Se hará hoy en la ciudad un festival solidario a beneficio de comunidades del chaco-salteño
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Día a día, las cruzadas solidarias se expanden con más fuerza a lo largo de todo el país. Es que ya no basta sólo con una “mirada” de buenas intenciones a la hora de ayudar, sino que las acciones conjuntas entre ciudadanos comunes han recobrado valor y se intensifican, con el objetivo único de ayudar al que más lo necesita.
Este es el caso de Daniel Verón, Eugenia Mansilla y su esposo Ramón Batista, quienes junto a vecinos y amigos, se han puesto la causa al hombro para colaborar con las comunidades que habitan el monte del chaco salteño.
Los tres contaron ante El Eco de Tandil los detalles de esta iniciativa solidaria, qué es lo que necesitan y cómo viven estas comunidades, entre ellas tobas y wichis, cómo organizan la colecta de alimentos, ropa, medicamentos, entre otras cosas, para llevárselos el próximo 20.
Para ello, invitaron a toda la comunidad a participar, a partir de las 14 de hoy, en el Club Defensa de la avenida Rivadavia, de un festival solidario que contará con muchos espectáculos y sorpresas. Los que se acerquen, deberán llevar un alimento no perecedero por persona -sal, azúcar, yerba, harina y agua mineral-, ropa, utensilios de cocina, bicicletas y útiles escolares.
Durante el transcurso del encuentro se proyectaran imágenes de los viajes anteriores para que vean la realidad que atraviesan estas comunidades aborígenes.
El show contará con la actuación de la Banda Macadam Rock; Los Payasitos; bailarán salsa Estrella y Rubén; Grupo La Portada; Cumbia con Estilo; Yolanda Fuente; Paolo el rockero; Peña El Cielito y Alejandra Lapano de cierre.
Cómo comenzó
la iniciativa
En diálogo con El Eco de Tandil, Daniel Verón, precursor de la iniciativa y ex combatiente de Malvinas, contó que esta movida solidaria nació en 2006, “cuando Tartagal sufrió una inundación y en uno de los tantos noticieros que transmitían desde el lugar, mi señora pudo ver a un aborigen agradeciendo a un camarógrafo, regalándole su rosario, lo único que tenía y diciendo que daba gracias porque nunca iba nadie a ese lugar”, explicó Verón.
Con mucha emoción, añadió que “al lado se encontraba una aborigen mamá, junto a su hijo de 2 años, Marcos, la misma edad y nombre que nuestro nene. De ahí nació empezar a ir a estos lugares y gracias a Dios ya vamos por el sexto viaje. Siempre tratando de ganar experiencias e ir llevando más de lo que ellos necesitan”.
Hace ya seis años que viajan a Pozo El Bravo, ubicado a 120 kilómetros de Marca Borrada, donde habitan varias comunidades. “Calculamos que son entre 3 mil y 4 mil aborígenes”, indicó, a la vez que advirtió que “allí necesitan de todo, estas comunidades toman agua de lluvia, y encima llueve muy poco allí”.
En uno de los viajes, recordó, “una persona me dijo que cuando uno va a esos lugares, los chicos al llegar se alegran muchísimo y desde que nos vamos hasta que volvemos, siempre están mirando para ese lugar. Y pasan meses y ellos siempre están esperando a que nosotros volvamos”.
Sentado al lado del matrimonio Batista, a quienes conoció en diciembre del pasado año, reconoció que “es una tarea muy linda ayudar y estoy muy agradecido de conocer a estos chicos que me están dando una mano bárbara en Tandil, que es tan grande y su gente tan solidaria. Hasta el momento, hemos recibido muchas cosas y lo primero que quiero hacer es un agradecimiento en general”.
“Hay que valorar
lo que uno tiene”
A modo de comparación, explicó que “cuando compramos helados, el envase que nosotros tiramos, esta gente lo usa para amasar la harina que le llevamos. Está al alcance de todos ayudar. Lo mismo pasa cuando voy a los colegios y les digo a los chicos que no tiren los lápices, no hace falta que sean nuevos, un cuaderno que le falte hojas, quién no tiene una goma que está usada y nuestros hijos salen y compran otra. Todo sirve”.
Según describió, en estas comunidades hay maestros que enseñan, pero no así médicos. “Hay salas cada 10 kilómetros, donde hay un solo enfermero”. Por lo que también, llevarán en el próximo viaje una caja con medicamentos para poder armarles el botiquín. “Ellos no tienen nada”, se lamentó Eugenia Mansilla.
Posteriormente, Verón abrió un álbum con fotos de los distintos viajes. Describió las vestiduras de estas comunidades, hasta mostró una foto de chicos haciendo cola por un caramelo. “En ningún lugar del país puedo abrir un camión y trabajar de esta manera, con el respeto que esta gente tiene. La alegría de los adolescentes por recibir un cuaderno es inexplicable”, dijo.
Reconoció además que “desde el momento que empezamos con esto, trabajamos con la sociedad. El camión tiene que ser donado, los primeros tres viajes lo hizo Telefónica –yo trabajaba allí-. Tenemos en claro algo, si queremos ayudar, el gasto es nuestro”.
Un matrimonio unido
por la solidaridad
Eugenia Mansilla, es ama de casa y madre de 4 hijos, y se sumó a la cruzada solidaria en diciembre del año pasado. En detalle, explicó que “me interesó siempre ayudar y por eso me sumé, así que estuve todo el verano hablándole a la gente de mi barrio, Belgrano, sobre esto”.
Hasta el momento, “hemos juntado carritos, colchones, ropa y ahora vamos por los alimentos”. Todo ello, en conjunto con “los vecinos de Tandil, Barker, Vela y Gardey”, para transportarlo en el viaje que realizarán en mayo. “Vamos a ir a Pozo El Bravo, situado a 250 kilómetros de Tartagal”, dijo la mujer.
Al lado suyo, estaba sentado su esposo, Ramón Batista, callado, aguardando tal vez su turno para hablar. Sonriéndose, reconoció que estaba pensando “qué pedir”, a lo que anunció que “estamos precisando para la salita de ellos una heladera para poner los medicamentos. Además, necesitaríamos bicicletas para que los chicos vayan a buscar el agua y bidones vírgenes para que el agua que transportamos de acá a allá no se pudra”. Ya para el año que viene, anticipó que “la idea es juntar dinero para hacerles un pozo de agua”.
Desde siempre, lanzó Batista, “junto a mi mujer, ayudamos a gente de Jujuy. Y siempre me gustó, detrás de esto ayudo a gente de Tandil también. Con el auto me pongo a repartir mercadería, eso no se ve pero se hace. Esto vino solo, justo lo cruzamos a Daniel, y además la gente de Tandil que nos da una mano muy grande”.
Por su parte, y a modo de cierre, Verón resumió: “Lo importante es saber que todo lo que recaudamos hoy, mañana lo mostramos. Esta es la única forma de ayudar a la gente. Quiero que nuestros hijos tomen conciencia, aprendan a ser solidarios y estamos para marcarles el camino y después sean ellos quienes con el tiempo puedan revertir esta situación”.
Los interesados, pueden acercar su donación a: la Escuela N 42 (Cheverrier 222); el Jardín N 904 (Brandsen y Viamonte); el mercado Si-Gu (Quintana 890 y Urquiza y Sáenz Peña); Radio La Popular 92,5 (Uriburu 1533); y a la familia Batista (Pje. Chorroarín 194) o llamándolos al 15512652.*
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