Se estrena la obra ?Mi madre es una gloria?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDice la historia: “mamá se pone grande y su hijo quiere tomar las riendas de su vida. Una rebeldía típica de los años de juventud se apodera del espíritu de ella y la tarea, que en un principio aparecía como un mandato de vida para él, ahora es poco menos que una misión imposible. Es mucho más fácil discutir con un hijo, con la esposa, con el jefe o un cliente que discutir con la propia madre. “Mi madre es una gloria” es una de esas comedias que a uno lo hacen estallar de la risa.
Los protagonistas
-¿Cómo se preparan para esta nueva obra?
Alejandra Casanova: -Estamos felices, por encima de todo. Concretar un proyecto nuevo siempre es un logro que vivimos con una inmensa alegría, más allá de los nervios y la ansiedad que implica un estreno teatral.
Claudia Gayo: -Sobre todo, con sobredosis de adrenalina. Ya queremos estar ahí.
Marcos Casanova: -Es una ansiedad que nos traslada sin escalas al escenario. Nos sentimos muy bien preparados y listos para esta nueva propuesta.
-¿De qué trata la propuesta?
M.C.: -Básicamente, la historia se centra en las relaciones familiares y más específicamente, en el vínculo madre-hijo: una madre de casi 80 años, independiente, autosuficiente y un hijo de más de 40 años, casado y con dos hijos, que le está preparando una fiesta sorpresa para su cumpleaños. A partir de ahí, la acción se irá complicando, matizada con recuerdos, alguna que otra discusión y mucha ternura.
Los preparativos
-¿Cuánto tiempo trabajaron en ella?
C.G.: -Empezamos a ensayar, diariamente, en febrero. Aunque Marcos, a medida que escribía, nos iba enviando el texto. De manera que el trabajo empezó a mediados del año pasado.
-¿Cómo se te ocurrió la idea?
M.C.: -Me gusta mucho el universo de las relaciones familiares, y esto era algo pendiente. Pensaba en la contención de los hijos para con sus madres y se me ocurría que esa contención limita con la autoridad. Y cuando uno llega a cierta edad, sabe muy bien que no quiere que nadie le maneje la vida. La imagen disparadora fue el cumpleaños de mi propia madre y, a partir de ahí, se fue desencadenando todo el proceso que daremos a luz el fin de semana.
-¿Está basada en experiencias personales?
M.C.: -En parte sí, pero la obra abarca más que eso. Lo personal siempre está un poco presente pero, además, está también lo colectivo. Hay características de los personajes y situaciones que son comunes a muchísimas familias y con las cuales el espectador se podrá identificar.
A.C.: -Son temas comunes a todos, está basado en experiencias comunes. Puede cambiar la anécdota, pero la experiencia es más o menos similar en todos los casos.
Algunos detalles
-¿Cómo es volver a actuar con Claudia Gayo?
M.C.: -Con Claudia nos conocemos mucho arriba del escenario pero, además, a esta altura es una gran amiga y siempre es una gran felicidad estar cerca de ella. Nunca pensé en otra persona para encarnar ese papel tan difícil. Aun antes de que ella lo supiera, ya estaba dentro del proyecto. Además es una gran actriz y esto dicho muy en serio, actuando es de lo mejor que he visto. No es nada nuevo lo que digo. Es un placer escribir para ella.
-¿Cómo es volver a actuar con Marcos?
-C.G.: -Trabajar con Marcos y Alejandra es una fiesta. Nos divertimos muchísimo, tenemos la misma sintonía. Además, el Club de Teatro es realmente nuestra segunda casa, así que volver a reunirnos con un proyecto común me hace sumamente feliz.
-¿Qué nos podés adelantar acerca de las escenas?
A.C.: -Bueno, la obra transcurre en el patio de una casa, por el que veremos transitar a estos dos personajes: una madre, a punto de cumplir ochenta años, y su hijo, que está bastante pendiente de ella pero que, además, tiene su propia familia y un trabajo que también lo requieren.
C.G.: -Además de la comicidad, la obra tiene mucha ternura y emoción.
La invitación
-¿A qué público está destinada?
A.C.: -La obra es para todo público. Es una comedia que, como dijo Marcos, muestra la relación entre una madre y su hijo.
M.C.: -Para todas las madres y para aquellos y aquellas que provengan de una madre.
-¿Por qué dirían que no hay que perderse esta obra?
A.C.: -Porque todos somos padres, hijos o ambas cosas. Porque ver nuestra realidad familiar desde el humor, hace que desdramaticemos los pequeños conflictos que todos, tarde o temprano, tenemos. Y porque la risa siempre viene muy bien.
-¿A quiénes invitan?
M.C.:- Invitamos a todos los que tengan ganas de reírse, los que quieran verse reflejados en el escenario. A todos.
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