portela y darle cuerda al reloj un par de veces a lo sumo. El balance final y el esperar haber sido lo que uno esperó ser”.
Toda una biografía auto-confesional tamizada por el humor. El humor que desacraliza y deforma; que hace que nada parezca tan grave, pues nada lo es, si se puede contar.
Una hora y cuarto para reírnos sin parar de nosotros mismos, como para reconocernos y asumir que somos lo que somos, y que está bien que así sea.
El protagonista
-¿Cómo te preparás para Así de alegre?
-Con muchísima expectativa y muchísimas ganas. Vengo ensayando todos los días desde diciembre, así que ya estoy en la etapa en que me mata la ansiedad de ver qué pasa con la gente. Además tiene el condimento que me autodirijo y me encargo de todo. Desde disparar las imágenes que se usan para graficar los diferentes momentos, hasta la música. Así que quiero ver ya qué pasa.
-¿Cómo surgió la idea?
-En realidad es un viejo recuerdo de una vez que mi hermano Pablo (encargado de seleccionar las imágenes de la obra), me dijo: “vos tendrías que contar tu propia vida en un show”. Eso me quedó dando vueltas muchos años. El hacer un stand-up profundo, como se me ocurrió decirle. Contar cosas de identificación, pero más íntimas. Atravesar la historia con mi propia historia. Ver qué pasaba con mis recuerdos y mis propias vivencias. Así que me plantee una hipótesis… y a partir de ahí empezó a aparecer mi propia historia. Entonces, ¿por qué no contarla desde mi nacimiento hasta mi muerte? Y a eso me dirigí. A usar el humor para desacralizar todo el cuento.
La propuesta
-¿Cómo se desarrolla la obra?
-Arranco cantando en vivo un tema de Pappo que se llama “El Viejo” y a partir de ahí y asumiendo que ya estoy más cerca del momento de mi último corte de pelo en lo de Portela que de ‘cachar’ la mamadera, atravieso mi historia desde que nazco; paso por el primer gran acto en sociedad que es el bautismo y soy bañado por un disfrazado; el jardín de infantes donde quedo al mando de una “nueva, pero segunda mamá” que me habla todo en diminutivo; la escuela; la adolescencia estigmatizada como “edad del pavo”; el primer amor; las primeras y siguientes rupturas; el sentar cabeza para armar la familia tipo; el nacimiento de los hijos que nos llegan como objetos a traumatizar; y la vejez con la ‘impuni-edad’, la impunidad que da la edad, hasta que lentamente viene el achaque y se llega al día en que se amanece que no se amanece y el gran balance final. Una hora y cuarto para resumir la vida, atravesarla, tamizarla y deformarla con el lente del humor que hace que nada parezca grave, sobre todo, si se puede contar.
-¿Cómo fue el proceso de creación?
-Hermoso y largo. Es un proyecto que empecé hace cuatro años y siempre dejaba por la posibilidad de otras obras y cosas para hacer. Así que, en el proceso, era retomar el texto cada tanto y empezar a releerlo y corregirlo, vincularlo más a mí y más hacia el humor. Muy lindo proceso.
Algunos detalles
-¿Qué tipo de anécdotas se tratan en la obra?
-Todas verdaderas, atravesadas por la “libre recreación”. Es como que a la historia “le meto la cuchara”… entonces, en la adolescencia, hay una anécdota real sobre la primera vez que me le “largué” a una chica y de cómo en el rebote logré la reconquista en un “asalto” jugando a la botellita y al verdad-consecuencia. Todas anécdotas en las que todos nos podemos sentir identificados y recrear nuestra propia historia
-¿Qué expectativas tenés para el estreno?
-Las mejores. Porque es un espectáculo que lo hago desde el amor total a mi profesión, a los que me atravesaron en la vida, mis viejos, mi mujer, mis hijos, mis hermanos, mis hermanos elegidos, mis compinches de vida, un homenaje a todos ellos. Entonces lo he hecho con tanto cariño que me da muchísimo placer.
-¿Cómo te sentís haciendo un unipersonal?
-Es raro, pero muy interesante. El unipersonal es siempre un desafío a nivel actoral. Nadie te salva, nadie te acompaña. Es como decía Ringo Bonavena “ahí te sacan hasta el banquito”. Estás solito vos y tu alma. Pero, además, vincularlo tanto con tu historia, es un nuevo y hermoso desafío. Me siento bien en el escenario, es mi lugar sin duda. Es donde me agarra el pico de felicidad.
El trabajo y la invitación
¿Quién ha colaborado con vos en el proceso?
-Como decía antes, todos los que tuvieron que ver con mi vida. Especialmente mi señora Verónica Gargiulo, a la que tenía cansada de comentarle cómo iba, que me leía todo, que me vio ensayos, todo. Y en el aspecto técnico colaboraron Sergio Pantuso en la grabación de la pista original, Sol Rodríguez en las fotos y diseño del afiche y mi hermano Pablo, en la selección de las imágenes.
-¿A quién invitás?
-A todos, porque prometo un momento con mucha risa, mucha ternura, identificación y una obra hecha desde el corazón con un destinatario muy claro que es el público. No es una obra para mí, es para que la gente la vea y la pase realmente bien.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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