Se levantó el paro de trenes tras acordar con el Gobierno: hubo más de un millón y medio de personas perjudicadas
Como consecuencia de la falta de trenes desde la 0:00 de hoy, los accesos a la capital se vieron colapsados en el inicio de la jornada laboral, y abordar un colectivo fue casi una misión imposible.
La medida había sido dispuesta por el sindicato de maquinistas de trenes La Fraternidad, que explicó que la huelga se produjo en reclamo de mayores medidas de seguridad para el sector, luego de que el lunes fuera incendiada una formación en Bella Vista. La huelga estuvo enmarcada en un plan de lucha que incluso amenazaba con sumar para la semana que viene paros rotativos en el servicio.
Sin embargo, durante el transcurso de la mañana, la medida quedó sin efecto luego de que el titular del gremio, Omar Maturano, se reuniera con el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, con quien acordó una serie de medidas que atiendan los reclamos de los trabajadores.
Tras el encuentro, el propio Maturano indicó a la prensa que se acordó con Fernández que “se refuerce la presencia de la Policía en las estaciones cabeceras y que haya patrullaje de Gendarmería vagón por vagón, de 19:00 a 24:00”. Tras anunciar el levantamiento de la medida de fuerza, consideró que “alrededor del mediodía” el servicio de trenes estará normalizado por completo. Según los cálculos de las autoridades viales, a raíz de la medida de fuerza, durante toda la jornada del miércoles ingresarán a la Ciudad de Buenos Aires unos 200 mil automóviles más que lo habitual. Esto comenzó a generar severos inconvenientes y demoras en el tránsito desde muy temprano, en especial en los principales accesos, como la Autopista Panamericana, Acceso Oeste, la autovía Ricchieri y el Puente Pueyrredón.
Otra imagen del caos reinante para viajar se vivió durante la mañana en las inmediaciones de las estaciones de trenes, de donde salen muchas líneas de colectivos. Allí se pudieron observar interminables filas de personas aguardando por un lugar en un transporte que los llevara a sus destinos. Este dolor de cabeza se sumó al de la falta de monedas para poder abonar el boleto de colectivo. Mientras tanto, la Policía Federal reforzó -con su Guardia de Infantería- los operativos en las terminales de Retiro, Constitución, Once y Federico Lacroze, cuyos edificios amanecieron con las persianas bajas, para evitar eventuales incidentes con los pasajeros.
El paro no sólo afectó a los pasajeros sino a los comercios situados en los interiores de las estaciones, ya que permanecían cerrados, al igual que las conexiones internas a la red de subterráneos, que sólo tenían habilitadas las bocas externas.
Antes de la reunión en la que se acordó levantar el paro, Horacio Caminos, secretario de Prensa de La Fraternidad, explicó que el sindicato le había pedido al Gobierno nacional “que asuma la responsabilidad sobre la seguridad de los trenes hace un año y medio”. “En los ?90 se transfirió la seguridad a empresas privadas y así estamos”, remarcó Caminos en declaraciones a Radio 10 formuladas esta mañana. Asimismo, el vocero del gremio de maquinistas también apuntó al marco jurídico, ya que “la ley ferroviaria en la Argentina es del siglo XIX”.
“Es increíble. La ley no permite penalizar a las infracciones de los trenes. Si nadie quema escuelas y hospitales. ¿Por qué se queman trenes? Encima no hay nadie preso”, se quejó.
El gremialista también explicó que “el crecimiento demográfico y automotor llevó a esta situación”, por lo que advirtió: “o se ponen más vagones en cada tren o se ponen más trenes para que haya mayor frecuencia”.
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