Se fue Mario Díaz, un grande
Fue una de las grandes figuras que vistió de fiesta el ring del Luna Park los entonces sagrados sábados de boxeo. Nacido en la provincia de Mendoza hizo su carrera de más de cien peleas en la década del 40 y parte del 50 como boxeador profesional militando entre los welters, superwelters y medianos. Nacido en 1922, a los 20 años ingresó al profesionalismo y antes de realizar diez combates era semifondista en el Luna Park donde le ganó por puntos a Norberto Pugliese en 8 rounds. Tal vez la mejor definición de Mario Díaz sea la que encontré en un viejo Gráfico cuando peleó con Amelio Piceda. Contragolpe, que era el seudónimo del periodista escribe: ?Mario Díaz no ha sido dotado por la naturaleza en su estructura física y recibió la justa compensación en su materia gris. Inteligente, astuto, es el ?visteador? por excelencia, mezcla de torero y cuchillero. Irregular, engañador, repentista, tiene las cambiantes actitudes de un felino. Se hace el dormido para saltar de improviso sobre la presa. Y vuelve a descansar. Es difícil sosegarlo, dominarlo, porque sabe hasta cuando y hasta donde puede exponerse?
Mario Díaz carecía de pegada, de 91 combates ganados, apenas si ganó once por la vía rápida, sobre rivales que no tenían su jerarquía. Solamente un primera línea conoció la derrota antes del límite a manos de Mario Díaz, nada menos que quien estaba abonado a los triunfos por nocaut, uno de los más fuertes pegadores que tuvo la categoría mediano, Rafael Merentino, que debió retirarse con la mandíbula fracturada. Díaz se tomó revancha de los dos anteriores nocauts que le había propinado el conocido pegador apodado ?Rompehuesos?.
Peleó con los mejores de la época, perdiendo el invicto en su pelea número dieciocho al ser enfrentado con Reynaldo Buides, quien en esos momento había pasado las noventa peleas de profesional. Fue rival de Salomón Donoso, cinco veces de Amelio Piceda, cuatro de Alfonso Senatore, siete de Kid Cachetada, dos de Kid Gavilán, de Pedro Cobas y el uruguayo Dogomar Martínez.
Eduardo Lausse un día me contó que tuvo tres enfrentamientos con Mario Díaz. ?En los dos primeros salí a ponerlo nocaut y me dio dos palizas ?me confesó- en el tercero, que fue por el título, lo boxeé y cuando me quise dar cuenta, en el cuarto round estaba nocaut?. Hizo tres peleas más luego de esta derrota y se retiró al perder con Oscar Páez el 10 de marzo de 1956.
Un mediodía, apoyado en el mostrador del bar Ring Side, lindero por Bouchard al gimnasio del Luna Park hice amistad con una persona que se acomodó a mi lado. Charlamos de boxeo casi una hora. Al final me dijo: Yo soy Mario Díaz, ahora estoy viviendo en Comodoro Rivadavia. Desde allí vino la noticia de su fallecimiento ocurrido hace unos pocos días.
Como anécdota final, una vez me contó mi padre que le mandaron un contrincante para pelear con Raúl Angerami en el campo amateur. El fulano puso en muy duros aprietos a Tacho que gracias a la buena voluntad de los jurados se llevó un empate. El excelente boxeador, era nada menos que Mario Díaz, al borde de ingresar al profesionalismo, que había venido con el nombre cambiado.
Boxeador de la época de oro será recordado por todos aquellos que lo vieron sobre un ring, porque es imposible borrar de la retina las imágenes de Mario Díaz en acción.
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