Se inaugura la segunda parte de la muestra fotográfica de Carlos Pierroni
La importantísima afluencia de público interesado en visualizar la muestra del destacado Carlos Pierroni, durante el mes de marzo, fue el disparador para completar esa extensa exhibición, con una segunda propuesta que nos revela actores, situaciones y ámbitos del Tandil de otras décadas.
A partir de la irrupción de la fotografía como forma de expresión artística dentro del vasto mundo de las artes visuales, su expansión se dió a un ritmo y escala inimaginables a lo largo del mundo, independientemente de las diferencias culturales entre pueblos.
Desde aquel invento meramente científico que en el año 1839 fuera presentado por Louis Jacques Daguerre ante la Academia de Ciencias de París, llegamos hasta el presente donde la fotografía ocupa innumerables espacios de presentación debido a la aceptación masiva del medio. Este fenómeno de expansión de la fotografía se debe simplemente a que su desarrollo desde los comienzos estuvo ligado al uso popular.
Desde un principio, la fotografía vino a reemplazar los costosos retratos pintados que eran solo accesibles a clases altas de las distintas sociedades, para pasar a un esquema donde la creciente burguesía por menores costos, también accedió a aquél detalle de status social que implicaba, ser retratado. Esta particular condición de “accesible” desde sus orígenes hizo de la fotografía lo que hoy conocemos como medio.
A lo largo del mundo las personas estamos habituadas a convivir con la fotografía desde niños. Repasamos la historia familiar a través de la fotografía. Consumimos todo tipo de objetos que vemos en fotografías. Estudiamos con libros cargados de fotografías. Nos informamos con fotografías. Y al final encontramos Internet, ámbito máximo de circulación de fotografías. En fin, esta lista interminable de contactos cotidianos entre las personas y la imágen fotográfica, la transforma en un eslabón que permite al espectador, ya frente a una obra fotográfica, rápidamente y en forma simple descifrar, o al menos intuir, los códigos de la misma y el sentir del autor que la creó desde una mirada artística. Nos resulta así un ámbito al que podemos definir como “familiar”.
Este contexto nos alentó a gestar el proyecto de fundar en el ámbito del Museo de Bellas Artes Tandil (Mumbat), la primer fotogalería permanente en la ciudad de Tandil
Esta propuesta está coordinada por el fotógrafo Martín González, que aportará toda su capacidad cognitiva y creativa en la puesta visual y gestión, al equipo de trabajo del Mumbat. Dicha Institución, agradece por este medio, el aporte desinteresado del señor José Luis Betelu, quién facilitara las placas originales de vidrio, así como al Museo del Fuerte, ambos propietarios de las mismas. A partir de tan generoso gesto y la importantísima labor del diseñador Pomy Levy, quien digitalizará el material, será posible disfrutar del significativo material artístico y testimonial.
Del artista: Carlos Pierroni – Italia 1862 – 1939 Tandil
Don Carlos Pierroni nació en Italia el 4 de Noviembre de 1862 y muy joven partió hacia Marsella (Francia) donde vivió por algunos años. Luego viajó hacia Argentina tentado por parientes ya radicados en estas tierras, en busca de las oportunidades que ofrecía aquella “América prospera” de fines del siglo XIX. Así llega a Tandil, donde junto a Carmen Perry forma su hogar y se integra a la comunidad a través de un comercio de almacén y bebidas. Desde entonces ya ocupa su tiempo libre en el desarrollo apasionado de la fotografía, que sería finalmente su oficio del cual nos legara su extraordinario patrimonio conformado por mas de 800 negativos sobre placas de vidrio en las que registró magníficos paisajes, retratos de personas y buena parte de los grandes acontecimientos sociales del Tandil de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Instala en su hogar el laboratorio donde ensaya y se especializa en los diversos procesos químicos de la fotografía. Trabaja con algunos procesos antiguos para su época como daguerrotipos y ferrotipos, aunque su mayor producción se basa en el uso de placas de vidrio laminadas con sales de bromuro de plata en diferentes formatos (9×12 – 13×18 – 18×24 cm y placas estereoscópicas).
Abre su propio estudio fotográfico en la calle 9 de Julio al 400 donde exhibe, a modo de instalaciones, tanto su trabajo como una serie de imágenes estereoscópicas de diversos lugares de Europa y también información sobre el avance de los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial.
Se desempeñó como corresponsal de diversos medios gráficos porteños como Caras y Caretas y Fray Mocho en un momento donde Tandil ya ocupaba la atención como destino turístico y otras actividades como la explotación de piedra y el campo.
Su deceso se produce en Tandil el 9 de septiembre de 1939 a los 77 años de edad.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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