Se fue el Ratón Macías
El día 6 de noviembre de 2007 se cumplieron cincuenta años de la caída de uno de los grandes ídolos del boxeo mejicano. Raúl Macías Guevara, apodado el Ratón, supo competir en popularidad con el Púas Rubén Olivares y Julio César Chávez. Hijo de un hogar humilde, había nacido en 1934 en el mismo barrio que Olivares. De chico hizo todas las tareas reservadas para los de su precaria condición; lustrabotas, vendedor de diarios. En su casa el boxeo no era algo desconocido, dos de sus numerosos hermanos, Gaby y José fueron profesionales con escasa fortuna.
Raúl les ayudaba en el gimnasio cargando los guantes y en ocasiones subía al ring haciendo fintas con púgiles de peso welter, siendo Macías un mosquita de 45 kilos. Fue don Adolfo El Negro Pérez, manager de Vicente Saldívar, ex campeón mundial pluma, quien le puso Ratón, gritándole cuando Raúl se pasaba por entre las piernas de los que hacían guantes: “¡Parece un ratoncito!?.
Se inició en el boxeo amateur y llegó a conquistar la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 1951. El primer día de 1953 debutó como profesional con muy poco trabajo venciendo por nocaut en el primer round a Memo Sánchez. Ese mismo año, con solamente ocho peleas, se alzó con el campeonato nacional de Méjico venciendo a Beto Couray.
Con ese título desafió al norteamericano Nate Brook por el cetro el país del norte. El combate se realizó en la plaza Méjico y el Ratón atrajo a una multitud de cincuenta y cinco mil personas (similar al combate entre Suárez y Mocoroa). Macías ganó.
Fue entonces en busca del título del mundo que por esa época era solamente reconocido por entidades de América puesto que para Europa el campeón era el italiano Mario D?Agata, un boxeador sordomudo. El campeón, Robert Cohen se negó a pelearlo y al quedar vacante, el Ratón se las vio ante Chamroen Songkitrat, a quién noqueó en el round once. Se transformó en un apreciado boxeador tanto en California como en Texas, donde efectuó varios combates. Defendió su título con Dommy Ursúa y Leo Espinosa.
Alphonse Halimi, había despojado de su corona al sordomudo D?Agata y George Parnassus, montó el combate en Los Angeles. Entre los asistentes se encontraban Mario Moreno “Cantinflas”, Agustín Lara y María Félix. Todas las apuestas favorecían al mexicano por su mejor boxeo, velocidad y certero gancho al hígado. Halimi era desconocido por la afición. No había televisión y esa noche se paralizó México para escuchar por la radio el histórico encuentro. Halimi fue muy superior y ganó por clara decisión ante el asombro, tristeza y lágrimas de los aficionados. Este encuentro está registrado como el más amargo para México. Raúl, deportivamente, aceptó el fracaso asegurando que el tener que recurrir a los baños turcos para dar el peso fue la razón de su fracaso. Se dice que María Félix perdió una fortuna en la apuesta. Cuando se retiró había perdido solamente dos de sus cuarenta y tres combates.
Compró restaurantes y casas, siendo también diputado, entrenador y promotor deportivo. Fue miembro del Consejo Mundial de Boxeo y también fue actor de telenovelas, participando en alguna de ellas con Verónica Castro.
Hoy, todo el pueblo mejicano llora su muerte. La del ídolo que siempre aseguró que debía su éxito deportivo a ?mi entrenador y la Virgencita de Guadalupe?. Un cáncer se lo llevó a los setenta y cuatro años. Por su profunda devoción a la Virgen, el oficio religioso y los honores se le realizaron en la Basílica de Guadalupe, en el Distrito Federal de Méjico ante una multitud de admiradores.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios