Se podrá ver ?Empollando milagros? con Adrián Polich y Yanina López
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“Empollando milagros” es una comedia que se estrenó hace un año y se repone para el público que se quedó con ganas de verla, con nueva dirección y puesta en escena.
Esta es una obra disparatada, construida sobre la vida cotidiana de un matrimonio argentino: Marta y Nené. En la obra, Marta, embarazada de mellizos, lleva una vida ajetreada entre sus labores de ama de casa y su estresante trabajo en un call center. Simultáneamente, vemos a su marido Nené que, preso de sus ilusiones, ensaya día y noche para un número de escapismo inédito al mejor estilo Houdini.
El espectador se encontrará con un conjunto de situaciones desopilantes y tragicómicas que, teñidas de humor y ternura, lo transportarán, quizá, a su propia cotidianidad.
-Llegan con la dirección de Carolina Giovanini…
Adrián Polich: -Ella se encargó de hacer una nueva puesta en escena, realizó un trabajo diferente al que habíamos hecho y resultó en una comedia muy divertida, que recibió muy buenos comentarios. El año pasado, esta obra fue seleccionada para mostrarla a todos los ingresantes a la Facultad de Arte.
-¿Cómo llegaron a esta obra?
A.P.: -Esta es una obra que no está editada. Son fragmentos de unas improvisaciones que me llegaron hace un tiempo. Yo hablé con el autor y él se entusiasmó y nos pusimos manos a la obra. La misma mantiene una cosa de la improvisación, es muy interesante desde lo actoral y para el público.
El tema y las razones
-¿Qué temática aborda?
A.P.: -Es un escapista que tiene una “vuelta especial”. Pasa toda la obra atado con sogas imaginarias: está atado a un departamento chiquito, a un matrimonio. Es inmaduro y están esperando mellizos con su mujer; además, tiene una relación muy intrincada con su hermano.
En la obra suceden una serie de cosas desopilantes y el tema en sí es muy divertido. Está escrito en un tono de comedia, pero también tiene un mensaje muy interesante. Se ven otras cosas más allá de la comedia en sí misma.
-¿A qué se debe el título?
A.P.: -Es una frase que le dice la mujer en un momento: “terminá de empollar milagros”, y se lo dice porque él es como un nene que siempre está soñando con algo, es una marca de inmadurez. Por ejemplo, la única cosa que pueden hacer para sobrevivir, es que ella atienda una “hot line” en su casa. En muchas oportunidades los diálogos son muy graciosos.
Organización y propuesta
-¿A quién está dirigida la obra?
A.P.: -Los chicos se asombran con la magia y el escapismo y los adultos se entusiasman con el mensaje.
-¿Cómo fue el trabajo de organización?
A.P.: -Manejamos un espacio muy desprovisto de escenografía, y eso nos dio mucho más juego y posibilidades. Con Yanina nos conocemos hace un tiempo y nos llevamos muy bien en escena. Creo que hemos puesto la fuerza en lo actoral.
-Actualmente se ven propuestas de un teatro más despojado.
A.P.: -Y esto hay que llenarlo con la actuación, con buenas marcaciones del director que va indicando cómo moverse, va determinando un esquema muy dinámico de trabajo.
Esto se ve en todo el país, incluso en teatros como el San Martín. Y no es una cuestión de costos, sino de concepto.
-¿Qué expectativas tienen respecto a esta obra?
A.P.: -Como estuvimos haciendo “La movida del verano”, que fue un fenómeno a nivel público, hoy me cruzo con gente que la vio y no conozco, que quiere saber qué voy a hacer.
Esa gente está esperando otro producto y muchos me han confirmado que van a ir. Yo no me manejaba en ese nivel de llenar diez funciones y podríamos haber hecho muchas más.
Entonces mi idea es hacer un cronograma de presentaciones, luego presentar en junio mi obra y ver cómo es Tandil estando en cartel todo el año. La continuidad es todo un desafío porque hay gente que está dispuesta a ir al teatro. Hay mucha gente en Tandil que consume teatro, que va por el arte. Entonces es interesante que surja gente que produzca.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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