Se estuvo a milímetros de la tragedia en el Cabalén
Escalante terminó en una clínica. Fue una de las personas que se salvó de milagro luego del despiste de Werner, que terminó con el Ford del paranaense contra el alambre, a milímetros de unos veinte espectadores. Oriundo de Villa General Belgrano, el espectador había terminado de comer el asado y disfrutaba de la final.
Werner llegó a la curva 5 a 215 kilómetros por hora. Cuando pisó el freno, no hubo respuesta. El auto siguió derecho hacia el alambrado. “Me quedé sin frenos. No sé bien en qué tren. Traté de cortar el contacto pero hasta que hacés algo adentro del auto pasan centésimas y ya estás fuera de pista”, declaró Werner que agradecía al destino porque, decía, no había golpeado a nadie del público. En realidad, hubo un damnificado.
Escalante, al ver el peligro, intentó escapar pero lo volteó el poste. “¿Cómo viste las medidas de seguridad?”, le preguntaron al piloto luego del accidente. “Bien. No es fácil detener un auto de 1300 kilos”, respondió.
Al final, sucedió algo insólito. Los mismos integrantes del público, que habían quedado a merced del peligro, se metieron hasta la tierra arada donde estaba el maltrecho Ford de Werner y comenzaron a sacarse fotos con el piloto. La carrera se puso en marcha nuevamente y pasó dos veces más por el sector, a la misma velocidad a la que se había despistado el piloto.
Cómo detener
a un avión
La cercanía del público con la pista será un tema a debatir. Lo reconocieron los organizadores y también los pilotos, aunque todos afirmaron que las medidas de seguridad funcionaron a la perfección.
“Entiendo que si no pasó nada, las medidas de seguridad estuvieron bien”, dijo Matías Rossi luego de la carrera. “Que se haya ido en ese lugar, donde se llega a la velocidad más alta, estuvieron correctas. Por supuesto, tal vez la gente debiera estar veinte metros más atrás”, agregó el ganador de la final.
Guillermo Ortelli compartió la visión con una comparación ampulosa. “Preparar un autódromo para detener un auto sin frenos, es como preparar Aeroparque para que aterrice un avión sin frenos. Necesitarías veinte autódromos para que el auto se detenga. De todos modos, en esa vía de escape la gente no debería estar”, analizó el quíntuple campeón.
Oscar Piumetto, presidente del Córdoba Automóvil Club, coincidió con los pilotos: las medidas de seguridad funcionaron. “El auto de Werner pega contra el talud de gomas y las gomas no salieron desparramadas, estaban perfectamente abulonadas. Ahí se frenó el Ford. Igual, luego de la carrera nos preguntamos cómo podemos asegurar ese sector de escape en el futuro. La gente de Vialidad Nacional, que nos asesora en temas de seguridad, nos dijo que habría que ir subiendo la inclinación desde donde termina el asfalto hasta el alambre. Levantar el piso gradualmente, cosa que las camas de leca queden más alto que la pista”, agregó.
“Abrimos el portón para que la gente entrara hasta ahí por la cantidad de público que había, pero no vamos a hacerlo más", explicó Piumetto.
De todas maneras, Piumetto reconoció que, a hechos vista, el sector no debería haber sido habilitado. “Abrimos el portón para que la gente entrara hasta ahí por la cantidad de público que había, pero no vamos a hacerlo más. No debimos dejar que se acercaran a ese lugar”, finalizó.
Fuente: diario La Voz del Interior.
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