Se inaugura Espacios Paralelos en Artemio
Nicolás Menza y Max Pedreira invitan a explorar los lados ocultos del cuerpo mismo de la pintura hacia nuevos paradigmas dentro del arte contemporáneo.
Espacios Paralelos no es sólo el título de una exposición, sino que contiene una carga simbólica, filosófica y conceptual en el marco del arte contemporáneo, que resignifica la experimentación del lenguaje visual.
Nicolás Menza (1960) y Max Pedreira (1978) pertenecen a dos generaciones distintas que en paralelo con personalidad se interrogan, se cuestionan y elijen expresarse con autonomía y así sumergirse sin especulación en las profundidades del lenguaje a través de las formas, los colores, la materia y especialmente la presencia de la figura humana, abre las puertas al debate sobre el rol social del arte.
El proyecto plástico está basado en la fusión de distintas técnicas y lenguajes, que se unifican no por estilos o planteos estéticos, más bien por posturas ideológicas y filosóficas desde donde abordan el lenguaje visual, expresando distintas posibilidades poéticas. Los recursos y medios empleados recorren una amplia gama que va desde los más tradicionales, combinados con materiales industriales, reciclados y tecnológicos unidos en armonía para enriquecer las posibilidades de expresión y comunicación entre la obra y el espectador.
Ampliando los caminos de
la investigación plástica
Esta fusión de distintas técnicas y materiales, resueltas en el lenguaje de la pintura, el dibujo, el gofrado, el objeto o la instalación, no llevan la diversidad como punto de disociación sino como la búsqueda de lograr una mayor riqueza expresiva de un mismo pensamiento poético.
Así, desde el pensamiento conceptual y filosófico de la pintura, estos artistas transitan obras que van desde la pintura monocromática, donde prevalece el dibujo, a pinturas de tinte expresionista y metafísico donde la materia, la textura y el color, junto a la figura humana dispara los sentidos y los misterios, pasando por obras de arte digital intervenido, litografías, xilografías, objetos, video arte e instalaciones.
El proyecto plástico
Está fundamentado en la obra visual y conceptual, tanto en la diversidad de soportes como en el campo teórico que también trabajan, la muestra está pensada en el concepto integral y contemporáneo de montaje que conlleva actividades multimedia y complementarias de participación en sincronía con la exhibición estática de las obras.
Se viene el desafío
Menza comentó, hablando de este proyecto a un medio capitalino, que “el desafío en esta exposición de los cuadros pictóricos es juntar dos espacios paralelos, dos generaciones donde es evidente que con Max venimos de distintas épocas, pero nos une la amistad, la pasión y el amor por la pintura, el oficio y la poesía visual aunando esfuerzos y experiencias”.
Amplió diciendo que se trata de un “desafío muy importante para nosotros y para la identidad cultural de nuestro país, porque esta muestra se inició principalmente en Alemania, país donde empezamos una gira para luego recorrer Europa con este proyecto, y en paralelo con el mismo catálogo, diseño y espíritu. Queremos tener la posibilidad de reivindicar el compromiso con el arte contemporáneo en lo relativo al lenguaje visual de la pintura y el desarrollo desde el oficio y desde la pasión por un lenguaje, que para nosotros tiene una vigencia muy presente y pasional”.
Finalizó diciendo que “nuestra idea es compartirlo con el público en una charla abierta para intercambiar las distintas experiencias e efectos de una reflexión filosófica e ideológica del presente, con el arte y la cultura”.
Pedreira por su parte manifestó que las obras son variadas “dentro de la estética va de la mano tanto de Menza como de la mía”.
Particularmente “mi inspiración en cuanto a la obra varía en personajes creados por la mente, que voy tomando en la calle, en un trabajo de constante movimiento. Trato de jugar con el dibujo y la pintura para que vayan de la mano y tengan un lenguaje que conviva en un mismo formato”.
Culminó con que “la idea es seguir moviendo toda esta pintura que comenzó su itinerario en Alemania, tratando que sume no solamente lugares sino también a artistas a la gira”.
Menza describió que ambos artistas trabajan en forma individual en su propio mundo, en su taller.
“No nos ponemos un tema en común como puede pasar a veces en otro tipo de grupos estéticos donde buscan una temática o una técnica en particular, lo que aquí mostramos es cómo dos personas de distintas generaciones, con un mundo propio, trabajan en forma individual en el momento creativo en la soledad absoluta de su mundo interior. Y después, lo que sí tratamos de hacer cuando armamos una muestra es seleccionar un conjunto de obras de ambos que convivan tanto en las divergencias como en las empatías, porque tenemos varias cosas en común”.
Por último, explicó que “es un patrón común que hay en las obras que se desprende de la metafísica, del amor por el oficio, la materia, el color y la forma. Lo que sí hemos compatibilizado de común acuerdo es que Max y yo amamos tanto el dibujo como la pintura, para que la muestra gire alrededor de esos elementos”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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