Se frustró el inicio del juicio por el crimen de ?Tchami? Bazán ante el faltazo de la imputada
La muerte de Walter David Bazán parece estar signada a los vaivenes y manoseos de una causa que lejos está de las expectativas que sus deudos pretenden. Si por expectativas se entiende aquello de tener algo de justicia. Si por justicia también se entiende que los responsables de aquella muerte tengan su castigo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA saber, primero aquel hallazgo del cadáver en el arroyo Los Huesos y la necesidad de determinar la identidad y las causales del deceso. Una vez confirmado que se había tratado de quien se trataba y que había sido asesinado, las pujas sobre quién tenía competencia sobre el caso, de acuerdo a la jurisdicción del macabro hallazgo -Juárez-, y dónde habría sido ultimado -Tandil-. Resuelto el entuerto y mientras la familia del asesinado ya vociferaba sobre quién podía haber sido la autora del crimen, todavía no se hallaban responsables, hasta que una paciente instrucción determinó y ratificó aquellas sospechas.
No todo terminaría allí para el zigzagueante expediente. El fiscal hablaría -y habla- de homicidio e imputó a Gabriela Mabel Maldonado y Alejandro Ignacio Lastra, esposa y cuñado de la víctima. Empero, la jueza de Garantías consideró que no había pruebas suficientes y encuadró el delito en apenas un encubrimiento. Así, permitió la excarcelación de la acusada.
Pasaron los meses, los años, y ayer era finalmente el tiempo de comenzar a resolver la situación procesal de los sindicados. Estaba todo listo. Los jueces, el fiscal, el defensor, el cuñado acusado y hasta los deudos de Bazán, además de los testigos. Pero otro traspié sufriría la causa: la mujer no se presentó y debió suspenderse la primera audiencia que había pautado el Tribunal Criminal 1.
Sorpresa y enojo de los familiares que no entienden semejante situación. Fastidio de los propios actores judiciales que de alguna manera barajaban la posibilidad de que la mujer acusada faltara a la cita y se fugase. De hecho, en la mismísima imputación que oportunamente elevó el fiscal Marcos Egusquiza hacía referencia a un testigo que daba cuenta de las intenciones de la mujer una vez anoticiada de las sospechas en su contra. Pero no fue suficiente elemento para la jueza de Garantías, quien mantuvo la excarcelación.
Finalmente, y tras confirmarse la suspensión del juicio hasta el jueves, desde el ministerio público se elaboró el pedido de detención de la acusada en fuga, provocando una arista más a un derrotero procesal muy alejado de la demanda ciudadana.
La historia
La causa por el crimen de Walter David “Tchami” Bazán, hallado muerto en el arroyo Las Calaveras, en territorio de Villa Cacique, ayer iba a tener su juicio. Si bien desde la fiscalía se había pedido la detención de la principal sospechosa, la esposa del asesinado, desde el Juzgado de Garantías 2, a cargo de Stella Maris Aracil, se rechazó el pedido, no obstante lo cual el instructor elevó la requisitoria a juicio.
Para el fiscal hay elementos más que suficientes para arribar a dicha instancia bajo la carátula de “Homicidio agravado por el vínculo”. Empero, la jueza discrepó con las pruebas incorporadas, señalando que sólo se puede hablar de un encubrimiento y no de una imputación por un crimen.
La hipótesis fiscal es que fue la mujer quien asesinó a Bazán en su casa y luego, en complicidad con su hermano, se deshicieron del cuerpo trasladándolo en un auto hasta el arroyo Las Calaveras, donde en días posteriores sería hallado circunstancialmente el cadáver por unos pescadores.
La teoría
Según este Diario tuvo acceso, el fiscal dio por acreditado que entre las 18 del 9 de septiembre de 2011 y horas previas a las 14 del 12 de septiembre de 2011, la sindicada, en el domicilio ubicado en la calle Paseo de los Niños 2037 o en inmediaciones del mismo, le quitó la vida a su cónyuge Walter David Bazán mediante un elemento punzo cortante o arma de fuego.
Según la pesquisa, posteriormente de quitarle la vida a su esposo, horas previas a las 14 del 12 de septiembre de 2011, la mujer con la colaboración del hermano (Alejandro Ignacio Lastra), y con la intención de hacer desaparecer toda evidencia del cuerpo de la víctima y del homicidio cometido, trasladaron el cuerpo sin vida de Bazán en un vehículo ajeno (un Ford Galaxy dominio TDT-502), propiedad de Daniel Marcos Emiliozzi, del cual se apoderaron ilegítimamente atento no poseían autorización de su dueño (rodado que le había sido dejado al Alejandro Ignacio Lastra para que le arreglara la instalación eléctrica), haciendo un uso ilegítimo del mismo, circulando en el rodado hasta el arroyo denominado Las Calaveras, del partido de Benito Juárez, lugar éste en el que amarraron el cadáver, previamente envuelto en nylon, a una viga de cemento con una cadena obtenida del baúl del vehículo hurtado, siendo hallado el cadáver el 16 de febrero de 2012 por ocasionales pescadores, en un avanzado estado de descomposición.
Pruebas
Para el ministerio público fiscal, la acreditación de la acusación devino de la recolección de pruebas incorporadas al expediente, como resultan testimoniales de distintas personas, peritajes y secuestro de elementos concretados en diversos allanamientos, detalles de llamadas telefónicas, acta de procedimiento en el lugar donde fue hallado el cuerpo de la víctima, informe de operación de autopsia, peritaje odontológico, peritaje de ADN, acta de recogimiento de rastros, copia de planilla de emergencia y atención médica de Ignacio Lastra y Graciela Maldonado en el Hospital local, el peritaje psicológico psiquiátrico de Gabriela Mabel Maldonado.
Cabe consignar que, entre los indicios con que cuenta el fiscal, el auto en el que se trasladaban ambos hermanos volcó en plena ruta en el trayecto que une Tandil y Villa Cacique, justamente por aquellos días de la desaparición de Bazán.
El caso
El 16 de febrero de 2011 por la madrugada, dos pescadores hallaron un cadáver en avanzado estado de descomposición en el arroyo Las Calaveras, en territorio de Villa Cacique.
Según la primera información, el cuerpo del hombre se encontraba en el agua, y vestía pantalón tipo jogging Adidas, soquetes cortos Nike, un calzoncillo tipo boxer verde y, aparentemente, una remera roja.
El cadáver presentaba signos de violencia, estaba envuelto en bolsas de nylon, atado con una gruesa cadena, tenía cortes en distintos sectores y le faltaban las manos.
Si bien la Justicia demoró más de un mes en obtener las pruebas de ADN, la madre de Walter “Tchami” Bazán, que había desaparecido en octubre de 2011, no dudó en que el cadáver de Las Calaveras era de su hijo.
Incluso, Teresa Lezcano (ayer en la antesala del juicio) expresó ante El Eco de Tandil sus sospechas sobre la participación de la concubina de su hijo en el crimen y reclamó con insistencia que la Justicia ahondara en esa línea de investigación.
Como el cadáver apareció en el partido de Juárez, antes de avanzar en la pesquisa el primer paso fue resolver la competencia en el caso de la UFI 14 de Azul o de la UFI 16 de Tandil.
Finalmente, como hay fuertes indicios de que el crimen se habría cometido en esta ciudad y el cuerpo llevado hasta Las Calaveras, se determinó la intervención del fiscal Marcos Egusquiza.
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